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La lanza pijao se levantó en Cajamarca, Tolima
Jhon Jairo Salinas / Sábado 1ro de abril de 2017
 

El domingo 26 de marzo, en un pequeño territorio enclavado en la cordillera Central Andina, Cajamarca, Tolima, un pueblo corajudo rechazó rotundamente el esperpento de llevar a cabo la explotación minera a cielo abierto, La Colosa, proyecto agenciado por el Estado a través de la Multinacional Anglo Gold, en el que se pretendía extraer aproximadamente 28 millones de onzas de oro.

Un pueblo se levantó en acto de dignidad por la defensa de la vida, la Lanza Pijao se erigió otra vez para decirles a los esbirros del capitalismo salvaje que en esta tierra todavía la memoria del ventrudo Cacique Calarcá sigue en las mentes de hombres y mujeres que la luchan por defender el territorio… no es un pasado, es un presente. La madre tierra se respeta.

Definitivamente es un hecho histórico que en Cajamarca, despensa agrícola, siguen primando los intereses colectivos por encima de intereses particulares, de los neo Usurpadores de nuestras riquezas naturales. En el transcurso del día crecían las voces de campesinos, indígenas, mujeres, hombres, jóvenes, niños, que somos un pueblo soberano y que nuestros derechos se respetan.

Los esfuerzos de un proceso organizado de casi diez años se vieron compensados en horas de la tarde cuando más de seis mil heroicos cajamarqueños le dijeron al mundo, mediante una consulta popular que esta tierra sigue siendo sagrada. Los que fuimos testigos de tan magna hazaña nos congregamos en una de las callecitas de este hermoso territorio para gritar con euforia y alegría ¡sí se pudo!

Las montañas de Cajamarca en acto de agradecimiento nos dejó ver un esplendoroso paisaje verde esmeraldino, que por ahora seguirá brotando el precioso líquido. “En nuestra tierra crece y germina la vida”, "no nacimos en los cascos de ninguna multinacional sino en semillas de nuestros campos”, “donde los alimentos nacen en el corazón de la tierra” fueron los mensajes plasmados en algunos muros, de las calles en Cajamarca.

¡Señores de la mina, “no todo lo que brilla es oro. Frutas, legumbres, agua y hortalizas son nuestro mejor tesoro".

Reflexión Final de esta Jornada histórica:

Y, Groot añade que allí estuvo el arma hasta el terremoto de 1826, cuando se cayó, y transcribe algunos de los versos con los que chaparralunos de los años ochocientos hacían burla de los ibaguereños de entonces, conocidos como el devocionario de Ibagué, y que terminan con un estribillo famoso, en el cual los ibaguereños dizque exclaman: “¡Lanza no caigas al suelo porque vuelven los pijaos!”

“Esta es la lanza que fue
del señor don Baltasar,
que por ser tan singular,
la adora todo Ibagué.”
Y seguidamente vienen las “cantinelas”, la primera de las cuales dice:
“¡Oh Lanza a quien Baltasar
manejó con gran destreza,
y se puso por grandeza
en la iglesia del lugar,
para así recompensar
tus méritos señalados!
¡Lanza no caigas al suelo
porque vuelven los pijaos!”

Señores de la mina, “el jefe indio, guerrero indomable e implacable, escondió todo su tesoro en las profundidades de la montaña, por cavernas impenetrables y malditas, para que los españoles nunca lo encontrarán. Ustedes tampoco encontrarán lo que le pertenece a nuestros míticos guerreros pijaos.

¡Queremos chicha, queremos maíz, fuera multinacionales del país! fue la consigna donde se cerró con broche de agua esta histórica jornada…