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¿Cómo influirá en Colombia y en América Latina el triunfo de la derecha en Argentina?
Colombia Informa / Lunes 23 de noviembre de 2015
 

Tras los resultados que consagran al exponente de la derecha neoliberal Mauricio Macri como nuevo presidente del país del sur, ya se avizoran realineamientos en la política exterior colombiana y continental. Consolidación de la Alianza del Pacífico que beneficiará a Santos y a los EEUU, obstáculos en el apoyo a los procesos de paz y debilitamiento del bloque progresista que encabezan Venezuela y Bolivia en la región.

"Macri es Uribe", había simplificado el politólogo Atilio Borón días antes de las elecciones. La frase constituyó un golpe de efecto tendiente a asociar al candidato argentino con las voluntades guerreristas que se le conocen al expresidente colombiano Álvaro Uribe en el exterior.

Nicolás Herrera Farfán, psicólogo colombiano residente en Argentina e integrante del Colectivo Frente Unido, profundiza esa perspectiva: "Mauricio Macri va a alimentar los tanques de oxígeno de la derecha más reaccionaria en Colombia, que busca boicotear cualquier proceso de negociación con las insurgencias, toda vez que uno de sus padrinos políticos es el señor Uribe Vélez", analiza.

Con ese diagnóstico coinciden los residentes en Argentina del movimiento político colombiano Marcha Patriótica, quienes interpretan que el cambio de gobierno implicará "un retroceso en el apoyo a los diálogos de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC en La Habana, y los que están por comenzar con el ELN. Macri, Uribe y demás derechistas son ´enemigos declarados de la Paz´, sus proyectos nos ponen ante el reto histórico de organizar la estrategia bolivariana de independencia y Patria Grande", definen.

Otros análisis ponen el foco en el beneficio que el gobierno colombiano obtendría en el plano latinoamericano: "Con el nuevo gobierno de derecha en Argentina el presidente Santos gana un nuevo e importante aliado en el ajedrez de la geopolítica regional"; explica Gerardo Szalkowicz, periodista de la Agencia de Nodal - Noticias de América Latina y el Caribe y editor de la sección Internacional del portal Marcha Noticias de Argentina. "Mauricio Macri significa una incorporación estrella al equipo que comanda la ´restauración conservadora´ en América Latina bajo la tutela estadounidense, que tiene como punta de lanza a la Alianza del Pacífico".

Malos augurios para los movimientos sociales, el progresismo y la izquierda en Colombia y el continente

"Para el pueblo colombiano, para los sectores progresistas o de izquierda, sin dudas el triunfo de la derecha en Argentina es una muy mala noticia. Si bien el gobierno kirchnerista proponía a un candidato conservador, para aquellas organizaciones que tienen en su acervo el impulso a la integración regional, este resultado golpea a todo el continente", reflexiona el periodista argentino.

El triunfo de Macri marca un hecho notable en la región: es la primera vez desde que Hugo Chávez asumió su primer mandato presidencial en Venezuela, en 1999, que un ciclo posneoliberal cae por la vía electoral. Más allá de las moderaciones al interior de los propios procesos, tanto el PT en Brasil como el Frente Amplio en Uruguay sortearon los cambios de presidente sin alterar el signo de los gobiernos que los continuaron. "Se está abriendo una etapa con nuevos escenarios y desafíos para los pueblos de Nuestra América", concluye Szalkowicz.

Laura Acevedo, colombiana residente en Argentina, integrante del Congreso de los Pueblos, coincide: "El nuevo gobierno expresa una derechización en la región, se fortalecerá el bloque de Colombia con Chile y Perú, los Tratados de Libre Comercio -TLC- y las políticas neoliberales. También la influencia de las políticas de seguridad, como la Seguridad Democrática que Uribe había enarbolado como bandera incluso fuera de Colombia. Eso deja un panorama complicado para el movimiento social en todo el continente, y para cualquier expresión de oposición".

En el mismo sentido se expresó el referente de la Articulación Continental del ALBA de los Movimientos Sociales, Manuel Bertoldi: "La victoria de la derecha alinea a Argentina con los procesos que responden directamente a los intereses de Estados Unidos y que hoy han podido construir su propio mecanismo de integración, la Alianza del Pacífico. En términos geopolíticos Argentina tiene un peso importante en los destinos de la región y con Macri se debilitarán seriamente procesos de integración como la UNASUR y la CELAC".

Derechas que se articulan y fortalecen

La alianza de las derechas continentales que buscan derrotar a los gobiernos que les resultan contrarios ya se manifestó. Un día después de las elecciones de primer término en Argentina, el pasado 25 de octubre, Aecio Neves, principal dirigente de la derecha brasileña, llamó a Macri para felicitarlo y le propuso que conduzca un proceso en la región que termine con el ´bolivarianismo´.

En Venezuela habrá elecciones parlamentarias el próximo 6 de diciembre. Allí la derecha no dudó en apelar a métodos violentos para socavar la legitimidad del gobierno bolivariano que encabeza el presidente Maduro. Lilian Tintori, esposa del dirigente de la derecha extrema Leopoldo López apresado por su responsabilidad en los intentos de Golpe de Estado que dejaron 43 muertos, estuvo hoy en Argentina acompañando a Mauricio Macri. En su cuenta de twitter expresó: "¿Se puede o no se puede? ¡Sí se puede Venezuela! #InicioElCambio". Es claro que también allí estos sectores se mostrarán envalentonados en su intento para poner a Venezuela en la misma senda reaccionaria que, a partir de este nuevo gobierno, Argentina transitará.

Aunque las situaciones no son idénticas. En Argentina el "corrimiento a la derecha" fue acompañado por el último gobierno kirchnerista que promovió a Daniel Scioli, un candidato conservador con la idea de contener el voto de un electorado temeroso de un futuro de crisis, y no le fue bien. En cambio en Venezuela, el empoderamiento popular que propuso el chavismo parece constituirse en un motor capaz de sostener el proceso de transformaciones con mayor convicción y capacidad de movilización social. Allí está el "hueso duro de roer", el más sólido bastión de resistencia, la mayor dificultad para esa derecha que hoy festeja en Buenos Aires y en los cenáculos del poder de otras grandes metrópolis latinoamericanas.