Asociación Campesina del Catatumbo
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Un año de logros
Ascamcat es hoy ejemplo de organización y resistencia, su historia es la historia de muchas organizaciones que a lo largo y ancho del territorio nacional se niegan a dejar de luchar.
Carolina Tejada / Jueves 17 de diciembre de 2015
 
Movilización en el Catatumbo.

Uno de los elementos a resaltar desde las luchas sociales por el derecho al territorio y la vida, durante el año 2015, es la resistencia de las comunidades campesinas e indígenas que desde sus comunidades continuaron en la brega por la permanencia en el territorio como su opción de vida y como escenario de aportación a la construcción de país, a pesar de las constantes acciones militares del ejército nacional, que so pretexto de combatir el narcotráfico, y a pesar de encontrarse en medio de un proceso de diálogos hacia la paz, continúan bombardeando las zonas agrarias, afectando la tranquilidad de miles de personas y en el peor de los casos, generando daños materiales e hiriendo la humanidad de quienes viven en estas zonas.

Estos fueron los casos de Argelia en el Cauca, Puerto Leguizamón en el Putumayo o en la zona del Catatumbo en el Norte de Santander, entre otros. Zonas en donde se presentaron acciones del ejercito, dejando como resultado heridos y un campesino muerto, producto de disparos indiscriminados del ejército nacional.

Acumulando años de lucha y resistencia

Esa misma constancia a pesar de las circunstancias de la guerra aún latente en las comunidades, se ha mantenido como símbolo de resistencia desde la cordillera oriental, en el centro de las selvas catatumberas. Esta semana del 10 de diciembre, la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, cumple diez años de trabajo incansable por el territorio, por mejores condiciones de vida y mayores niveles de inversión social para el campesinado y las comunidades indígenas de la región.

Ascamcat surgió en medio de la necesidad que tenía el campesinado de retornar a sus territorios, con la esperanza de recuperar lo que la violencia les arrebató. La impunidad ha quedado marcada en cada caserío que aun resguarda en sus muros olvidados por el Estado, las huellas de una violencia auspiciada por el ejército nacional y patrocinado por los terratenientes y políticos tradicionales que, producto del terror y el miedo, lograron arrebatarles a campesinos humildes las tierras donde hoy mantienen su nicho económico.

Norte de Santander no ha borrado de su memoria las masacres de La Gabarra, los hornos crematorios donde intentaron ocultar la infamia con la que el paramilitarismo torturó y desapareció a líderes sociales y campesinos, tampoco olvida la oleada de sangre de 10 mil campesinos que en cuatro años fue bañando el río Catatumbo dejando una huella imborrable que no terminó en el lago Maracaibo.

Solo la resistencia de quienes se quedaron, de quienes alcanzaron a salvaguardar sus vidas selva adentro o atravesando la frontera en medio de los tiroteos pueden contar con lujo de detalles lo que esa época significó. Esos miles suman 114 mil desplazados.

Quienes después lograron regresar juntaron aquello que no se podría denominar de otra manera, dignidad. Esa misma dignidad hoy cumple diez años de lucha y resistencia por el territorio. Miles de humildes trabajadores y amadores de su rancho y sembrado, no dudaron en regresar y organizar las primeras juntas de acción comunal, los grupos de jóvenes y mujeres que después se constituiría en una de las organizaciones campesinas más importantes del país, Ascamcat.

Así mismo y con pliegos petitorios lograron movilizar y parar a todo el departamento en grandes movilizaciones durante el 2013, exigiendo zonas de reserva campesina y el derecho a vivir dignamente. Su resistencia tuvo como respuesta la agresión nuevamente del ejército y el Esmad, la justeza de sus exigencias logró llenar de solidaridad el corazón del país. Una líder de la región, con quien VOZ ha tenido la ocasión de hablar decía en una entrevista: “antes de este paro nadie conocía al Catatumbo”.

Con el acompañamiento de las organizaciones sociales y de defensores de DD.HH., miles de campesinos y campesinas se reúnen en el corregimiento de San Pablo, Teorama, para conmemorar 10 años de incansable lucha por la tierra, por las zonas de reserva campesina y en memoria de quienes han caído en el camino, producto de la infamia paramilitar y la arrogancia de un estado, que aún sigue indiferente al llamado de permitirles vivir en paz. Ascamcat es hoy ejemplo de organización y resistencia, su historia es la historia de muchas organizaciones que a lo largo y ancho del territorio nacional se niegan a dejar de luchar.