Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Entrevistas comandantes de las FARC-EP (IV)
"La máxima victoria fue poder incluir el enfoque de género en los acuerdos"
Diálogo con Victoria Sandino, líder de la subcomisión de género e integrante de la delegación de paz
 

El fin del conflicto armado, entendido en clave de género y diversidad sexual, supone también una ruta para la construcción de la paz. Es también un reto, pues algunos análisis sobre experiencias internacionales han planteado que luego de la firma de acuerdos de paz se pueden dar retrocesos en algunos derechos en cuanto a equidad de género o, incluso, aparecer nuevas formas de violencia basada en género y sexualidad. De igual manera, uno de los procesos internos más complejos al interior de las organizaciones y los movimientos sociales y populares es el tema del manejo interno de la cuestión de género. A pesar de los grandes avances en las luchas del feminismo, el proceso de transformación de relaciones patriarcales de dominación al interior de las organizaciones mismas ha sido muchas de las veces un escalón que sigue teniendo el mismo carácter. Diálogo con la comandante Victoria Sandino, líder de la subcomisión de género e integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP.

Entrevista No. 9
Comandante Victoria Sandino
Tema central: enfoque de género y Comisión de Implementación, Seguimiento y Verificación de lo pactado

ECICP: ¿Cuáles han sido los principales obstáculos al interior de la guerrillerada para avanzar en el reconocimiento de la desigualdad entre hombres y mujeres? ¿Cuáles han sido las principales victorias como organización en este respecto?

Victoria Sandino: Los principales obstáculos se dieron al principio, cuando comenzamos a trabajar el tema del enfoque de género y los derechos de las mujeres de manera específica. Estos obstáculos fueron más por incomprensión, entonces en la medida en que pudimos hacer pedagogía se fue comprendiendo mejor, explicando los objetivos de nuestro trabajo que iba en tres direcciones: primero el de conocer la realidad de las mujeres colombianas y apoyar y reconocer sus agendas; segundo el de conocer las teorías y luchas de las mujeres por su emancipación (en el aspecto teórico feminista); y tercero a partir de nuestra práctica, reconociendo nuestra experiencia y procurando plantearnos debates internos de mejoramiento de esas condiciones.

Las principales victorias fueron hacer una pedagogía al interior de la organización, paralela a la pedagogía que se hacía con motivo de los Acuerdos, y lograr convencer -tanto a guerrilleros como a guerrilleras y a la dirección- de su importancia. La máxima victoria fue poder incluir este enfoque de género y reconocimiento de los derechos de las mujeres de manera específica y la teoría feminista revolucionaria en la conferencia, o sea, lograr que quedará en las conclusiones de la conferencia, eso fue muy importante.

ECICP: ¿Cuándo podemos empezar a hablar de la construcción de la Mujer Fariana y qué tienen para ofrecer en términos de equidad de género las mujeres farianas a esta sociedad que empieza este proceso de implementación de los acuerdos?

V.S: Hablar de la construcción de la mujer Fariana se dió desde el mismo inicio cuando empezó la lucha armada, la lucha insurgente. Desde ese momento están las mujeres guerrilleras, las mujeres en la organización insurgente, que de entrada marcaron una diferencia con el resto de mujeres colombianas y es que primero estás mujeres tomaron la decisión de empuñar las armas para pelear junto a los compañeros, no solamente por los derechos de las mujeres, sino por la emancipación de toda la sociedad, de toda la humanidad. Pero es necesario decir que realmente, como construcción de una identidad de la mujer fariana, fue a partir del acuerdo de paz, a partir del proceso en La Habana, donde pudimos interlocutar con muchos sectores, con muchas mujeres, con muchas representantes de organizaciones y que fuimos también poniendo de manera visible nuestra práctica, nuestras voces, nuestra experiencia y nuestra lucha.

Ahora, con respecto a qué tenemos que ofrecer en términos de equidad de género a la sociedad, de cara pues a nuestro tránsito a la vida civil, yo creo que tenemos que ofrecer nuestra resistencia y capacidad de lucha, eso que hemos hecho durante tantos años para ganar incluso dentro de la organización niveles de igualdad importantísimos que no existen en la sociedad. Ese es nuestro principal aporte y por supuesto nuestra práctica de haber roto los roles, de haber quitado las barreras entre los roles establecidos entre mujeres y hombres. En nuestro caso hemos superado esa etapa y hombres y mujeres cumplimos las mismas tareas y los mismos derechos, en ese sentido también es una enseñanza como práctica que tenemos para la sociedad colombiana.

ECICP: ¿Qué significa ser mujer en un proceso social como la guerra y qué puede aportar la experiencia de la organización tras 52 años de conflicto armado?

V.S: Aquí hay que decir que para las mujeres lo que significa ser mujer en el contexto de la guerra es el máximo sacrificio, la máxima entrega, la máxima disposición de la capacidad de lucha de una mujer. Desde los orígenes de la guerrilla hay mujeres y hemos estado presente a lo largo de toda la historia de la organización. Entonces esa experiencia de resistencia, de fortaleza, de entrega a una causa, pero no solamente a la causa de todo el pueblo colombiano, sino también a la causa propia de los derechos propios de las mujeres.

ECICP: ¿Por qué podemos hablar de la perspectiva de género como puerta de entrada a una construcción integral de una paz estable y la edificación estructural de la justicia social?

V.S: Tenemos que decir que la paz con justicia social e incluyente es posible sólo si se cuenta con la participación de la mujer, empezando porque la mujer constituye el 50% y más, incluso el 52%, de la población colombiana; y en ese sentido habría que decir que si no se incluyen a las mujeres es una paz tremendamente incompleta, porque no estaría más de la mitad de la población y sobre todo más de la mitad de la población que ha estado marginada de la toma de decisiones del país, que ha estado aguantando y resistiendo y que ha sido impactada de manera diferencial y directa por la misma guerra. Son las mujeres en los territorios las que han resistido, han sacado adelante a sus familias y han sido desplazadas y victimizadas. Entonces, en ese sentido la paz tiene que estar con la perspectiva de género, tiene que tenerla, tiene que incluir a la mayoría de la población, a esa otra más de la mitad de la población que ha sufrido la pobreza, la marginalidad, la discriminación y por supuesto la violencia.

ECICP: ¿Cuáles son las oportunidades y los retos que usted considera que implica la incorporación de un enfoque de género y de diversidad sexual en la implementación de los acuerdos?

V.S: Las oportunidades son muchísimas, las mismas que ya he dicho, es la gran oportunidad de lograr niveles de equidad y de inclusión de las mujeres en la justicia, en la reforma, en los puntos que están dentro del acuerdo. Por ejemplo, nada más en materia de Reforma Rural Integral, en el fondo de tierras se establece que las mujeres serán beneficiarias prioritarias en la entrega de tierra gratuita, así como en la tecnificación, la adecuación, la asistencia técnica, los préstamos, en las distintas formas que se plantean dentro de la Reforma Rural Integral; es una gran oportunidad para rescatar a las mujeres de los estados de pobreza en que viven.

Y los retos, los retos son muchos, fueron desde la construcción de los acuerdos como se hizo en La Habana, pero también imagínense los retos que enfrentamos posterior al 2 de octubre con el tema del plebiscito donde se atacó de manera directa la inclusión del enfoque de género y entonces estos retos continúan adelante. Por ejemplo lograr que se reconozcan los derechos de la población de orientación sexual diversa. En este momento en que estamos justamente debatiendo el tema de la implementación y especialmente lo referente al paquete legislativo que es lo que se está realizando a través del Fast Track, uno de los principales retos es lograr que estas normas conserven ese enfoque de género que fue ganado en los acuerdos.

ECICP: ¿Cuáles son las estrategias de las farianas para tratar que las consideraciones relativas al género apunten a la transformación de los imaginarios y los estereotipos en el marco de la justicia transicional y la ordinaria?

V.S: Una estrategia propia de las farianas no la tenemos, lo que hemos venido haciendo es una incidencia. Primero hemos llamado a toda la sociedad colombiana con una gran pedagogía de paz, una pedagogía que permita crear una nueva cultura de paz y esa cultura debe estar determinada por el respeto a las mujeres, a la diversidad y especialmente por romper esos estereotipos que están muy marcados por una cultura patriarcal y machista en la sociedad colombiana, los mismo que están la justicia ordinaria. En la justicia transicional, que sería el Sistema Integral de Justicia, Verdad, Reparación y no Repetición y que se expresa específicamente en la JEP, hemos procurado que este sistema cuente con las herramientas suficientes para que a las mujeres se les garantice la justicia y la verdad, a través de la comisión del esclarecimiento de la verdad y segundo para que se garantice que estos hechos victimizantes no vuelvan a ocurrir.

ECICP: ¿Cómo visualiza las relaciones de poder y de conflicto existentes entre hombre y mujeres dentro de las filas guerrilleras?

V.S: Hay que decir que hasta ahora, y seguramente hasta que hagamos el tránsito a la organización partidaria legal, nosotros nos regimos por una estructura jerárquica militar y vertical. Esas son las relaciones de poder que se pueden establecer en la organización, porque hay unos niveles de comandancia y de tropa donde se cumplen las normas y las determinaciones que tienen que ver con los organismos superiores. Ahora, dentro de estas relaciones también existen unos aspectos muy importantes de discusión y de debate al interior de la organización donde participamos hombres y mujeres, lo que usted me dice que el conflicto entre hombres y mujeres, realmente no es tema. Lo que trabajamos es el conflicto entre compañeros y compañeras de fila, esto significa que puede ser entre hombres y hombres, entre mujeres y mujeres o entre mujeres y hombres, bien como parejas o bien simplemente como compañeros de lucha; y como le digo, tenemos unas normas que reglamentan muy bien en caso de que se presenten estos conflictos, tiene un tratamiento disciplinario específico y entonces allí con mayor vera se castiga. En el caso de que se presenten relaciones de subordinación por el hecho de ser mujer o por el hecho de ser pareja, también son tratados de manera disciplinaria, claro está siempre acompañando todo esto de una labor de formación, de educación y pedagogía en torno al reconocimiento de los derechos de hombres y mujeres por igual en la organización.

ECICP: De igual manera quisiéramos saber ¿si dentro de las filas de las FARC-EP hay combatientes homosexuales y lesbianas? Si existen, ¿Cuál es el trato y el desenvolvimiento que han tenido al interior de la dinámica guerrillera?

V.S: En esto hay que señalar que es uno de los aspectos nuevos en nuestra organización. Durante mucho tiempo se dijo, sin que estuviera en las normas, que la población homosexual no podía estar en las filas guerrilleras, sí en las distintas organizaciones políticas y de masas en las cuales teníamos incidencia, como por decir el Partido Comunista Clandestino Colombiano o el Movimiento Bolivariano. Entonces, este fue un debate que se vino dando desde que estuvimos en La Habana en el proceso de conversaciones, justo incluso en el pleno de 2015 donde se determinó que se le respetarán los derechos a las personas de orientación sexual diversa (homosexuales, lesbianas o de cualquier identidad).

En este sentido, repito, es un gran avance; entonces, no es que no existieran. Yo creo que personas de esta población están en todas partes, en toda la sociedad y también seguramente en las filas guerrilleras. De hecho ya hay reconocimiento de algunas compañeras y compañeros que se identifican o que han expresado su identidad sexual y ahora se les reconocen sus derechos y creo que cada vez más van ganando confianza, van reconociendo que tienen un espacio al interior de la organización y que podrán ser respetados y reconocidos en sus derechos. Porque la orientación sexual no define la responsabilidad política que tienen las personas con las transformaciones sociales. Insisto en que es muy importante esta etapa en la que nos encontramos porque hemos dado un salto cualitativo al interior de la organización que antes no existía

ECICP: ¿Cuáles son las reflexiones que se han hecho en torno a las ciudades y al ámbito rural desde la perspectiva de género? Teniendo en cuenta la importancia del espacio público, la seguridad y la existente violencia de género.

V.S: El ámbito rural es uno de los aspectos más importantes que tenemos, contamos con una herramienta fundamental que es la Reforma Rural Integral y que todo el acuerdo tiene el enfoque de género de manera transversal en cada uno de los puntos. En torno a las ciudades, hemos tenido una serie de intercambios con mujeres de distintos sectores de las grandes ciudades, especialmente aquí en Bogotá. Están mujeres de la academia, de las organizaciones sociales o mujeres feministas; pero también con mujeres de las barriadas y con ellas estamos construyendo desde lo territorial en lo urbano. Desde las localidades se trabaja en una propuesta frente a la implementación que está dirigida sobre todo a eso, a la parte de la superación de la violencia contra las mujeres y a garantizar la participación política y efectiva de las mismas. Entonces allí se viene construyendo una serie de iniciativas y esperamos seguirlas desarrollando y ampliando, no solamente en Bogotá sino también a nivel nacional.

ECICP: Comandante, cambiando de tema y aprovechando su participación en la Comisión de Impulso, Verificación e Implementación del Acuerdo Final (CSIVI), nos gustaría conocer ¿Cómo se lee el tema de la sustitución de cultivos de uso ilícito? Máxime, cuando se ha registrado una ampliación de la erradicación forzosa en departamentos como Caquetá, Guaviare y Nariño. ¿Cuál ha sido el papel y la posición de las FARC-EP en dicha comisión frente a este tema?

V.S: Desde La Habana hemos venido insistiendo en torno al fracaso que ha tenido la política de guerra que el gobierno ha dado frente a la lucha contra las drogas. Hicimos un pacto: el de la sustitución voluntaria por una política diferencial y de vinculación con toda la sociedad, no solamente colombiana, sino también con la comunidad internacional. La posición nuestra es que si se aplica en su totalidad el punto 4 del Acuerdo de La Habana se podrá solucionar en primera instancia el flagelo del narcotráfico; pero también en segundo nivel ofrecerle condiciones dignas a las comunidades que se ven abocadas a hacer este tipo de cultivos. Los balances que se han hecho son simplemente una formulación de iniciativas frente a la erradicación voluntaria que parte desde la discusión con las comunidades cultivadoras frente a sus anhelos, sus requisitos y a lo que realmente necesitan, esto debe estar vinculado a los planes de desarrollo con enfoque territorial y de género.

A la par de esto vamos avanzando en la elaboración del Plan Macro que debe incluir todos estos aspectos. Resulta que el gobierno sigue poniendo en práctica su política guerrerista de ataque fundamentalmente a los cultivadores. Entonces el problema va a seguir si el gobierno se sigue empeñado en aplicar la política guerrerista, la política de ataque, de criminalización de la población. El problema se va a agravar por estar atendiendo los requerimientos del Gobierno Norteamericano.

ECICP: Continuando con el tema territorial, ¿Cuál es la propuesta que ha edificado las FARC-EP para la construcción de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) en las zonas que ya están priorizadas? ¿Cuál sería el camino para poder priorizar otras zonas que por sus características de historia política y socio-ambientales deberían estarlo y no lo están?

V.S: Hay que expresar primero que nuestra idea de realización de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial debe ser en todo el territorio; en todo el país afectado por la violencia, todo debería ser priorizado. Pero no es así, en este momento no es así, se ha discutido una primera etapa de priorización y estamos en esas. Pensamos que el camino fundamental es la realización inmediata de los programas de la Reforma Rural Integral, la participación política, lo relacionado con la articulación de los PDET, los Planes de Sustitución Voluntaria en los territorios que están vinculados a la producción o cultivos de uso ilícito.

Entonces la estrategia nuestra, que más que estrategia, es el llamado a las comunidades, a las organizaciones sociales, al movimiento social en general a que exija su participación y la priorización de sus territorios para esta etapa de la implementación de la paz. Si no se logra el mayor impacto en las zonas que han sido golpeadas por la violencia no vamos a superar esas condiciones que históricamente han vivido las comunidades y que están relacionadas con la pobreza y con el ejercicio propio de la violencia. Ese es el llamado, mientras en la CSIVI seguimos trabajando por lograr que esta primera etapa de los PDET sea lo más participativo posible, tal cual como está el espíritu del acuerdo, lograremos que sea efectiva la Reforma Rural Integral y los PDET en la medida en que las comunidades y los sectores se vinculen a la misma.

ECICP: En el marco de la priorización de estas zonas para los PDET nos gustaría también conocer ¿Cuál fue la ruta para priorizar esas zonas? y ¿Cómo ven las FARC-EP y la CSIVI la relación que existe entre las zonas priorizadas y los lugares con tasas más altas de presencia paramilitar y menos cercanos al Estado central?

V.S: La forma de determinar las zonas priorizadas responden a unos estándares de pobreza y sobre todo de impacto de la violencia en estos territorios, eso es la fundamental. Insistimos que por supuesto no se logra que todo el territorio, ni todas las zonas que creemos deben estar priorizadas, lo estén; especialmente por una actitud del gobierno de mezquindad frente a su ampliación.

Entonces esta primera etapa está determinada justamente por esas valoraciones de pobreza y de violencia de los territorios, obviamente que en muchas de ellas está también por supuesto el accionar y el impacto del paramilitarismo; en otras se sigue de manera muy persistente este fenómeno y este flagelo que tendremos que atacar, no solamente a través de los PDET sino con una política específica de seguridad que está contemplada en el punto tercero relacionado con la seguridad a través de la comisión de lucha contra el paramilitarismo y en la mesa técnica de seguridad para líderes sociales.

Entonces son distintos aspectos que hay que seguir trabajando y que hay que seguir luchando para lograr terminar, no sólo con este flagelo del paramilitarismo, sino también con la violencia y con la guerra misma y con las condiciones de pobreza en las que vive la mayoría del pueblo colombiano.

ECICP: El tema de la seguridad territorial es recurrente en entrevistas y conversaciones con los pobladores rurales que habitan los territorios en donde la presencia Fariana era contundente. Queremos saber ¿Cuál es la propuesta de las FARC-EP respecto a la seguridad de estos territorios que históricamente fueron custodiados por sus filas, máxime, cuando se ha demostrado la presencia paramilitar y de delincuencia común?

V.S: Como lo decía anteriormente, en tema de seguridad hay propuestas concretas que están relacionadas con el ataque del paramilitarismo, con el desmantelamiento de estos grupos, de sus redes de apoyo, de sus financiadores y de quienes históricamente los han impulsado.

Entonces lo que queremos es que se implemente este punto en materia de seguridad, pero que no son únicamente estas medidas; esto debe ir acompañado de una inversión específica del Estado en estos territorios para sacarlos de la miseria, para lograr superar las condiciones de marginalidad y de violencia en las que viven. En la medida que esto se pueda implementar de manera directa y específica con la participación de la gente de manera diferencial en los territorios; podemos decir que se pueden superar estas problemáticas. Además de lo que está establecido en la lucha frontal contra el paramilitarismo, también hay unas medidas de seguridad y de protección tanto individual como colectivas, que deben ponerse en marcha en los territorios.

Hemos dicho que experiencias como las guardias indígenas, las guardias cimarronas e incluso las guardias campesinas deben ser puestas en práctica para contener el ataque a la población. Lo fundamental es lo que hemos venido promoviendo con una participación directa de las comunidades.

ECICP: Algunos analistas, incluyendo a Alfredo Molano, han insistido en la inventiva que tendrán que tener ustedes como organización para interactuar con el escenario político que se van a encontrar (o que ya se van encontrando). ¿Cómo es el trabajo de renovación política dentro de las FARC-EP a partir del siglo XX con procesos como el Movimiento Bolivariano, el PC3 y el mismo proceso de la Mujer Fariana? Una cosa es el trabajo político en medio de la guerra: ¿Qué diferencias concretas encuentran con lo que se viene en las próximas décadas para ustedes?

V.S: En esto tiene razón Alfredo Molano en que hay que ser inventivos. Estamos diciendo que debe ser a partir de la práctica de una nueva forma de hacer política. Una realidad son las condiciones de la guerra, a pesar de que existía un relacionamiento permanente con las comunidades en los territorios, no teníamos el acceso a la mayoría de la población colombiana. Eso pensamos superarlo a partir de una interlocución directa y de una construcción de políticas a partir de la concertación con las comunidades, de escuchar sus necesidades, pero también sus propuestas, sus sugerencias y nuestra disposición; nuestra práctica las ponemos al servicio de las transformaciones de Colombia. Yo creo que esa va a ser la principal forma de hacer política, es decir, la forma directa en que la gente nos conozca. Somos de carne y hueso; que la gente interactúe, interlocute con nosotras y nosotros, que sepa lo que somos cada quien, lo que pensamos y lo que hemos hecho a lo largo de nuestra lucha revolucionaria porque la guerra no solo se ha dado en los campos a través de los bombardeos y de los disparos de fusiles, sino también la guerra es mediática. La guerra ha sido desprestigiando al contrincante, desprestigiando o procurando desarticular de forma política e ideológica y organizativa a una fuerza revolucionaria como la nuestra.

Entonces tenemos la oportunidad en las nuevas condiciones que debe generar el acuerdo de paz de hacer política de manera clara y abierta e interactuar con todos los sectores sociales. El Movimiento Bolivariano fue muy importante para las FARC-EP y el Partido Comunista Clandestino también en el contexto de la guerra y de la clandestinidad para preservar una fuerza importante que tuvo su representación y accionar en el Movimiento Social. Ahora de cara a las nuevas condiciones, estaremos allí, estaremos en la política de manera abierta, construyendo sociedad, construyendo un nuevo país.