Asociación Campesina del Catatumbo
:: Norte de Santander, Colombia ::
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

El incentivo perverso de creer en el Estado
Debate sobre el aumento de cultivos de uso ilícito en el Catatumbo
Asociación Campesina del Catatumbo - Ascamcat / Viernes 24 de junio de 2016
 

La construcción territorial que ha determinado las condiciones por las cuales en el Catatumbo se desarrolla la siembra de hoja de coca, está construida bajo múltiples determinaciones. En primer lugar, la anuencia histórica del Estado por solucionar el problema de la distribución, formalización y carácter productivo de la tierra hizo que esta región se caracterizara por ser de colonización.

En segundo lugar las políticas de Estado hacia el sector agrícola nunca han tenido la amplitud para llegar a estas zonas marginales, relegando la producción campesina que dejó de ser rentable ya que no cuentan con garantías para los derechos básicos, vías de acceso, infraestructura para la transformación de los productos y generación de valor agregado, asistencia técnica, y sobretodo educación que les permita mantenerse acordes con el sector productivo, ni industrialización de materias primas agrícolas, además de las necesidades profesionales que demandan una sociedad moderna.

En tercer lugar estos elementos implican que la única forma de generar los ingresos necesarios para que una familia campesina pueda satisfacer sus necesidades, es por medio de la siembra de cultivos de hoja de coca. La fiebre guerrerista y tradicionalmente legalista, agrava y crea una situación de conflicto. Por tal razón el debate sobre los cultivos de hoja de coca no se centra en la necesidad de generar garantías para los derechos, sino como el problema del quebrantamiento de las leyes que es manejado a través de la fuerza pública, como si las leyes estuviera por encima de la condición humana.

Sin querer ahondar más en otros aspectos, es fundamental reconocer la compleja existencia de diferentes actores en el territorio; entre ellos organizaciones sociales que viven día a día graves violaciones a los derechos humanos (amenazas, hostigamientos, seguimientos, desapariciones) y que reconocen que la región tardara un buen tiempo en construir la paz con la que se sueña. Es por esta razón que es grave que análisis someros y poco serios articulen los actores presentes en el territorio sin tener en cuenta las repercusiones sobre las organizaciones sociales que habitan el Catatumbo.

Es indispensable para la Asociación Campesina del Catatumbo, en primera instancia describir lo que ha sido la negociación en la Mesa de Interlocución y Acuerdo del Catatumbo (MIA-C) frente a los cultivos de hoja de coca, y posteriormente decir por qué han incrementado los cultivos de hoja de coca.

Desde la instalación del refugio humanitario en la vereda Caño Tomás en el año 2009 y la creación de la primera MIA-C, el Estado ha tenido en su poder las propuestas de los campesinos para la sustitución. Sumando a esto, en agosto de 2013, se instaló la Mesa posterior al paro de ese mismo año; desde entonces se ha insistido por parte de la Asociación en la necesidad de tratar el tema de la sustitución de ingresos de cultivos de uso ilícito a través de la implementación de programas de desarrollo para la región. Esta iniciativa se ha hecho a través de la única protección jurídica que existe para los campesinos: la Ley 160 de 1994 y las Zonas de Reserva Campesina, en aras de solucionar algunos de los problemas históricos de la pequeña propiedad campesina, como el saneamiento de las tierras, la implementación de proyectos productivos y sobretodo el reconocimiento político al campesinado en la construcción territorial de las regiones marginalizadas por la ineficiente acción de las instituciones del Estado.

A su vez, desde el inicio de la Mesa, se pactó la no agresión por parte del Estado al campesinado bajo formas violentas y no concertadas de erradicación de los cultivos de hoja de coca, siempre y cuando se mantuviera el diálogo en pro de construir propuestas para generar una transformación de la región. Posteriormente, el 31 de agosto y 1° de septiembre de 2013 en el municipio El Tarra, Norte de Santander, se llevó a cabo la primera Asamblea Regional de Cultivadores y Recolectores de hoja de coca, con el objetivo de construir con toda la comunidad del Catatumbo una propuesta de sustitución de los ingresos derivados de estos cultivos. A dicha reunión asistieron cerca de 5000 campesinos. La Asociación invitó al Estado, pero no se contó con su participación; sin embargo entregó las conclusiones del evento, que reunían una postura del campesinado para empezar la discusión, pero el Gobierno nunca respondió.

Posteriormente, con ese insumo la Asociación construyó una propuesta de sustitución de ingresos derivados de la hoja de coca, la cual presentó a la mesa en el año 2014. Sin embargo el Gobierno tampoco respondió. Desde finales de 2015, por iniciativa de la Asociación, se han venido realizando consultas y construcciones de propuestas de programas de sustitución de ingresos derivados de la producción de la hoja de coca a nivel veredal. En dichas consultas se ha hecho partícipe al Gobierno y se le ha propuesto a su vez la realización de la Segunda Asamblea Regional de Cultivadores y Recolectores de hoja de coca, con el objetivo de concretar un programa que frene, y sobretodo resuelva, el problema del aumento del cultivo de hoja de coca en la región.

En este sentido, la Asociación no ha dejado de trabajar en construir propuestas para solucionar el problema desde las comunidades, invitando al Estado. La Asociación es fuerte, no sólo por el hecho de tener presencia en todo el territorio, sino porque todas las propuestas surgen desde las comunidades, desde los campesinos, desde quienes podrán construir un futuro en paz; no en el mal entendido de ser una fuerza totalizante, sino por hacer un llamado incondicional a la unidad en búsqueda de la construcción colectiva de alternativas. No se pretende quitarle al Estado sus obligaciones para con sus ciudadanos, lo que se quiere es que se tomen en serio las propuestas y capacidades del campesinado.

De allí parte el problema del aumento en la siembra de cultivos de hoja de coca, no se pueden hacer anuncios por parte del Estado sobre resolver los problemas y crear programas para las familias afectadas por la erradicación violenta y no concertada de los cultivos de hoja de coca; y creer que los campesinos no coloquen sus esperanzas en ello, que en realidad serán escuchadas sus necesidades, sus propuestas. La lógica de los incentivos perversos funciona muy bien para responder al aumento de estos cultivos, pues así como mucha gente no mejora su vivienda para que no le suban los puntos del Sisben y poder acceder a programas del Estado, así mismo funciona la lógica en una región olvidada en donde todo el mundo espera que el Estado por fin se digne a generar programas para salir del martirio que es estar en el eslabon más bajo de la cadena de producción de la droga.

Alejandro Nope
Equipo Técnico
Ascamcat