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Control paramilitar y resistencia de los artistas en Bello, Antioquia
A propósito de la violencia contra los artistas callejeros
Juan David Muñoz / Jueves 24 de septiembre de 2015
 

En Bello, Antioquia ser artista callejero se ha convertido en un deporte extremo, en un claro factor de riesgo, en una misión casi suicida. Basta con expresar su arte en un espacio público para que los ojos –o las armas—de los mal llamados “muchachos” empiecen a apuntar sobre los jóvenes que dan sentido al eslogan de la “ciudad de los artistas”.

Es abrumador lo sistemático de las agresiones que vienen realizando los grupos armados ilegales en Bello contra malabaristas, teatreros y músicos callejeros del municipio. En lo que va corrido del último año han sido más de 10 los casos de jóvenes artistas gravemente heridos a causa de estos “combos”. Las últimas víctimas fueron Cristian y Andrés [1] quienes el sábado 12 de septiembre, al no acceder a pagar “la vacuna” por hacer malabares en un semáforo cercano a la estación del metro de Bello, fueron abordados por tres hombres en motocicleta y en plena calle, sin ningún tipo de pudor ni reclamo ciudadano, fueron brutalmente golpeados.

Esta agresión además de herir su dignidad y hacerles perder varios días de trabajo, les dejó fuertes hematomas en todo el cuerpo y en el caso de Andrés casi le cuesta la vida dado que recibió también varias puñaladas que le llevaron a una hospitalización de más de ocho días y una incapacidad que se prolongará por varias semanas más.

Como se dijo los casos de estos dos jóvenes no son los únicos, han sido muchos los artistas agredidos por estos grupos, así como han sido diversas las formas de agresión: choques eléctricos, cachazos, golpes con palos, puñaladas, amenazas e incluso desplazamiento forzado; hacen parte de los repertorios con los que estos grupos paramilitares tienen asediada a la comunidad de artistas callejeros en Bello.

Esta situación ha generado rechazo por parte de la ciudadanía, sin embargo las acciones gubernamentales no se vislumbran, así como tampoco se evidencia ninguna acción efectiva de la fuerza pública para controlar dicho fenómeno. Esto lleva a preguntarse: ¿Por qué la omisión de las autoridades sobre estos hechos?, ¿Cuál es la naturaleza de estos grupos y cómo lograron tal capacidad de acción en el municipio?, ¿Por qué el ataque sistemático contra los artistas callejeros?

Para dar respuesta a estas preguntas se realizará un breve recuento sobre la génesis de estos grupos armados ilegales en el municipio, pasando por comprender su consolidación, para finalmente identificar la raíz de su persecución contra los artistas callejeros.

Paramilitares en Bello. La génesis de un monstruo de 100 cabezas

Los primeros combos en Bello se remiten a la década de los 80, en aquel entonces la extorsión a los comerciantes, hoy llamada “vacuna”, era la forma de accionar de grupos como los “monjes” y los “podridos”. A estos grupos le siguieron una gran cantidad de nuevas bandas delincuenciales en diferentes barrios del municipio que llevó a Juan Ignacio Castrillón, quien oficiaba como alcalde en el periodo 1984-1986, a declarar que el municipio era incapaz de garantizar la seguridad de los bellanitas y de erradicar la violencia, por lo que hacía un llamado a la conformación de “comités comunales de vigilancia” [2], agrupaciones que fueron fuertemente promovidas por personajes como Álvaro Uribe Vélez y que muchos analistas destacan como iniciadores de la última camada de paramilitares en Colombia.

Pocos años después otro elemento nutre la dinámica de violencia en el municipio: el narcotráfico. Este nuevo elemento llega a Bello por medio de bandas como “La Ramada”, los jóvenes integrantes de esta organización criminal eran entrenados para ser sicarios “expertos”, utilizando y convirtiendo al municipio en la “cuna del sicariato”, ya que se formaban los criminales de Pablo Escobar para accionar en todo el país, a la par que se empezaban a evidenciar casos de “limpieza social” por parte de estos grupos de sicarios, buscando por medio de asesinatos contra consumidores de droga y habitantes de la calle, legitimarse en la comunidad.

Después de 1993 con la muerte de Pablo Escobar, las bandas criminales quedaron al servicio de los paramilitares –que en 1997 formaron una confederación a nivel nacional llamada Autodefensas Unidas de Colombia–, y en el Valle de Aburrá quedó representada por el “Bloque Metro” al mando de Doble Cero, quien tuvo presencia en Bello a través de siete grupos: el Trapiche, Pachelly, Niquía, La Camila, París, Machado y el Centro; estas bandas se nutrirían de los comités comunales de vigilancia pero los desbordarían rápidamente [3].

Ya para el año 2001 se creó el Bloque Cacique Nutibara, al mando de Don Berna, sustituyendo al Bloque Metro pero financiando igualmente a las bandas de Bello, implementando como estrategia económica la extorsión a los negocios y las viviendas.

Más adelante se creó la “Oficina de Envigado” –empresa criminal– que también estableció una conexión de financiación con las bandas criminales del municipio, fundamentalmente con los denominados “chatas”, quienes son hoy el grupo armado que mayor territorio controla en Bello, expandiéndose incluso a municipios del norte del área metropolitana.

Lo más grave de la presencia de estos “combos” y grupos paramilitares radica en el hecho de que su permanencia y naturalización en Bello, tiene toda una historia de “permisividad Estatal”, la cual genera legitimidad entre los bellanitas hacia estos grupos, los pobladores del municipio consideran que son “los muchachos” quienes mantienen el orden y la seguridad en todo el territorio, por lo que el Estado, como mediador de los conflictos políticos y sociales del municipio, se mantiene en un segundo plano.

Así se mostrará en el siguiente apartado en el que se evidencia la forma concomitante de acción entre la administración municipal y los grupos paramilitares que, fundamentalmente en la administración de Olga Suarez Mira, fueron hondamente bien atendidos por la institucionalidad pública.

Actualidad del control territorial de los paramilitares en Bello

Un estudio realizado por la Misión de Observación Electoral en 2011 expone como en Bello, a pesar del acuerdo de paz y convivencia celebrado en 2005 entre los “combos” y la administración de Olga Suarez que presuponía la desmovilización permanente de los grupos armados ilegales y la reintegración a la vida civil, la realidad es que la cantidad de actores en el conflicto ha aumentado antes que disminuirse.

Según la MOE Bello tiene una agremiación armada por cada 1.000 habitantes, es decir que podrían existir más de trescientas bandas sólo en el municipio de Bello; los grupos armados más reconocidos han sido Los Monjes, Los Chatas, Los Kiles, La Banda de Frank, Los Triana, La Ramada, Los Panas, Bellanita, Pachelly, entre otras, todas integradas por jóvenes desde los 14 años de edad [4].

Varios de estos grupos armados, además del control territorial, el microtráfico y la extorsión, han tenido fuerte relevancia en el ámbito político, prueba de ello son las investigaciones que tienen dos figuras políticas del municipio: Oscar Suarez Mira (ya condenado) y Mauricio Parodi, quienes han sido acusados de tener nexos con Diego Fernando Murillo -alias Don Berna-, Freddy Rendón Herrera -alias el Alemán-, Juan Carlos Sierra -alias el Tuso- y bandas criminales de los barrios Pachelly, Mesa y Prado; los cuales según las investigaciones habrían obtenido sus curules producto del apoyo recibido por los grupos paramilitares, dando fe de la posible vinculación entre organizaciones armadas y la clase dirigente del municipio [5].

En este mismo sentido figuras políticas del municipio señalan que los grupos armados tuvieron una fuerte vinculación con la administración de Olga Suarez Mira, hermana del condenado por parapolítica Oscar Suarez, donde por medio de una mesa de paz creada para el periodo 2004-2007, los diferentes grupos armados se dividieron el territorio del municipio con el ánimo de no tener enfrentamientos entre ellos.

Hace ocho años en la oficina de la alcaldesa Olga Suarez Mira ahí se reunieron los representantes de cada uno de los combos que ya habían conformado corporaciones y esas corporaciones a su vez conformaron la mesa de paz. La mesa de paz de Bello era realmente una mesa de combos, en la actualidad existe pero no está legalizada, pero siguen reuniéndose en espacios del municipio como en los bajos de la choza, en ese tiempo se reunieron en la Alcaldía, cada uno representando combos de estos pillos, los veedores de ese proceso eran Gancho y Hugo Albeiro Quintero y cogieron un mapa de Bello y sectorizaron Bello, o sea la alcaldesa y los presentes, con el secretario de gobierno y sus secuaces y repartieron de acuerdo a la capacidad operativa de cada uno de estos y militar que tenían (Entrevista dirigente político, 20 de abril de 2011. Citado por la MOE. Pág. 32)

Dicha repartija de territorio es la razón de la tensa calma que ha vivido Bello en los últimos años, es la muestra empírica del perfecto crimen organizado en donde se respetan los territorios y las plazas, no sólo entre combos, también en relación con la fuerza pública que no llega a ninguno de los sectores de control paramilitar. Es por ello que los “combos” se han esgrimido como la autoridad en los diferentes barrios del municipio.

¿Por qué la querella contra los artistas callejeros?

Si bien fenómenos como la extorsión, la distribución de drogas ilícitas y el control armado ilegal en el territorio son prácticas generalizadas en todos los barrios y sectores sociales del municipio de Bello, es claro el hincapié que los grupos armados ilegales, en el momento de elegir las víctimas para sus actos de violencia, hacen sobre los artistas callejeros.

Luego de indagar sobre el hecho, comprendemos que la persecución contra este sector social no es producto de ninguna casualidad, por el contrario es un ejercicio sistemático perfectamente premeditado y tiene que ver con el papel de resistencia que han tenido históricamente y que siguen teniendo los artistas y trabajadores de la cultura en el municipio.

Para no ir muy lejos es pertinente recordar el papel que jugó la corporación REARTE (reunión de artistas y trabajadores de la cultura), en la lucha que se dio en los años 90 por la defensa del espacio público y la consecución de espacios para la cultura, lucha que, como ahora, les llevo a sufrir agresiones y golpizas por parte de grupos de extrema derecha.

Hoy esa lucha es mucho más frontal, con la creación de la red de artistas y activistas populares de Bello (2011), en la ciudad se empezaron a combinar las artes, las denuncias políticas y la apropiación del espacio público, situación que poco ha favorecido a la administración municipal y mucho menos a los grupos paramilitares, que reaccionan al ver que estos jóvenes artistas realizan denuncias de este tipo:

Si vecino (a), los paramilitares, esos a los que usted les dice “muchachos”, ya no solo controlan el micro tráfico de droga, ya no solo cobran la “vigilancia” cada domingo. Ahora en conjunto con algunas curadurías del municipio, en colaboración con políticos y funcionarios de la alcaldía, determinan donde y quien puede construir en el municipio, controlando el valor de lotes y viviendas (…) En conclusión para poder vender la ciudad, los “muchachos” necesitan una ciudad “limpia, bella y segura”, y ¿qué es una ciudad limpia, bella y segura?, pues no es más que una ciudad sin gente en la calle, una ciudad habitada por personas que si no tienen como pagar la entrada a una discoteca o a un centro comercial no puede salir. Y una ciudad habitada por el miedo, pues si un grupo de ciudadanos se reúnen en parques o plazas públicas, ya son “peligro” potencial por lo que los “muchachos” entran a actuar. (Fragmento de comunicado Red de artistas, campamento de resistencia. 2014)

Dichas denuncias, generalmente son acompañadas de tomas culturales en los espacios públicos, además de diferentes formas de participación política entre las que se destacan su participación activa en la lucha contra el alza del impuesto predial, en la victoria del voto en blanco y en el proceso de revocatoria de mandado del alcalde Carlos Muñoz, además de la participación en diferentes eventos de denuncias de violaciones a los derechos humanos a nivel nacional en los que se ha responsabilizado a la administración municipal de tener nexos con los grupos paramilitares.

Este tipo de acciones han visibilizado a la red de artistas como una piedra en el zapato para la actual administración municipal liderada por la casa Suarez y para los grupos paramilitares que sostienen la hegemonía suarista, es por ello que se han convertido en objetivo militar de los paramilitares en Bello y lo peor del caso es que incluso los artistas que no hacen parte del proceso de la red, pero que comparten escenarios de encuentro como la “choza” o el polideportivo [6], son perseguidos, provocados y agredidos por simple sospecha.

Los “combos” y la administración municipal concuerdan en que las agresiones contra los artistas se deben a que estos “afean el espacio público” con sus pintas y el consumo de alcohol y marihuana, sin embargo las razones reales son otras y tienen que ver con lo que se ha llamado “la mafia del ladrillo”. Cómo se ha mencionado en diferentes medios de comunicación Bello viene viviendo un fenómeno de urbanización acelerada y descontrolada, fenómeno que viene modificando la forma de diseñar la ciudad, cambiando la naturaleza de los diferentes espacios.

Por supuesto ese cambio en la forma de planear la ciudad tiene consecuencias tanto arquitectónicas, como económicas y sociales. Tal como se menciona en el artículo de prensa: “En Bello creció el estrato de las viviendas y la inversión” publicado por el periódico ADN a mediados del 2014, Bello se convirtió en el municipio con mayor crecimiento en el gremio de la construcción, se proyecta que tendrá cerca de 40.000 nuevas viviendas en la que se destacan los estratos 4, 5 y 6.

Bajo esta lógica, la actual administración ha entregado 80 licencias de construcción, con cinco planes parciales que sumándolos tendrán 38.200 viviendas de estratos altos que estarán listos en 2020 [7].

En esos nuevos proyectos urbanísticos los grupos paramilitares juegan un importante papel, como se señaló en el artículo “la mafia del ladrillo” publicado por el periódico El Colombiano (2015), los “combos” tienen un rol de autoridad, además de una importante participación comercial, en la planificación y producción de la ciudad en Bello, apropiándose de terrenos que después venden, distribuyendo los materiales de construcción, y proveyendo servicios de vigilancia, alimentación, aseo y transporte.

Ante ese engranaje corrupto e ilegal la red de artistas en su ejercicio de defensa del territorio viene haciendo varias denuncias y luchas por defender los espacios públicos del municipio. Desde el año 2012 realizan campamentos artísticos de denuncia y resistencia en donde los artistas organizados comunican a la ciudadanía las arbitrariedades tanto de la administración municipal como de los grupos delincuenciales, así mismo vienen liderando procesos de movilización social orientados a detener grandes proyectos urbanísticos, políticas antipopulares y negocios ilegales entre políticos, empresarios y delincuentes.

Es por ello que los artistas se han convertido en personajes molestos para políticos, empresarios de la construcción y grupos paramilitares, estos entienden el procesos de la red de artistas de Bello como una totalidad orgánica, por lo que orientan sus fuerzas hacia la eliminación de todos los “mechudos”, “hippies”, “punkeros”, “roqueros”, malabaristas y artistas en general de cualquier espacialidad pública de la ciudad, esto debido a que les llena de miedo saber que estos jóvenes ponen en vilo sus proyectos de ciudad.

He allí la razón de las agresiones contra los artistas en Bello, he allí la razón de la omisión –nada casual– del Estado a pesar de las múltiples denuncias que se han realizado es evidente que la expulsión de los artistas callejeros de los espacios públicos es de gran conveniencia para algunos sectores políticos, comerciales y criminales del municipio, en esa medida cobra relevancia lo que repetidamente dice Carlos [8], músico y malabarista cercano a la red de artistas de Bello, quien menciona entre chiste e indignación que “Bello más que la ciudad de los artistas es la tumba de los artistas”.

Esa preocupación la comparten también artistas como Manuel a quien en 2012 le hicieron desplazarse de Bello por defender el espacio público, Carlos a quien le partieron el brazo en tres partes afectando su actividad económica como guitarrista, Víctor a quien le dieron choques eléctricos con un tábano paralizante por fumar un cigarro de marihuana, y muchos otros artistas que han visto cómo su dignidad e integridad física es constantemente ultrajada por estos grupos paramilitares, mientras que la administración municipal guarda un silencio cómplice que da continuidad y reproduce esta situación.
A continuación se suministran algunos enlaces web de diferentes denuncias realizadas por la red de artistas y el colectivo Lazos sobre las agresiones de los paramilitares y la inoperancia y/o colaboración de la administración municipal:

Notas finales:

  • En Bello el control territorial de los grupos armados ilegales ha sido legitimado por las diferentes administraciones municipales, profundizando su concomitancia en los últimos 20 años con la hegemonía de la casa Suarez Mira y sus evidentes nexos con comandantes de grupos paramilitares.
  • El trabajo de “limpieza” del espacio público que vienen haciendo los grupos paramilitares en el municipio, en función de “embellecer” la ciudad para mercadearla a un mejor precio, viene siendo apoyada por agentes de espacio público, dicho hecho ha sido frecuentemente denunciado por integrantes de la red de artistas y activistas populares [9].
  • La lógica del capitalismo en su fase urbana tiene como imperativo el usufructo de todos los espacios de la ciudad, en tal sentido la lógica de consumo debe imperar en la utilización de las espacialidades públicas, es por ello que la presencia de jóvenes y artistas que no ingresan en dichas lógicas de consumo, no sólo molesta a comerciantes, autoridades y “combos”, sino que también les generan preocupación por la forma artística, cultural y política con la que se apropian de los espacios públicos.
  • Las “vacunas” a casas, locales comerciales y trabajadores informales se ha convertido en una práctica recurrente y naturalizada en el municipio, profundizándose cada vez más dicho fenómeno a causa de la ausencia del Estado.
  • A pesar de las constantes agresiones y el riesgo inminente los artistas en Bello siguen apostando por una ciudad abierta, libre e incluyente en donde los espacios públicos puedan ser disfrutados por toda la ciudadanía sin temor a ser agredidos por los grupos armados, en tal sentido preparan para el próximo 10 de noviembre la cuarta versión del Campamento de denuncia y resistencia “Jóvenes organizados resignificando el territorio” evento en el que se apropiarán de la plazoleta Andrés Bello para acampar, compartir arte, literatura, política y denunciar ante la opinión pública las diferentes agresiones de las que son víctimas sólo por el hecho de habitar y resignificar los espacios públicos.

Fuentes:

  • Aguirre Gonzales Guillermo. Treinta años de una política de autodefensa en Bello. En: Revista “Huellas de ciudad” N 14. Diciembre de 2012/ ISSN 1900-9267.
  • Aristizábal Elizabeth. Monografía político-electoral del municipio de Bello. Misión de Observación electoral. Bello, julio de 2011

[1Los nombres mencionados en este artículo han sido cambiados para salvaguardar la integridad de los jóvenes.

[2Aguirre Gonzales Guillermo. Treinta años de una política de autodefensa en Bello. En: Revista “Huellas de ciudad” N 14. Diciembre de 2012/ ISSN 1900-9267. Pág. 90

[3Ibíd. 94

[4Aristizábal Elizabeth. Monografia politico-electoral del municipio de Bello.Misión de Observación electoral. Bello, julio de 2011. Pág.31

[5Ibíd.32

[6Se hace referencia a las inmediaciones del Monumento Nacional a Marco Fidel Suárez, “La Choza”, cercano al parque municipal y a las instalaciones polideportivas que permiten la práctica de múltiples actividades deportivas y artísticas

[7Artículo publicado en el periódico ADN el 21-07-2014

[8Nombre modificado por razones seguridad