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Sobre la desmovilización en Colombia
Entrevista a alias Mandela, alias Gandhi, alias Sandino, alias Giovanni: ex-combatiente del Ejército de Liberación Nacional
Camilo Rojas Guevara / Viernes 2 de septiembre de 2016
 

Una de las estrategias de guerra implementada por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y continuada por el actual gobierno del presidente Juan Manuel Santos para derrotar la insurgencia armada en Colombia fue la propuesta de las desmovilizaciones individuales con entrega de beneficios económicos y jurídicos para quienes voluntariamente entregaran las armas e hicieran delaciones.

El Estado desplegó una gran campaña mediática en radio, televisión y prensa llamando a los guerrilleros y a los paramilitares a desmovilizarse. Muchos lo hicieron. Varias desmovilizaciones y entregas de armas fueron denunciadas como montajes. Muchos de los desmovilizados dicen que el Estado colombiano no cumplió lo prometido.

El caso que presentamos expone varios de estos problemas y constituye un documento importante en momentos en que el Estado colombiano y la guerrilla de las FARC-EP, reunidas en La Habana, buscan una salida conciliada para terminar la guerra.

Las posibles preguntas que se abren desde el ejemplo de las despolitizadas desmovilizaciones individuales podrían ser varias: ¿qué pasaría si la paz se firmara en la Habana? Si las FARC-EP o el ELN se desmovilizaran. ¿Cómo podrían reinsertarse estos combatientes en la vida civil de la sociedad colombiana? ¿Serían aceptados? ¿Está preparada la sociedad colombiana para aceptar la desmovilización total de la insurgencia? [1]

Al entrevistado lo conocí en un viaje de trabajo que hice a Bogotá. Llevaba días buscando en las librerías de libros viejos algunos títulos que me interesan, caminando por las calles y entristeciéndome poco a poco, cada vez más, con la condición de los obreros, el escepticismo y la despolitización aterradora de las mayorías. Por los comentarios racistas y fascistas que uno puede escuchar en cualquier conversación callejera en la que alguien le comenta a alguien por qué estaría bien exterminar a los indigentes y a los drogadictos.

Por fortuna encontré personajes que me salvaron de pasar de la tristeza a la ira. Edison fue uno de ellos. Me encontró fumando, me pidió un cigarro, me preguntó de dónde venía.

Supongo entonces, que esta entrevista, se dio por casualidad…

*

¿Cuál es tu nombre?

Yo me llamo Edison Ortiz. Y mi nombre en la guerra era Sandino.

¿Desmovilizado en qué año?

Mi hermano, yo me desmovilicé el 29 de mayo de 2001. Del Frente “Carlos Armando Cacua Guerrero” del ELN (Ejército de Liberación Nacional), que operaba en el Norte de Santander.

¿Por medio de qué decreto?

Decreto 1385. Ley 418 [2]

¿Qué prometía este decreto?

El decreto 385 rezaba que desde el mismo momento que tú te presentaras, tanto tú como tu núcleo familiar, gozarían de los beneficios económicos.

–¿Qué tipo de beneficios económicos?

662.000 pesos que nos daban mensualmente, a mí y a cada miembro de mi familia, en total debíamos recibir 4.662.000 pesos al mes. Pero el detalle está en lo siguiente: lo sacan a uno del conflicto, dentro de una norma jurídica -de unas leyes y de unos decretos- y a la mitad del camino te cambian las reglas del juego. Pero yo lo tenía muy claro. A un enemigo que combatí durante 18 largos años, que te abre esos espacios políticos, iba a ser difícil ganarle la pelea legal. ¿Y qué pasó?, ¡vaya sorpresa!, cuando tú llegas a Bogotá, te mandan para un albergue donde encuentras de todo: desmovilizados de la ultraderecha, drogadicción, descomposición social… porque no todos los que nos desmovilizamos, a ciencia cierta, fueron elenos, farianos, epelos (Ejército popular de Liberación) o paramilitares. Hubo muchos colados. Tú te presentabas con un revolver y el Ministerio de la Defensa te certificaba.

¿Tú te presentaste sin fusil, me dijiste?

Sí. Les dije: yo me fui a la guerrilla sin nada, con unos zapatos rotos y un pantalón. Nada de lo que yo tenía allá era mío sino de la organización. Pero resulta y pasa que desde hacia 18 años yo aparecía en todos los órdenes de batalla [3]. En el Arauca y en el Casanare, yo me llamaba Mandela. Y en el “Carlos Alirio Buitrago” me llamaba Gandhi. En el Cesar me llamaba Giovanni, en el “Armando Cacua" me llamaba Sandino. El Ejército sabía que aparecía en los órdenes de batalla y no fue difícil mi certificación.

¿Cuáles eran los requisitos para entregarse?

Mira, hay tres fases: reinsertado, desmovilizado y reincorporado.

Tú te presentas a una base militar, una guarnición militar, un comando de policía, una sede del CTI [4] a la Defensoría del Pueblo, a una iglesia (cuando eso, ellos te recibían).

Como yo estaba tan enrojecido, y sabía muchas cosas, me presenté voluntariamente pero con garantías. No acepté que me tomaran fotos, no acepté entrevistas –si me tomaron fotos fue pa los archivos, no los periodistas, ni nada de eso– porque tú sabes, la alharaca que iban a montar. Y como yo fui Primer Mando de una estructura iban a decir: “no, que se presentó un mando del ELN”; y yo no quería protagonismo, ni exhibicionismo… además, tenía que entregarme con garantías porque sobre mí existía una sentencia ejecutoriada.

¿Qué sentencia ejecutoriada?

Una por fuga. Yo fui capturado en el año 95 peleando, en el Cesar, en un pueblo que se llama Los Abriles, Corregimiento de San Diego, y me condenaron a 8 años por el delito de rebelión. Y me les fugué. En el año 99 me fugué porque salió una norma, una ley que decía que todos los delitos políticos y conexos tenían derecho a 72 horas de permiso. A mí me dieron las 72 horas, pero yo era un preso político, no era un preso social… y no iba a volver. El COCE [5] dio la orientación: ninguno de los que salgan de permiso las 72 horas va a volver. Y me achacaron el delito de fuga. Y la única figura jurídica que mataba esa sentencia ejecutoriada era el indulto.

Entonces, cuando me vine del “Carlos Armando Cacua” llamé al Procurador de mi proceso y el me dijo: “¿Dónde estás?”, le dije, “me encuentro en una parte en Ocaña”. Dijo, “no te preocupes, dime el sitio dónde estás y te mando a buscar. Y como sobre ti existe orden de captura, voy a delegar dos amigos míos en Ocaña para que te recojan”. Entonces, cuando me presenté, lo hice con garantías.

Me presenté ante el procurador de mi proceso, Tobías Pumarejo y le dije, “mire, yo soy Edison Ortiz, alias Gandhi, y me voy a presentar voluntariamente”. De ahí fui a la Defensoría del Pueblo, hablé con la alta Comisionada Departamental para la Paz, Mireya Mejía, y entré al programa de reinserción departamental en Valledupar. El director del Programa se llamaba Abimael Sánchez Villalobos.

¿Por qué era mejor presentarte en la Fiscalía?

Yo no quería estar en ninguna guarnición militar, ni en el DAS [6], ni en un comando de la policía. Exigí estar en el CTI, como las normas lo citaban: “el desmovilizado escoge el sitio donde quiere estar”, por no ser el CTI un grupo de choque y porque el ELN nunca declaró objetivo militar a la Fiscalía. Me presenté en el CTI. Recuerdo que me presenté el 29 de mayo como a las tres y media de la tarde, y el director del CTI, que se llamaba Manuel González Hernández, me dijo, “yo confío en todo el mundo y desconfío de todo el mundo, a ningún funcionario vayas a decirle que tú eres desmovilizado; di que estás detenido por inasistencia alimentaria, que por más que sea…”. Todo se hizo tranquilamente en el CTI, me respetaron mis derechos y después de catorce meses el Fiscal me consiguió la amnistía. Pero como existía la sentencia ejecutoriada por fuga, el juez me la negó. Entonces le mandé un oficio, con una norma del Código de Procedimiento Penal, según la que no cabía la fuga de preso porque yo no me fugué de un hospital, no me fugué de mi domicilio, a mí me abrieron la puerta. Entonces el juez, Alfonso Tati Vázquez, que no se me olvida el nombre, me dijo, “te voy a dar la libertad porque hay muchos atenuantes; además que tienes derecho porque ya tienes tu certificación” –el número de mi certificación era 662, del 2 de agosto de 2001. Ya con la certificación y la amnistía la Procuradora me dijo que no podía dar la libertad. La norma dice: “Todos los delitos políticos cometidos, antes de tu presentación voluntaria, serán abolidos”. Yo me acogí a eso, pero en mi caso no cobijó. Tenía que pedir el indulto.

¿Y qué pasó después?

Del CTI me mandaron para el Batallón La Popa, por una orden superior. Me hicieron un análisis minucioso, y me entregaron en buenas condiciones físicas y psicológicas. Cuando llegué al Batallón La Popa tenía mi amnistía y mi certificación.

Allá me mandan con un oficial de apellido Sandoval, que era el que le hacía las órdenes de batalla a los elenos [7] y me pregunta, “¿tú eres Edisón Ortiz?”. Le dije que sí y me dijo, “te voy a hacer la entrevista”. Y le dije, “no, yo tengo mi certificación”, y se la mostré, y le dije “yo ya dije lo que tenía que decir”. Y ahí comenzó la cizaña del teniente coronel Hernán Mejía Gutiérrez conmigo, porque me querían sacar información.

¿Era necesario dar información para obtener el indulto?

Ellos querían que yo delatara secretos informativos, quiénes eran los que componían el mando, qué se yo. Pero la delación es voluntaria, la delación no es coaccionada, ni pagada. Mira que yo no consumía alimentos allá; temía por mi vida. A mí me llevaba la comida Mireya Mejía, la Comisionada de Paz a nivel departamental. Y ¿sabes lo que hizo este teniente coronel Hernán Mejía Gutiérrez?, me mandó pa la cárcel con un oficio falso, donde le sustentaba a la jueza, Jamiles Ibarra Herrera, que yo le estaba adoctrinando a su gente en el Batallón, porque no me presté a sus pretensiones.

El único desmovilizado que permanecía aislado y encerrado era yo. Me mando pa la cárcel, con una amnistía y una certificación, violando todas las normas.

Cuando salí de la cárcel me mandaron para Bogotá. Dejé mis hijas y mi compañera, porque sabía que esto aquí era complejo. Me mandaron para un albergue donde como te dije, existía todo tipo de “lumpilismo”, un desorden, consumo de sustancias psicotrópicas, etc.

Y allí vino la respuesta del millón, hermano. De esos 4.662.000 pesos que yo debía recibir, ¿sabes quién se quedaba con el 85% de los recursos?, el dueño del albergue. A mí lo que me daban era 700.000 pesos pa los transportes. Me di cuenta que todo era un gran negocio entre el Ministerio del Interior y los privados que funcionaban como concesionarios de los refugios en medio de un gamonalismo, una conexidad, un tráfico de influencias y una corruptela terribles. Entonces saqué mi cuentecita y mira, que los dueños del albergue andando en carro con escolta y nosotros a pie y le dije: señor, nosotros somos la esencia del programa, sin nosotros ustedes no existen. Y demandé al Ministerio del Interior…Yo no podía meterme con mis hijos en un albergue donde se consumen todo tipo de sustancias psicotrópicas. Ahora, ¿de qué pueden hablar cincuenta desmovilizados de la guerrilla y cincuenta desmovilizados de los paramilitares?

Te convierten en una maquina de producir materia fecal. Te encierran todo el día en el albergue, a consumir alimentos, no te hacen seguimiento psicosocial, no estudiabas ni nada. El programa no nos cumplió y entonces empezamos tomas de calles.

Luego nos mandaron a estudiar al SENA [8]. ¿Tú sabes cuáles son los únicos colombianos que tienen tres diplomas en seis meses? Nosotros los desmovilizados. Yo soy mecánico automotriz, tengo tres diplomas y no se soltar un tornillo. Cuando terminamos el curso en el SENA nos iban a festejar el grado en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, con Caracol, City Tv y RCN, a utilizarnos como mampara, para decir que nosotros los desmovilizados estábamos bien. Y resulta y pasa que de 55.000 desmovilizados que dicen que hay en Colombia, 25.000 se devolvieron pal conflicto. Abandonaron un flanco y ocuparon el otro. Todos están con las Bacrim (Bandas criminales paramilitares) y los paramilitares. Pero al Estado no le conviene decir eso, la realidad. Y cuando tú tienes una posición como la que tengo yo, han tenido el descaro de decir que soy guerrillero activo. Porque es que yo no soy conformista, mi hermano. A mí el Estado me sacó de la guerra dentro de una norma jurídica, unas reglas y unos decretos, y yo no puedo permitir que me cambien las reglas del juego. Y no lo estoy haciendo por capricho personal, lo hago porque así lo cita la norma. Otra cosita, te querían convertir supuestamente en un gran empresario. Te daban un proyecto productivo de ocho millones de pesos para subsistir el resto de tu vida y te condicionaban el proyecto. Y mira en los empresarios que nos querían convertir: unas cabinas telefónicas, una fama y una tienda. Tú sabes cual es supuestamente el monto de un desmovilizado al año, setenta millones de pesos. Y eso no lo recibíamos nosotros. Porque había una corrupción tremenda. Y por eso teníamos que hacer tomas de calles, porque a veces, perdona que te ponga de ejemplo, tú puedes pasar 10 días con la misma ropa, diez días sin bañarte, pero no puedes pasar 10 días sin comer.

¿Muchos desertaron del programa?

Claro, es que los del Estado sacaron la guerra de lo rural y la metieron en lo urbano. Aquí en Bogotá, tú llegas al barrio Santafé, Chapinero, 1º de Mayo, y el 90% de los que expenden droga y sirven de sicarios son desmovilizados. Qué tristeza da decirlo, pero es la verdad. El programa de desmovilización en Colombia se convirtió en una rueda suelta. En una puerta giratoria. Entonces, aquel que dice que está bien es porque se convirtió en un vil sapo, al entregarle información al Ejército. Pero como yo no tengo esa concepción, siempre fui señalado y seguiré siendo señalado.

Entonces mira, para tratar de solucionar ese problema, nosotros creamos una mesa de trabajo que se registró en el libro Los parias de la guerra y esta mesa se convirtió en una fundación llamada Fundadem (Fundación para la Atención de los Desmovilizados y Marginados de Colombia). Peleábamos por los desmovilizados, porque es que la norma dice: “Desde el mismo momento en que tú te desmovilices, se te asignará un albergue”. Y sabes lo que te asignan: una fría celda. Yo porque me entregué con garantías, pero el común es que te cojan y te expriman la lengua, para que delates a tus compañeros. Y al sentirse rodeado, presionado por los enemigos, por ejemplo, un muchacho que no esté preparado psicológicamente va a decir barbaridades. Nunca va a hablar bien de donde estuvo, siempre va a difamar, como ves en la prensa escrita y otros medios de comunicación. Por eso yo nunca le he dado un reportaje a ningún canal colombiano, porque no creo en esos periodistas, ni creeré. Yo no tengo por qué mentir, como te dije ahorita, ¡yo dejé la guerra pero no la lucha! ¡El cuerpo envejece pero las ideas jamás! Lo importante no es por dónde tú pasas sino las huellas que dejas.

¿Cómo fue el recibimiento de la sociedad hacia ustedes los desmovilizados?

Buena pregunta: el Estado no consultó con la sociedad a ver si quería recibirnos, si nos aceptaba. Y si uno busca un empleo y dice que es desmovilizado nadie se lo da. Es como haber salido de una cárcel o peor.

¿Según entiendo, la desmovilización individual fue bastante heterogénea, quiero decir, de varios grupos mezclados?

Si. ¡Y no todos los que estamos aquí somos desmovilizados! El Estado habla de 55 mil, 57 mil desmovilizados; que se desmovilizaron 15 mil de las FARC-EP, que 10 mil del ELN; ellos mismos se mienten. Dicen que el ELN tiene 5 mil hombres y se han desmovilizado 10 mil. Que las FARC-EP tiene 14 mil y se han desmovilizado 20 mil. Y verdaderamente los desmovilizados que de verdad estuvimos en la lucha armada en Colombia no pasamos de 2 mil. Los demás son unos colados. Porque en el mismo programa –y cito nombres–, había por ejemplo, un tal asesor jurídico llamado Antonio Calvo. Sabes a qué se dedicaba este señor, a recoger gente. Y como cuando van a dar el aval se reúnen un miembro del Ministerio de Defensa, un miembro del Ministerio del Interior y un miembro de la Policía para certificarte con el CODA [9]. Entonces este señor Antonio Calvo decía, bueno, de los 662.000 pesos que nos daban, o los 862.000 que le daban a otros, él les decía “vamos por mitad”; conocí familias enteras que se prestaban pa la mampara y partir los beneficios.

¿Y lo de entregar el arma en esos casos?

Un revolver cualquiera por ahí, listo. El mismo ejército se prestaba pa eso. Tú no viste la desmovilización que hizo el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, el poco e lumpen que desmovilizó. Ahí está el espejo.

¿Fue un show esa desmovilización?

Un show, mejor dicho, un sainete. Alias Olivo Saldaña, un desertor de las FARC-EP, declarado objetivo militar por éstas: lo presentaron como desmovilizado de las FARC-EP, para decir que estaban diezmadas. ¡Mentira! Eso se lo inventaron Uribe y Restrepo: Las FARC-EP nunca tuvieron un frente llamado “Cacica la Gaitana”.

Tú tienes conocimiento, el Estado no ha podido derrotar militarmente a la insurgencia en Colombia durante 60 años. Entonces se dijo, me voy a inventar esta norma, la desmovilización de carácter individual y las voy a derrotar políticamente. Resulta y pasa que la medicina se convirtió en más peligrosa que la enfermedad.

¿Por qué?

Por muchas razones. Porque al desmovilizado aquí lo dejaron abandonado a su libre albedrío. Inclusive, en el mismo Programa, miembros del DAS, la CIPOL [10], la SIJIN [11] y el Ejército, reclutaban en los albergues para llevarse los muchachos para las Autodefensas. Aquí en Bogotá se veía eso. En el mismo Programa, el jefe de seguridad reclutaba para los paramilitares [12]. Y eso lo querían tener anónimamente, que no se enteraran. Nosotros con la Fundación destapamos toda esa olla podrida y por eso nos creamos dificultades de seguridad, porque nos agrupamos y empezamos a hacer denuncias. Íbamos a las embajadas, montamos la oficina de la Fundación en Teusaquillo, yo era el representante legal, y vino el seguimiento, las chuzadas, el estigma. El señor director no quería saber nada de la Fundación porque nosotros le estábamos dañando el negocio. Y así fue hasta que dos militares, Giovanni Lampin y el capitán Medina, pegaron unos carteles en Reinserción, en los que decían que yo andaba buscando a los desmovilizados colaboradores con el Ejército para ajusticiarlos. Mira hasta el extremo que llegaron, ¿por qué?, por reclamar nuestros derechos.

El problema de la desmovilización individual es que mientras haya muchachos que se dejen coaccionar y se vendan por tres millones de pesos, por diez millones de pesos, hacen daño a los que luchamos por los derechos de todos y principalmente a los que sí estuvimos en la lucha armada. Imagínate, como voy a vivir yo con ocho millones de pesos el resto de mi vida, con cinco hijas que tengo y mi compañera. Como te dije ahorita, el 70% se devolvió, y el Estado sabe eso, pero no les conviene publicarlo.

¿Pero a pesar de los fracasos y la corrupción que denuncias, todavía se escuchan comerciales que invitan a la desmovilización?

Hay bastantes. “Devuélvete que tu familia te espera”. Tendrás educación, vivienda debajo del puente Boyacá y comida recogiendo en las canecas de la basura. Y hay mucha gente que se viene. Entonces me pregunto, si yo estuve dieciocho años en el ELN, cómo voy a hablar mal del ELN, que me iban a fusilar, etc., si yo sabía que hay unos estatutos, unos criterios organizativos, un “cuatro esquinas”. Entonces, ese poco de gente que se viene, esos no son guerrilleros. Son correos humanos, campesinos de la zona que conocen el mando en el área, pero el Estado todo lo usa o todo lo cree.

¿Y tú en este momento cómo estás en tu proceso?

Esperando. Yo no estoy recibiendo actualmente nada del Estado. Tampoco necesito que me regale nada, sino que me de lo que me pertenece. Que respete lo que dice la ley.

¿Alguna razón ideológica para salirte de la guerra?

Sí, sí. Eso no hay que negarlo. Ahora: yo deje de ser guerrillero, pero no revolucionario. ¡Yo dejé la guerra pero no la lucha! Cuando yo entré al ELN entré con una concepción y unos principios muy claros. No fui obligado. Cuando pedí incorporación en el ELN en 1984, me dijeron vete y piénsalo seis meses, y yo les dije: si me dan un minuto, si me dan un segundo, si me dan un año, es lo mismo; estoy decidido. Yo estoy feliz de haberle dedicado a la lucha armada en la revolución los 18 años que le entregué. Y quise salir por la puerta grande. A mí los elenos no me buscan. Digamos que me cansé de la guerra. Pero tengo un hermano que sigue en la guerra. Él está en las FARC-EP. Es médico.

¿Crees que el conflicto armado en Colombia sigue siendo necesario?

Mi hermano, en Colombia, el conflicto armado es necesario, cambiando las directrices y los parámetros de la lucha. Para que salgamos triunfales en esta lucha armada en Colombia, hay que ensuciar de proceso revolucionario a los militantes. A los que hacen parte de esos entes de izquierda.

Hay que ilustrarlos. Hay que meterles más conocimiento, de por qué estamos en la lucha, de por qué seguimos luchando y por qué se tiene que morir luchando. Y vuelvo y te repito, en Colombia la lucha armada es necesaria, ¿por qué? Por la inequidad social que existe. Y por la desigualdad social que existe en este país. Y mientras en este país exista sometimiento y exista falta de oportunidades para el común del pueblo, siempre nos alzaremos en armas. Cómo mi hermano Salvador dijera siempre, “al temeroso hay que enseñarlo a luchar”.

¿Cuál crees que es el estado actual de la insurgencia armada en Colombia? Lo pregunto por los datos que da el Gobierno, que dice que las guerrillas están diezmadas.

Tú sabes que en Colombia primeramente hay una lucha contra de la desinformación. Más, teniendo unos medios de comunicación y un periodismo al servicio y en manos de los dueños del Estado. En los actuales momentos el Estado dice que las FARC-EP tienen 7 mil combatientes. Está equivocado, las FARC en este momento pasan de 40 mil hombres y mujeres armados. Las FARC-EP en este momento está fortalecida, lo mismo que el ELN.

¿Cuál es tu opinión de los diálogos de Paz en La Habana? ¿Por qué las FARC-EP se suman a los diálogos y ELN no lo hace?

Mira, te voy a poner un ejemplo un poco folclórico. Si nosotros vamos a un restaurante a comprar tres almuerzos y decimos que nos los echen en el mismo recipiente nos van a engañar. Pero si exigimos que nos los den en recipientes diferentes, vamos a salir empatados o vamos a ganar. Yo en estos diálogos que se están dando, tengo la firme convicción de que si no es ahora no es nunca. Primero, mi hermano, que se está dialogando sin armas. Segundo, se está dialogando sin uniforme. Y tercero, se está dialogando en el bastión del socialismo que se llama Cuba. Vuelvo y te repito, si no es ahora no es nunca. Y soy optimista porque jamás en este país el pueblo se había vinculado tanto a un proceso de paz como lo está haciendo en estos momentos. Tú ves que hay Marcha Patriótica, hay Congreso de los Pueblos. ¡El que le cambia el rumbo a la historia se llama el pueblo! El pueblo tiene el deber de participar en estos diálogos, de jalonar y de hacer un aporte. Por decir algo, los jóvenes. Yo soy optimista. Ojalá en estos diálogos se consiga, porque lo que más duele es que nos estemos matando sobre nuestra propia riqueza.

Y lo que me dices con respecto a los elenos –para concluir. Mira, yo que viví con el ELN, y estuve en tres conatos de dialogo, te digo: si a los elenos le aceptan la Convención Nacional, los elenos se desmovilizan.

¿Qué es la Convención Nacional?

Que el pueblo tenga verdadera participación directa en esos diálogos. Todos, los movimientos sociales, indígenas, campesinos, obreros, estudiantiles.

*

EDISON COMPOSITOR Y CANTANTE DE MÚSICA VALLENATA

Edison es compositor y cantante de música vallenata, como buen cienaguero. Y tiene un hermano que es combatiente de las FARC-EP. Les trascribo dos canciones que escribió y me cantó con sus ojos aguados esa fría tarde bogotana, precedidas del relato de cómo nacieron.

Edison: Yo tengo un hermano, él es médico. Y cuando estábamos estudiando él me decía algo importante: “al temeroso hay que enseñarlo a luchar”. Y entonces él me inculcaba, me decía, yo me voy. Y yo le decía, bueno, a lo mejor te sigo. Y yo me iba a ir con él pa´las Farc. Pero yo llegué como diez minutos tarde y el carro se había ido. Eso fue en Fundación. Y yo le decía a mi padre: me voy pa´la guerrilla, y mi padre se echaba a reír. Entonces, mi madre vendía almojábanas, leche, peto y casabe, y vivíamos en una casa grandísima en Cienaga: cuando me fui pa´los elenos. Y una vez estaba yo en una laguna que primero tocas tú el hielo y después tocas el agua, y comencé a mirar la Sierra Nevada pero desde arriba, desde la montaña, y miré la zona bananera. Y a mi eso me dio algo, me nació algo, me convertí en bohemio, en una persona teórica, y dije, yo le voy a componer algo a mi hermano. Porque cuando él se fue, como a los dos años, mi mamá estaba desesperada y me dijo: mira Edisón, toma esta foto, y vete pa´la Sierra Nevada a ver si tú encuentras a Agustín. Mi hermano en la guerra se llama Salvador, el nombre de pila es Agustín. Y subí a una parte que se llama Santa Clara y me encontré con unos farianos y les pregunté: mi hermano ¿tú no has visto a esta persona? Y me dicen, sí. ¿Ese es pariente tuyo verdad? Les dije que sí. Y me contactaron con el mando, y él me dijo, ya te lo mandamos a buscar.

Cuando lo veo venir es como a cien metros, pero venía montado en una mula con arma y uniforme guerrillero. Y a mi me da una alegría y corro a abrazarlo oíste, y lo abrazo y le digo ¡qué hubo Agustín!, y él me dice, yo no me llamo Agustín, yo me llamo Salvador. Entonces, en vista de eso, en la Sierra Nevada, yo le compuse un disco a mi hermano, de nuestras andanzas, y la composición se llama, Por el mismo camino. Yo no tengo buena voz, pero lo que importa no es la voz sino el sentido de la canción. Cogí una latica de sardinas como percusión y estaban las golondrinas volando, empecé a componer, comencé a tararear, y mira de que comienza:

Por el mismo camino

Volaron cual golondrinas aquellos años de infancia

En que juntos pronunciamos la palabra redención

Fuimos creciendo en caminos separados

Pero más tarde volvimos a encontrarnos

Claros íbamos en la misma dirección

Hoy recuerdo de la abuela en su patio de columnas

Los tarritos, los muñecos y un trompo de guayacán

Almojabanas, leche, peto y casabe

Y la sonrisa burlona de mi padre

Cuando amanecía con ganas de bromear

Juntos luchamos contentos en estudiantil batallas

Al lado del estudiante deseoso de Libertad

Tus ideas y mis discursos elocuentes

Que le daban animación a la gente

Y a los temerosos ganas de luchar

Y volviendo a los recuerdos de aquellos sueños de infancia

Hoy me abrazo en el ejemplo de mi hermano Salvador

Vimos caras color amarillo pobre

En los niños, las mujeres y los hombres

Que vivían en los barrios de inundación

Fue creciendo el compromiso de nuestro amor por el pueblo

Ha cambiado mi apariencia se me está cayendo el pelo

Cuando subí a Santa Clara a saludarte

Vi que serio de una mula te bajaste

Con uniforme y arma de guerrillero

Está vestida de fiesta esta garganta fecunda

He `restado esta guitarra pa´ cantarte Salvador

Quiero que Julián borracho cante cumbia

De esas que hablan de mariposas desnudas

Y que invitan al pueblo a la insurrección

Quiero que Julián borracho cante cumbia

De esas que hablan de mariposas desnudas

Y que invitan al pueblo a la insurrección

Esa es la canción y se llama, Por el mismo camino. Y el Julián que nombro es “Cabellón”, Julián Conrado el que está preso en Caracas.

Luego Edisón cantó esta otra canción, y la transcribo para que vean que su lucha es por amor y por la Paz. Se llama Un canto de amor, y dice así:

Un canto de amor

Y se pueda, vivir la vida, con transparencia

Un canto de amor

Haré diciéndole adiós, a tanta violencia

Ese día que será resplandeciente

En el pueblo reinará la alegría

No se prohíbe pensar diferente

Y el poeta cantará sus poesías

El pintor expondrá sus pinturas

Y un acordeón despliegue canciones

Ese día ya no habrá más torturas

No más muerte y desapariciones (bis)

Cantaré con toda mi garganta

Trataré de alegrar corazones

A Rosa cantaré serenatas

Y para ella serán mis canciones (bis)

Y un canto de amor, por la vida

Y un canto de amor, por la paz (bis)

Ese día será

De canto

De fiesta y victoria

Y el pueblo será

Quien cambia el rumbo de la historia (bis)

Ese día tendrá tierra el campesino

Y sin hambre que cause violencia

Se podrán educar nuestros hijos

Y la salud tendrá preferencia

Soplará un aroma de rosas

Que el Nevado en sus brisas refresca

Tendrá el pueblo una vivienda honrosa

Y los tugurios desaparezcan

Tendrá el pueblo lo que tanto ha buscado

Gozará de justicia social

No habrá más niños desamparados

Y adiós al terrorismo estatal (bis)

Y un canto de amor, por la vida

Y un canto de amor, por la paz

Y un canto de amor, por la vida

Y un canto de amor, por la paz

[1Para profundizar en este tema, recomendamos especialmente los trabajos realizados por el sociologo de la Universidad Nacional de Colombia José Armando Cardenas Sarrias: Los agujeros negros del desarme, la desmovilización individual en el gobierno de Álvaro Uribe Velez (2002-2010), Bogotá, Universidad Nacional de Colombia (2011), y Los parias de la guerra, Bogotá, Ediciones Aurora (2005).

[2Este decreto fue el complemento de la Ley 104 de 1993 que autorizó la concesión de beneficios jurídicos y socioeconómicos a quienes abandonaran: “voluntariamente las actividades subversivas y se presenten a las autoridades competentes“. (Colombia. Ministerio de Gobierno, Decreto 1385 de 1994, por el cual se expiden normas sobre concesión de beneficios a quienes abandonen voluntariamente las organizaciones subversivas, Diario Oficial (Bogotá), No. 41.420, 5 de julio de 1994, pág.1.). Consistió en la vinculación a un programa de reinserción socioeconómica, coordinado por la presidencia y el sector privado, que no tenía como antesala una negociación (como en los noventa y aún con los “ex paras” de ahora), y que simbolizó un “premio” (incentivos materiales) para el guerrillero que decidiera desertar76. Así, se borró cualquier principio político que, en mayor o menor grado, fue uno de los matices centrales de las desmovilizaciones colectivas de los noventa, y se allanó el camino para que las DI fueran tomando un tono lucrativo, esto es, un sentido poderosamente económico. En los noventa se trató de créditos para iniciativas microempresariales, con un interés del 12% anual, que debía pagarse en 4 años. Desde el 2002 se trató de beneficios que “terminarán cuando culmine el proceso de reintegración social y económica, el cual se fijará a partir del proceso de cada persona”. (Colombia. Presidencia de la República de Colombia, decreto 395 de 2007, por medio del cual se reglamenta la ley 418 de 1997 prorrogada y modificada por las leyes 548 de 1999, 782 de 2002 y 1106 de 2006 y se modifica parcialmente el decreto 128 de 2003, Bogotá, 14 de febrero de 2007, pág. 2.). Además, el decreto 2767 de 2004 configuró toda una serie de disposiciones en materia de recompensas por colaboración.Tomado de : Cardenas Sarrias, José Armando, Los agujeros negros del desarme, la desmovilización individual en el gobierno de Álvaro Uribe Velez (2002-2010), Bogotá 2011, Universidad Nacional de Colombia, p. 22. http://www.bdigital.unal.edu.co/6247/1/Joséarmandocárdenassarrias.2011.pdf

[3Se denomina así la identificación de las fuerzas enemigas, su organización y sus características. Los requerimientos de orden de batalla buscan información relacionada con los siguientes aspectos, que son complementarios entre sí, para formar un cuadro completo de la situación del enemigo, de sus capacidades y vulnerabilidades. El orden de batalla es la base de las plantillas doctrinales del enemigo en el PICC; Dispositivo, Composición, Fuerza, Entrenamiento, Procedimientos tácticos, Logística, Eficiencia de combate, Datos misceláneos (personalidades, historial de unidades, uniformes e insignias, claves y códigos). Es la identificación, fuerza, estructura de Comando y la disposición del personal, unidades y equipo de una Fuerza Militar. Tomado de: https://www.fac.mil.co/?idcategoria=65520

[4Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalia General de la Nación

[5Comando Central del Ejército de Liberación Nacional.

[6Departamento Administrativo de Seguridad.

[7Según el entrevistado, cada militar tiene asignado un orden de batalla. Está el que le hace la entrevista a los de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo), a los del EPL (Ejército Popular de Liberación) y a los del ELN.

[8Servicio Nacional de Aprendizaje.

[9Comité operativo para la dejación de las Armas.

[10Cuerpo de inteligencia policial.

[11Seccional de investigación criminal.

[12os paramilitares se hicieron llamar desde su origen en la época Uribe: Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Curioso, esta misma sigla fue utilizada en los años 50, por las Autodefensas Unidas Campesinas, origen de las guerrillas comunistas colombianas principalmente de las FARC-EP. Dato no menor si pensamos en los estudios que respecto al tema se libren a futuro tanto en Colombia como en otros países, ya que el paramilitarismo parece querer o intenta suplantar, confundirse mediante las siglas, con una organización de carácter político y guerrillero, cuando el paramilitarismo es fundamentalmente mercenario.