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Los movimientos sociales también son interlocutores
Harrison Castañeda Santamaría / Miércoles 5 de octubre de 2016
 

Hoy en la Casa de Nariño a las 11:00 am se espera que el senador Uribe y sus colaboradores en la campaña del no, asistan a la reunión con el presidente Santos. La cita fue concretada ayer.

Después de las elecciones del pasado domingo muchos han enmudecido, como es el caso del expresidente Gaviria, quien lideraba la campaña oficial del Gobierno por el sí. Pero lo que causa revuelo es que, si se hubiese logrado ganar por mínima diferencia, los partidarios del no seguirían en su retórica y muy posiblemente estarían manifestándose por una supuesta campaña amañada al igual que sus resultados.

A pesar de ser tan poca la diferencia, los promotores del no hoy hablan como si estuvieran por encima de las instituciones y, aunque no tengan unas exigencias marcadas y concretas (porque en la campaña del no, todo cupo) sí es claro que la tan anunciada renegociación es más un acto de guerra que un hecho de paz. Los resultados del plebiscito más que ser un triunfo son una derrota para la nación y para el mundo entero.

Por otra parte el sector en desacuerdo con lo pactado en La Habana actúa como si hubiese aplastado la postura a favor de la paz, pese a que menos del 40% de la población votó y a esto se suma que tan solo la mitad lo hizo por el no. A pesar de ello el sector belicista ha querido reorganizar lo pactado queriendo hacer un bloque entre el Gobierno con los promotores del no. Aunque el senador Uribe diga que quien negocia es el Gobierno nacional, lo que busca es acabar con lo pactado y hacer otro acuerdo, pero ahora con sus propuestas.

Pese a ello, a los impulsores del no se les olvida que la otra mitad de la votación fue por la paz y que el movimiento social hoy exige protagonismo en un acuerdo que no se puede dilapidar por intereses mezquinos del Centro Democrático y sus acompañantes.

Los enemigos del acuerdo quieren volver a la vieja tesis de que lo pactado no se hace entre dos partes en conflicto, sino entre un Estado fuerte y unos delincuentes. Por tal motivo de nuevo vuelven con su lenguaje belicista en un país dividido creando así profundas heridas en la sociedad colombiana y reviviendo capítulos que ya se estaban superando en la historia nacional.

La situación cada vez es más preocupante, puesto que el anuncios de ayer de llevar el cese de fuego bilateral hasta el 31 de octubre causó malestar en la insurgencia y revuelo a nivel nacional e internacional. Por su parte Pastor Alape, negociador de las FARC-EP, después del anuncio presidencial expresó en su twitter: “Todas nuestras unidades deben empezar a moverse a posiciones seguras para evitar provocaciones”. Asimismo Timoleón Jiménez, máximo comandante de la guerrilla, manifestó “"@JuanManSantos anuncia que el cese al Fuego con las @FARC_EPueblo va hasta el 31 de octubre" ¿De ahí para adelante continúa la guerra?” Pregunta que solamente los colombianos podrán contestar, pues se esperan grandes movilizaciones en respaldo de lo pactado y por la paz.

El momento es ahora.