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Entrevista con Pastor Alape
“Hay que desminar el país de los problemas sociales”
Un balance positivo deja el laboratorio de reconciliación que se afianza en El Orejón
Hernán Camacho , Marcelo Molano / Viernes 4 de diciembre de 2015
 
El general en retiro Rafael Colón y el comandante de las FARC-EP Pastor Alape

Pastor Alape, jefe guerrillero y miembro de la Delegación de Paz de las FARC-EP, llegó el pasado 24 de noviembre, de La Habana a la vereda de El Orejón, municipio de Briceño, Antioquia, para explicar los avances en la hoja de ruta del plan piloto de descontaminación de minas y artefactos explosivos, a un grupo de periodistas, comunidad del lugar y delegaciones de los países garantes en el proceso de paz: Cuba y Noruega.

En medio de la jornada acompañada por el inclemente sol y la comunidad de la vereda, y después de subir al cerro El Capitán, lugar que será entregado a la comunidad libre de minas el próximo mes, Pastor Alape, accedió amablemente hablar con el Semanario VOZ y la Agencia de Noticias Prensa Rural sobre los avances del proceso de desminado y otros temas nacionales.

–Casi en la cima del cerro usted intervino y le envió un mensaje al país para entender lo que se vive en El Orejón. Repítanos ese mensaje, comandante.

–Aquí se está construyendo una idea máxima: Colombia puede alcanzar la reconciliación y construir la paz. En El Orejón, hay hombres y mujeres de la comunidad que se han sacrificado por la defensa de su territorio y soldados, y guerrilleros de las FARC-EP, que comparten una tarea sin igual y que han demostrado durante todo este tiempo que podemos tener diferencias, debatirlas y controvertirlas, pero no enfrentarnos a plomo.

–¿Cuál es la impresión que reciben las FARC de parte de las comunidades?

–Las comunidades anhelan profundamente la paz. Este trabajo combinado de militares y guerrilleros expresa la realidad de lo que sería la paz de Colombia. Este ejercicio en El Orejón es una metáfora que demuestra la Colombia profunda con todos sus conflictos; y que es desde este pequeño escenario que debe surgir la solución de todas las complejas dificultades de toda clase de comunidades. El Orejón le servirá al Estado para entender lo que viven las comunidades y llevar soluciones. La guerra no puede mantenerse y la paz es un imperativo para Colombia.

–Se habló mucho de la inexistencia de mapas o ubicaciones de minas sembradas por la insurgencia. ¿Cómo las FARC-EP han podido ubicar las minas en la vereda?

–En la irregularidad de la lucha se hace imposible un archivo de ubicación de artefactos explosivos, porque la movilidad que mantiene la guerrilla hace difícil esa situación, pero la disposición de ayudar en todo lo que más podamos para identificar los sitios en que se implantaron minas ha sido plena de parte de las FARC-EP. Los guerrilleros han estado en una misión importante de entregar toda la colaboración posible para este propósito, de hecho la primera mina de las 33 extraídas fue justamente la de uno explosivistas de las FARC, Héctor, quien ubicó la mina, con los pocos recursos técnicos que tenía en ese momento y logró extraerla para permitir el primer triunfo de este proyecto de limpieza y descontaminación de minas y artefactos explosivos. El otro referente de información son las comunidades pues los guerrilleros farianos después de que se siembre minas se le comunica a la comunidad cuál es el sitio para que tengan precaución. Solamente hay una preocupación y son los explosivistas que han sido muertos después de los combates o bombardeos de las fuerzas militares.

–¿Qué futuro le ve al El Orejón?

–El plan piloto debería ir más allá, mantenerse en todo sentido. Hay unas causas históricas que originan los conflictos sobre todo en el aspecto social. Las intervenciones de proyectos económicos que han traído la violencia social económica y política a las comunidades tienen que ser limpiados y extraídos del seno de las comunidades. El proyecto piloto de El Orejón puede terminar después de la limpieza de explosivos pero debe mantenerse un plan de construcción del tejido social de estas comunidades que son un reflejo de lo que sucede en todo el país.

–¿Cómo es la relación de Pastor Alape con Rafael Colón el exgeneral responsable del desminado por parte del gobierno nacional?

–De mucho respeto y sabemos que nos une la necesidad de buscar soluciones. No tenemos mucho tiempo para hablar carreta sino darle solución a todos los inconvenientes que se presentan en el trabajo de desminado de El Orejón. Cómo hacemos lo uno u otro. Solo trabajamos para las soluciones y para que gane el país ante todo.

–Algunos periodistas de la gran prensa malinterpretaron una declaración de Olmedo Ruiz, comandante de las FARC-EP, encargado del proyecto de desminado en El Orejón, respecto a que las FARC, siguen sembrando minas en la zona. ¿Cómo contextualizar esa información?

–La guerra no ha parado. Se está legislando en contra de los acuerdos, se está asesinando a los líderes sociales y populares que se han matriculado en el proceso de paz, se encarcela a la gente que participa en la protesta social. Aquí cerca de El Orejón, en Caucasia, se asesina a un periodistas. Insisto, en Colombia la guerra no ha parado. Estamos en un proceso de desescalamiento, las FARC-EP, están en un proceso unilateral de cese de hostilidades y en ese cese no hemos sembrado minas. Lo que ha señalado Olmedo Ruiz, es que las minas que ya se han sembrado, antes de la declaratoria de cese unilateral, se quedan allí hasta que llegue el plan de desminado, para eso es el plan piloto que se hace en El Orejón.

–A sus espaldas está la construcción de la represa Hidroituango, de EPM, uno de los proyectos que rechazan las comunidades. ¿Cuál es su opinión?

–Hemos venido manifestando que el desarrollo no puede implicar la pobreza de otros sectores y menos puede producirse desplazamiento de comunidades como El Orejón. Basta con la violencia, la represa es una problemática más para la comunidad.

–Le cambio de tema. Estamos atravesando una crisis carcelaria en la que se cruza el indulto a 30 guerrilleros de las FARC-EP. ¿Cómo ven esa compleja situación?

–Reconocemos que el gesto de liberar a 30 guerrilleros es importante y va en la dirección correcta. De igual manera aliviar la situación de otros prisioneros para que sean trasladados a patios en los que puedan vivir humanamente. Esto se tendrá que extender a todo el sistema carcelario que padece de males endémicos como el hacinamiento. Ahora, es un gesto de desescalamiento que el país necesita para avanzar en la línea de un acuerdo final que tendrá que tener entre otros componentes como el indulto general a todos los guerrilleros farianos. Pero también el acuerdo deberá tener una amnistía para quienes son presos por pertenecer al movimiento social colombiano que están encarcelados por promover la protesta social.

–Otro tema. El gobierno perdió el tiempo por re debatir el tema de justicia.

–Eso lo han dichos todos los sectores que han estado muy pendientes del proceso y quieren que se llegue a un acuerdo pronto. El gobierno perdió tiempo en abrir ese acuerdo que suscribió. Lo sensato es que después de firmado el acuerdo no se podía “patraciar” como dicen los colombianos comúnmente.

–Avanza el mecanismo de refrendación en el Congreso. ¿Qué opinión le merece eso?

–Cuando hablamos de plebiscito como mecanismo de refrendación, decimos que tendrá aplausos y rechiflas de sus detractores pero en nada cambia. Nosotros lo que hemos dicho es que cualquier figura que le propongamos a los colombianos para refrendar los temas de la paz debe ser consensuada en la mesa de La Habana, porque unilateralmente no se puede decidir.