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Campesinos de Bella Cruz reclaman las tierras de las que fueron desplazados
Periferia Prensa Alternativa / Domingo 12 de julio de 2015
 

El pasado 30 de junio, decenas de familias campesinas retornaron a la hacienda Bella Cruz (hoy llamada hacienda La Gloria) en el municipio de La Gloria, Cesar, de la cual fueron desplazados violentamente por un grupo de paramilitares hace 19 años. Estas familias, organizadas como Asociación de Campesinos Desplazados Al Retorno – ASOCADAR– fueron agredidas, en este proceso de recuperación de su tierra, por la fuerza pública, mientras diferentes organizaciones sociales han manifestado su respaldo y solidaridad ante sus exigencias.

Hacía años la comunidad se había asentado en un baldío al interior de la hacienda Bella Cruz, pero la propiedad completa de la hacienda la reclamaban los hermanos Carlos Arturo Marulanda, exministro de desarrollo, y Francisco Alberto Marulanda. Por eso en 1990 la comunidad exigió la clarificación de esta propiedad, ante lo cual el Incora (hoy Incoder), en 1994 declaró que estos predios eran, efectivamente, bienes baldíos de la Nación, y que los campesinos podían reclamar su titulación. Pero en 1996 la comunidad fue desplazada mediante hechos violentos a manos del bloque paramilitar Héctor Julio Peinado Becerra, contratado por los hermanos Marulanda Martínez, según lo explica un comunicado emitido por ASOCADAR y la Comisión de Interlocución del Sur de Bolívar, Centro y Sur del Cesar.

Solo hasta el año 2011, el Incoder retomó el caso y en 2013 ratificó la decisión del Incora. Declaró además que allí había una ocupación indebida por parte del grupo empresarial Dolce Vista, quien les había comprado la hacienda a los hermanos Marulanda en el 2008. El principal accionista de este grupo es Germán Efromovich, socio mayoritario de la aerolínea Avianca e inversionista en actividades de exploración petrolera, y actualmente está impulsando en los predios en disputa un megaproyecto de producción de palma aceitera.

Sin embargo, el 19 de febrero de 2015, mediante una resolución, el mismo Incoder declaró la pérdida de fuerza ejecutoria a las resoluciones que ya habían declarado los predios como baldíos. Ordenó iniciar nuevamente la clarificación de la propiedad de estos, favoreciendo al final la posesión por parte de este grupo empresarial.

Por esta contrariedad, además de las promesas que el Incoder había hecho de titularles estos predios a los campesinos, estos decidieron retornar, después de 19 años, aunque fuera a la fuerza, declarándose víctimas del conflicto armado, dado que habían sido desplazados por los paramilitares cuando la titulación de los predios apenas iniciaba su trámite. La intención entonces es acudir a la política de restitución y titulación de tierras para recuperar lo que, según ellos, les pertenece.

Según el comunicado de ASOCADAR, “se puede observar claramente el complot sistemático de las instituciones y los paramilitares para la instauración y profundización del modelo económico en el país”. Esto se evidencia, según los campesinos, con las recientes resoluciones del Incoder, pero, además, con el abuso de la autoridad (El Esmad y la Policía, acompañados de un grupo de hombres encapuchados y fuertemente armados) que los agredió y los amenazó en este proceso de recuperación de sus tierras.

Ahora los campesinos se encuentran a orillas de la carretera frente a sus predios, en estado de desprotección y vulnerabilidad. Por eso exigen también la protección a la vida, a la libertad y a la integridad física.