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Dinero del narcotráfico en los bancos
Tom Blickman / Sábado 11 de julio de 2015
 

El régimen internacional antilavado de dinero no funciona bien a pesar de estar operando desde hace tiempo. Un ejemplo de ello es el escándalo reciente de lavado de dinero del HSBC, una institución financiera internacional.

Entre el 2006 y el 2010, el cártel de Sinaloa de México y el cártel del Norte del Valle de Colombia movieron más de 881 millones de dólares de ganancias de la droga a través de las sucursales del HSBC en Estados Unidos y México. En total, las sucursales estadounidenses y mexicanas del banco no pudieron controlar eficazmente el origen de más de 670.000 millones de dólares en transferencias electrónicas y más de 9.000 millones en la compra de dólares del HSBC de México. En ocasiones, los traficantes habrían depositado cientos de miles de dólares en efectivo en un solo día en una sola cuenta. La sucursal estadounidense del HSBC ofreció servicios de banca corresponsal a la filial mexicana del HSBC, tratándola como un cliente de bajo riesgo, a pesar del obvio lavado de dinero y de los problemas del narcotráfico en México. Prestaron servicios a clientes de alto riesgo como las casas de cambio, y a productos de alto riesgo, como las cuentas en dólares en las islas Caimán, con amparo del secreto bancario y débiles controles antilavado. Según las evidencias del caso, los clientes escasamente presentaban un nombre y una dirección reales, y no debían explicar los orígenes legítimos de sus depósitos. Entre el 2007 y el 2008, la filial mexicana transportó 7.000 millones de dólares en efectivo a la estadounidense, superando a los otros bancos mexicanos, incluso a uno que es dos veces más grande, delatando con esto que el volumen de dólares incluía fondos provenientes de la venta ilegal de drogas en Estados Unidos.

Varias cuentas del HSBC de México se asociaron con el mercado negro del peso, un sistema que elude los controles y que mueve el producto de la venta de drogas ilegales en Estados Unidos. No obstante todas las evidencias, las autoridades estadounidenses no abrieron un proceso contra el HSBC por temor a que el enjuiciamiento penal desmantelara el banco y pusiera en peligro el sistema financiero.

En diciembre del 2012, las autoridades estadounidenses negociaron una multa de 1.920.000 millones de dólares con el HSBC de Londres para solucionar los cargos en lugar de entablar una acusación penal contra ellos. La multa fue inferior al 10% de los más de 20.000 millones de dólares de beneficios del HSBC en todo el mundo y representó cerca de cinco semanas de ingresos del banco.

El escándalo del HSBC no es un caso aislado. En marzo del 2010, Wachovia (hoy parte del gigante financiero Wells Fargo) pagó a las autoridades federales 110 millones de dólares en multas por permitir operaciones vinculadas al tráfico de drogas, e incurrió en una multa de 50 millones de dólares por no monitorear el efectivo utilizado para enviar 22 toneladas de cocaína. Wachovia fue objeto de algunos procedimientos penales, pero el caso nunca llegó a los tribunales. “El flagrante desprecio de Wachovia por nuestras leyes bancarias dio a los cárteles internacionales de cocaína una carta blanca virtual para financiar sus operaciones”, dijo el fiscal federal mexicano encargado del caso. La multa total de Wachovia fue el 2% de los más de 12.000 millones de beneficio del banco en el 2009. Al igual que con el caso del HSBC, nadie de Wachovia fue a la cárcel.

“En general, hay una gran renuencia a ir tras las grandes sumas de dinero”, según un especialista colombiano. La lucha contra el narcotráfico sería más efectiva si se centrara en el lavado de dinero que hacen los grandes bancos de Estados Unidos y Europa. Es allí donde se producen las grandes ganancias. Una vez llega el dinero a Europa y Estados Unidos, entra en el sistema y se dispersa. Pero la ley prefiere aplicar la mano dura a la pequeña economía, a las figuras menores, a los cultivos de coca en Colombia o Perú. Esta situación pone en evidencia, una vez más, cómo el régimen prohibicionista transfiere los costes del problema de las drogas de los países consumidores a los países productores.

*Extraído del número #187 de la revista Cáñamo