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Cuatro indígenas kankuamos muertos y 65 heridos durante atentado en Atánquez
 

El hecho homicida ocurrió aproximadamente a las 11:20 pm del
31 de diciembre, a una cuadra de la estación de Policía, cuando
cientos de kankuamos de Atánquez que se rencontraban para pasar fin de año, disfrutaban en una caseta ’patio fresco’ (sitio abierto de baile),
en donde presuntamente tiraron el artefacto explosivo, el cual hizo
impacto en un árbol de mango, lo que permitió minimizar los estragos
de la onda explosiva.

Los hermanos fallecidos hasta ahora (7:00 am) son Gloria Lucía Arias, de 26 años y madre de tres hijos; Marelvis Mindiola Díaz, de 45 años y madre de cuatro hijos; María Teresa Arias Cáceres, de 24 años, madre de tres hijos y Azael Arias Pinto, de 25 años, padre de dos hijos.

Más de 65 heridos están siendo atendidos en centros asistenciales de
la ciudad de Valledupar. A dos de ellos tuvieron que amputarles miembros inferiores y muchos están en estado crítico, pero la mayoría se restablecen satisfactoriamente.

Atánquez, la capital del resguardo kankuamo, a pesar de tener dos
centros asistenciales, el común denominador de cada fin de año,
incluso de fin de semana, es que los médicos no estaban en el pueblo. Uno de ellos llegó a las 2:30 am desde Valledupar y ante la gravedad de una niña tuvo que partir de nuevo. Al menos la ambulancia tenía gasolina y los conductores de carros públicos y particulares brindaron su servicio oportunamente a pesar del miedo de lo que pudiera ocurrirles en la vía que de Atánquez conduce a Valledupar (a una hora y 20 minutos).

Una vez la solidaridad de la gente y el pueblo kankuamo salió a
relucir, donde enfermeras, practicantes, promotoras, estudiantes de
Medicina, hasta periodistas, enfermeras y, por supuesto, médicos
tradicionales, acudieron al llamado de la desesperanza y para honrar
la vida.

La OIK, rechaza y convoca la solidaridad de su pueblo para con las
victimas, y a los organismos de derechos humanos a seguir acompañándolos; a las autoridades civiles y militares esclarecer el hecho de manera oportuna y
sin dilación.

Por su parte la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC)
repudia el acto criminal y convoca a la comunidad nacional e
internacional a volcar su mirada nuevamente ante pueblo kankuamo, que requiere de apoyo directo para seguir perviviendo y fortaleciendo su
proceso organizativo. "Demuestra esto que es imperativo que se
mantengan las medidas provisionales y cautelares de la CIDH, más no su
desmonte tal como lo requirió hace menos de un mes el gobierno de
Álvaro Uribe y su política de seguridad democrática"
, puntualizó Luis
Evelis Andrade Casama, Consejero Mayor de la ONIC.