Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Ecuador avanza
Koldo Pérez de San Román / Miércoles 17 de enero de 2007
 

Ni el más optimista de los progresistas de Ecuador hubiera adivinado que el economista Rafael Correa pudiera avanzar tan rápidamente en sus líneas de acción política.

Hay que recordar que si bien la victoria electoral fue clara y su ventaja sobre su contrincante notable, no era el candidato de la izquierda revolucionaria ni del indigenismo consecuente. Más bien reunía todas las características de la acumulación electoral de centro izquierda para cerrar el paso a la derecha más caudillista y autoritaria de los últimos años.

Algunos signos son inquietantes: los movimientos políticos indicaban un posible paso al trapicheo y la corruptela. No en vano algunos de los nuevos ministros han formado parte de anteriores gobiernos como Gustavo Larrea, ex ministro de Gobierno de Abdalá Bucaram (derrocado y huido en Panamá), Antonio Gagliardo, Trajano Andrade y Raúl Vallejo colaboraron con el gobierno socialdemócrata de Rodrigo Borja (que con recetas del FMI hundió al país en la miseria).

La lucha de la gobernante Alianza País por abrir una consulta popular sobre una nueva constituyente se enfrenta al congreso legislativo dominado por la alianza entre el Partido Renovador Institucional de Acción Nacional del perdedor Noboa y el Partido Sociedad Patriótica (PSP) del traidor ex presidente Lucio Gutiérrez, que son conscientes del peligro que supone para ellos y su “partitocracia” el nuevo proceso democrático.

La semana pasada, sorpresivamente Gustavo Larrea hizo público un acuerdo con el PSP en el cual este último cambiaba de posición y pasaba a las filas pro constituyente. Esto causó malestar entre las bases de Alianza País y extrañeza, pues días antes el PSP había expulsado a dos diputadas, entre ellas la mujer de Lucio Gutiérrez, precisamente porque habían defendido la idea de la nueva constituyente. ¿Significa que existan personas en el gobierno que prefieran avanzar la negociación con los partidos políticos tradicionales haciendo concesiones?

La posesión oficial del nuevo presidente era el día 15, pero dos días antes convocó una ceremonia indígena en Zumbahua, donde recibió la vara de mando por parte de la sociedad civil representada por los indígenas. No es casualidad que en este acto sólo contara con la asistencia de dos presidentes: Hugo Chávez y Evo Morales.

En el acto, Correa realizó un discurso incendiario, duro y vehemente, disparó sobre la línea de flotación de las negociaciones con el PSP calificando a Lucio Gutiérrez de traidor y vendido, habló de avanzar en el proceso democrático pero no con “reformitas” sino con una verdadera revolución, y ya de manera exultante se identificó con el bolivarianismo e incluso con el socialismo del siglo 21, rompiendo con la imagen de líder moderado y alineado con la corriente de Lula, Tabaré y Bachelet.

El lunes 15, en el discurso inaugural en el congreso de los diputados, Correa confirmó que renegociará la deuda externa (17 mil millones de dólares), obligará a la banca a repatriar dos mil millones depositados en Estados Unidos y firmará una alianza energética con el gobierno venezolano. En su primer decreto presidencial en la mitad del mundo, ha dado trámite a la consulta popular sobre la asamblea constituyente, pasando por encima del congreso nacional, y en el segundo decreto ha reducido en la mitad el sueldo presidencial (de ocho mil a cuatro mil dólares), afectando así a unos 400 altos cargos funcionariales.

Todo parece indicar que estamos ante una nueva revolución democrática y progresista en América Latina, aunque algunos intenten desacelerar el proceso con pequeñas reformas que no afecten los privilegios de los poderosos. ¿Las contradicciones intragubernamentales se resolverán a favor del presidente?

De momento los tanques mediáticos han comenzado su campaña calentando el ambiente y se respira un aire de confrontación. Analistas, economistas, politólogos, todos hacen causa común en contra del nuevo presidente. Es sin duda una buena pista.