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Jóvenes de Bogotá le apuestan a la construcción de paz con justicia social
IV Encuentro Distrital Juventud Rebelde "Unidad para ser alternativa: juventud por una ciudad para la paz, la reconciliación y el derecho a ser joven"
Juventud Rebelde / Martes 10 de noviembre de 2015
 

Finalizado el IV Encuentro Distrital Rebelde, con profundo entusiasmo y la seriedad que exige el momento político, se pone a disposición de las gentes del común y a la juventud de Bogotá las siguientes ideas:

1. Asistimos a la consolidación de un proyecto de ciudad contrario a las necesidades y aspiraciones de la juventud y las gentes del común. Lo ocurrido el 25 de octubre refleja un proceso de contrarreforma urbana y reacomodo de sectores políticos tradicionales en la ciudad. Quienes convergimos en defender una propuesta alternativa nos cabe responsabilidad en la situación. Por ello no dejaremos de denunciar la manera en que fue “recuperada Bogotá”: más de 5 mil votos recuperados por la UP, evidencias de compra de votos, redes clientelares en pleno ejercicio, presión paramilitar en algunas zonas de la ciudad. A nivel nacional candidaturas populares hechas prisioneras políticas mediante montajes judiciales, asesinatos y amenazas a votantes y candidatos alternativos ponen de presente la inexistencia de garantías para un ejercicio pleno del campo alternativo bajo el actual régimen político. La abstención, muy elevada de alrededor del 50 %, indican que el camino hacia una real, vinculante y abierta dinámica política implica un rediseño de los principios, mecanismos, instancias e instituciones de participación política en Colombia. Como afirmaba el maestro Carlos Gaviria, quien ganó en las urnas “venció, pero no convenció”, su “victoria” no fue en franca lid.

2. Se celebra la aparente derrota de las alternativas políticas en Bogotá y en el país. Nosotros afirmamos: somos una organización que nace convencida de la necesidad de construir una alternativa política para el buen vivir de las gentes del común; continuamos en ese empeño, estamos seguros que no somos los únicos que lo hacemos. Ante el revés electoral continuamos trabajando con más empeño y la convicción de que la paz con justicia social sigue siendo un proyecto político vigente. Decimos a quienes ya sepultaron al campo alternativo: el muerto que habéis matado está vivo y goza de buena salud.

3. Somos autocríticos, esa es la base del avance de los procesos transformadores como afirmaba Alvaro Cunhal –a quién recordamos por cumplirse 102 años de su nacimiento -. Hemos establecido los ajustes necesarios en materia organizativa, programática y comunicativa para potenciar el despliegue que requiere la ciudad de parte de su juventud. El campo democrático debe tomar la iniciativa, prepararse para desplegarla en lo que viene para la ciudad y el país promoviendo y visibilizando una idea de ciudad para los derechos sociales, la paz y la reconciliación para el Buen Vivir. Está en juego no sólo la ciudad particularmente considerada, está en juego también la culminación de los procesos de conversaciones entre gobierno, sociedad e insurgencia, la refrendación de sus acuerdos e implementación y, más importante aún, la participación social en favor de las transformaciones que marcarán la reconciliación y construcción de paz con justicia social en Bogotá y el país.

4. Todo nuestro compromiso en impulsar un proceso constituyente. Activar y hacer pedagogía, en que las gentes del común debemos profundizar, apropiar y construir alternativas de futuro en materia económica, territorial, política, cultural, ambiental y social que correspondan a nuestros intereses. Hoy no basta llamar a la oposición, debemos llamar a recomponer un proyecto político, unitario, de las gentes del común para la vida digna, la reconciliación y el buen vivir. Las disputas por profundizar y defender las conquistas sociales logradas en la ciudad, por defender el territorio urbano de la segura arremetida financiera, depredación ambiental y despojo en favor del sector financiero y constructor son asuntos del orden del día para quienes creemos en una ciudad para la democracia y la vida digna.

5. La unidad basada en la voluntad de apropiar, disputar y llevar a cabo ese proyecto político de transformaciones construido colectivamente está en el horizonte. Proponemos a todas las expresiones juveniles, dirigentes y líderes populares que a diario en sus territorios abren caminos de resistencia y echan a andar sus sueños a converger en ese proceso. Recoger experiencias de encuentro juvenil, articularlas y forjar un espacio de encuentro juvenil. Dicho espacio unitario debe apropiar nuevas formas de hacer política en su ejercicio interno y buscar motivar el impulso de un movimiento juvenil para la paz, la reconciliación y el derecho a ser joven en Bogotá. Necesitamos un espacio amplio, territorial, temática y políticamente diverso, juvenil, a nivel distrital para caminar conjuntamente. Proponemos la construcción de una plataforma juvenil unitaria, amplia y activa defendiendo nuestros territorios, derechos y avanzando en construir una nueva Bogotá.

6. El movimiento juvenil debe ser el espacio para juntar rebeldías. Para sumar experiencias y hacer escuchar la voz juvenil a nivel distrital y nacional. La solución política como resultado de un acuerdo y concertación entre Estado, Insurgencia y Sociedad – y en ella la juventud – está a la orden del día. No menos urgentes son el cese bilateral al fuego y hostilidades como principio de desescalamiento al conflicto; sabemos que no será sostenible un desescalamiento sin hechos como el cese a las batidas de parte del ejército y mantener el compromiso de la Insurgencia de no vincular menores de edad a sus filas. La eliminación del servicio militar obligatorio y su sustitución por el servicio social para la paz, así como el desmonte del ESMAD, son exigencias mínimas, y de sentido común, en un desescalamiento que avance hacia la desmilitarización de la vida juvenil. La participación política juvenil está en primer lugar hoy: la defensa de los avances dados por la administración distrital por parte de los jóvenes; garantías para la participación vinculante y protagónica de la juventud en la construcción de la política pública y defensa de las casas de la juventud y plataformas juveniles en la próxima administración. No menos importantes son las discusiones que suscita la nueva ley de empleo juvenil en curso y la construcción de un nuevo sentido común que dé lugar, reconocimiento y garantías a las disidencias sexuales y de género como base de una democracia real.

7. Como Juventud Rebelde nos ponemos a disposición de la unidad, la alegría y la esperanza de sabernos parte de este caudal juvenil que de seguro seguirá creciendo y será protagonista de su propia historia. Saludamos a todas las plataformas, parches, combos, colectivos, redes, bandas, barras, murgas y batucadas que hacen suya la idea de llenar de color y ritmo el camino de la revuelta. Vamos hacia la Capital de la Paz, derechos y reconciliación. Vamos hacia una nueva Bogotá.