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Gloria Cuartas, entre sangre y mentiras militaristas (Parte II):
El Carnicero del Urabá está a punto de ser liberado
Dick Emanuelsson / Viernes 13 de febrero de 2009
 
El Carnicero de Urabá, el general Rito Alejo del Río, entraba como un héroe en un acto de homenaje al Ejército, realizado por los empresarios colombianos en el año 2001 en el Hotel Tequendama, en Bogotá. Foto: Dick Emanuelsson

“Por consenso general se aprueba seguir considerando como blancos militares a los cuadros políticos y sindicales de extrema izquierda”.

Así terminaba un documento de 57 páginas aprobado en la Primera Cumbre de las Autodefensas de Colombia (AUC). En esa cumbre, realizada en el mes de noviembre de 1994, se fusionó la mayoría de los más de 130 grupos paramilitares que operaban en el territorio nacional. Su cuna era la región bananera de Urabá en el departamento de Antioquia, en donde el nuevo gobernador que fue elegido el mismo mes se llamaba Álvaro Uribe Vélez, ex alcalde de Medellín. Uribe fue registrado en marzo de 1991 en un documento secreto archivado en el Departamento de Defensa de Estados Unidos como “No. 82, amigo y aliado a Pablo Escobar, el indiscutible jefe y capo del cartel de Medellín”. El documento fue publicado por el magazín Newsweek en 2001.

En el municipio de Apartadó, el centro del eje bananero, fue elegida Gloria Cuartas como alcaldesa en una lista unida llamada Consenso por la Paz. El terror en la región era dramático. La Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano, que habían ganado siete de las 11 alcaldías en el eje bananero en las elecciones municipales de 1992, estaban a punto de ser físicamente eliminados por una alianza del Ejército, AUC y Esperanza Paz y Libertad, partido que fue creado por los guerrilleros de EPL que se desmovilizaron en 1990. Este partido creyó el grupo paramilitar Comandos Populares, y comenzó una nefasta cacería de brujas para eliminar a todos los comunistas de Urabá. Con sus antiguos enemigos de guerra fueron asesinados más de mil miembros del Partido Comunista Colombiano en la región de Urabá que sólo tenia 256 mil habitantes en esa época. Y fue en ese ambiente de terror que Gloria Cuartas asumió la tarea de intentar de crear un ambiente de paz.

“¡Fui utilizada!”, dice hoy con indignación, cuando hablo con ella.

El plan de Uribe era plan de USA

Plano Panamá- Darién- Urabá

Dice que había un plan dibujado, entre ellos por Uribe, para Urabá, que constituía en “replegar de la zona a la guerrilla, reordenar el uso del suelo en una zona en la que, aun en los días mas críticos, hubo la más alta rentabilidad económica”. Es decir, había intereses económicos muy poderosos detrás de ese plan y unos servidores, político y armado, que fueron el gobernador Uribe y el general Rito Alejo, respectivamente.

En esa época el Departamento de Estado no consideraba a las AUC, los escuadrones de la muerte, como una agrupación “terrorista”, a pesar de que sus grupos como los Mochacabezas eran ya conocidos por su sadismo. La razón es simple: la zona del Darién, tanto del departamento del Chocó en el Pacífico, como el antioqueño, con la salida al Caribe, principalmente hacia la frontera a Panamá y el puerto de Turbo, eran y son zonas de gran importancia geoestratégica en donde el megaproyecto de Estados Unidos significaba un canal interoceánico en una infraestructura imperial, no solamente para Colombia sino para toda América Latina, pieza clave para el proyecto lanzado como ALCA. Los que estorbaban los planes imperialistas eran la izquierda revolucionaria, el sindicato de los obreros bananeros y la insurgencia. Era por eso que hasta el 10 de septiembre del 2001 no se escuchaba casi ninguna protesta o declaración por parte del gobierno de Casa Blanca por las matanzas ejecutadas por los paramilitares.

Cortan la cabeza de César Augusto, de 12 años

Un hombre asesinado en el barrio Policarpa, del municipio de Apartadó en 1996. Foto: Apolinar Martínez, posteriormente asesinado por el Ejército en el departamento de Arauca.

Gloria Cuartas, en medio del terror y el horror, fue la mujer valiente, que no se dejaba arrastrar por los matones de Carlos Castaño, máxima cabeza entonces de las AUC, Esperanza Paz y Libertad que junto con la 17ª Brigada del Ejército se dieron la tarea de erradicar y copar Sintrainagro, el sindicato de los obreros bananeros, de asesinar en forma indiscriminada a toda población campesina y dirigentes que habían votado a la izquierda revolucionaria o que eran parte de ella. Pero también hasta niños como el caso de César Augusto, que fueron víctimas del infierno del militarismo colombiano dirigido en Antioquia por Uribe y su general.

Gloria estaba presenciando cuando entraron los paramilitares en la vereda Victoria, donde le quitaron la cabeza a César Augusto, un niño de 12 años.

El general cerca de salir en libertad

Los carniceros de Urabá, como el general Rito Alejo del Río, llamado por Uribe “El Pacificador de Urabá”, ha sido denunciados por cuatro jefes paramilitares de ser el autor intelectual y material en los asesinatos de víctimas como César Augusto. Pero el general está hoy cerca de ser liberado de su cómoda retención en un club de oficiales militares colombianos en Bogotá por el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado.

Es el mismo personaje del Opus Dei, que fue designado por Uribe hace unos meses, pero sorpresivamente obtuvo respaldo también del senador del Polo Democrático Gustavo Petro y algunos congresistas cercanos del mismo partido.

La historia y la impunidad se repiten en Colombia.

(Escucha la 2ª parte de la entrevista en audio con Gloria Cuartas, 35 min. 4,6 mb/mp3.)

Ver también:

Colombia: Entre sangre y mentiras militaristas (Parte I)