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Tomar las calles del mundo
Colectivo La Trocha / Miércoles 13 de julio de 2016
 

Marx decía que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa. Tal es la situación política y económica de hoy en el plano internacional. El foco de los acontecimientos políticos gira de un lado a otro, pero se mueve sobre el mismo riel: la crisis del modelo capitalista, la resistencia contra el imperialismo, el crecimiento del fascismo y el nacionalismo. Se destapan viejos conflictos territoriales o étnicos, se azuzan viejas disputas, colapsa el sistema financiero; se incrementa la deuda de los países desarrollados. La convulsión difícilmente se resolverá sin cambios estructurales.

Por todo el mundo se comienza a hablar de guerra mundial, hasta el papa Francisco comenta está posibilidad. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) mueve soldados y tanques en los países de Europa del Este: Letonia, Polonia, Rumania. Paralelamente crece la fabricación de armas en el mundo, las empresas capitalistas de armas, Nicholls, BAE Systems, Lockeed Martin, ven crecer sus patrimonios.

Al otro lado de la orilla en este combate están las organizaciones revolucionarias y los movimientos sociales. Hay un conflicto entre el statu quo y algo nuevo. Lo nuevo está formado por los revolucionarios. El bando del statu quo por el imperialismo, el fascismo y las corporaciones comerciales y financieras trasnacionales.

Las amenazas de EE.UU. y la unión europea están volcando los ánimos y percepciones en el mundo. Cada día se gana nuevos simpatizantes a la causa revolucionaria. Se comienza a entender el origen de las desigualdades y los males, de la crisis y la muerte, de la opresión y el saqueo. Cada expresión del imperialismo revitaliza la resistencia en su contra.

Crece la resistencia con vigor, se organiza la guerra popular en India, Bangladesh y Filipinas, con la fuerza campesina y los naxalitas. En Pakistán crece la lucha del Congreso Marxista, fortaleciendo el estudio, la acción política y reforzando las alianzas internacionales. En los países asiáticos de lo que era la Unión Soviética se reorganizan los partidos comunistas, se unifican criterios y se reforma la senda de la construcción socialista. En Europa del Este se vuelve a hablar de la URSS, se desempolvan banderas y crece la solidaridad de antaño. En los países árabes se organizan movimientos para enfrentar al terrorismo financiado por Estados unidos, los kurdos de Kobani se defienden con valentía y astucia. Crece la resistencia antiimperialista en Siria para aplastar al frente Al-nusra y al Estado Islámico. En España se escucha hablar de república, se entonan cantos antimonárquicos. En Francia crece un movimiento contra la reforma laboral. En Estados Unidos las comunidades negras se movilizan contra el racismo. Y en Canadá el movimiento estudiantil revolucionario se toma las calles. En América Latina se fortalecen los movimientos revolucionarios.

Los revolucionarios debemos comprender la situación internacional. No podemos mantener una misma política caduca, cuando toda está cambiando a nuestro alrededor. El sedentarismo trae la desgracia a la lucha popular. Los últimos congresos de los partidos comunistas en Chile, Venezuela, Ucrania, Canadá, demuestra el cambio táctico y político en consonancia con los cambios políticos. Esta dinámica internacional debe unir a todas las organizaciones revolucionarias y no basta la unión hay que integrar las organizaciones y coordinar las acciones.

La unidad no es un saludo en un congreso o panel internacional, ni una carta de solidaridad. La unidad es organización, formación, programación y logística, propaganda y solidaridad efectiva. ¡Basta de programas y objetivos basados en lo políticamente correcto!