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La reconciliación de un guerrillero y un ex paraco en Sincelejo
Urge proteger lo logrado luego de más de cinco años de arduo trabajo entre los delegados del Gobierno y la insurgencia, reclama el comandante Alirio Córdoba de las FARC ante el Cuarto Foro Nacional e Internacional de los Derechos LGTBI.
La Plena / Domingo 28 de mayo de 2017
 

La Fundación Sucre Diversa, plataforma donde hombres y mujeres con identidades sexuales más allá de la heterosexual han defendido sus derechos, realizó en las instalaciones de la Corporación Universitaria del Caribe (Cecar), el Cuarto Foro Nacional e Internacional de los Derechos LGTBI, en donde se expusieron varios puntos de vista en cuanto a temas relacionados con la conquista de reconocimientos a estos colombianos excluidos por cuestión de su orientación sexual.

Entre los panelistas invitados estaba el comandante guerrillero Alirio Córdoba, miembro de la dirección del Bloque Martín Caballero de las FARC-EP, quien en su intervención advirtió que el estado de la implementación de los Acuerdos de La Habana está muy crítico, más grave que después de los resultados del plebiscito del 2 de octubre. Su análisis se da a raíz de la sentencia de la Corte Constitucional que cambia los alcances de la vía rápida, método usado en el Congreso para aprobar los proyectos que permitan hacer realidad lo pactado en los Acuerdos, siendo que con esta decisión quedarían sin blindaje jurídico tales proyectos y con ello se diluirían las esperanzas de superar las causas que originaron más de medio siglo de confrontación armada.

Córdoba invita a que la ciudadanía se involucre más en el proceso de implementación de los Acuerdos, que se apropien de ellos, para que así conozcan sus reales alcances que son en beneficio de las comunidades históricamente más afectadas por el conflicto, no solo en las zonas rurales, sino también en las urbanas.

Además, exigirle al actual Gobierno y a los venideros compromisos de verdad para cumplir con lo pactado y no dar pie a la prolongación de la guerra, ya no con las FARC-EP, en este caso posiblemente con otras manifestaciones armadas, pues considera que estando vigentes la desigualdad social, la corrupción, el paramilitarismo, entre otras cosas, habrá justificación para la rebelión de los pueblos en pro de sus derechos. Pero el compromiso es que en la política no vuelvan a usarse las armas. En ese caso, urge proteger lo logrado luego de más de cinco años de arduo trabajo entre los delegados del Gobierno y la Insurgencia.

Junto con el comandante guerrillero estaban otros invitados como Wilson Castañeda de Caribe Afirmativo y la coronel Sandra Mora de la Policía Nacional, esta última abiertamente lesbiana y que sufrió la estigmatización y persecución en la institución armada por su orientación sexual.

Mientras se abría las rondas de preguntas se dio un hecho curioso: un ex combatiente raso de las AUC le preguntó a Alirio Córdoba si las FARC estaban dispuestas a reconciliarse con los ex paramilitares, a lo cual el insurgente ya en tránsito a la legalidad le respondió: “¡Por supuesto! Siempre y cuando no hayan sido los financiadores o entrenadores queremos reencontrarnos con ellos como hermanos colombianos, pues la gran mayoría se vincularon a este grupo obligados por la pobreza”; fue así como el ex paramilitar se fundió en un fuerte abrazo con el militante fariano, ahogados en un mar de aplausos de parte de los espectadores, quienes fueron testigos de noble gesto de paz.

¿Quién es ese ex paramilitar?

Su nombre es Jorge Hernández Coes, quien hoy se declara de izquierda y viene trabajando con comunidades de Sincelejo y Morroa. Nos contó que su vinculación a las AUC se dio debido a que desde la niñez sufría muchas penurias, siendo víctima de maltratos de algunos de sus familiares, hechos que lo dejaron totalmente vulnerable y es así como en el 2001, teniendo él 20 años, fue reclutado en Sucre supuestamente para cuidar fincas y al final trasladado al bajo Cauca.

Nos contó que la vida en las AUC no fue nada fácil, fue testigo de hechos atroces, la supuesta buena paga jamás se vio, lo que ganaban al mes apenas superaba los 300 mil pesos y se daba de forma retrasada. Jorge, así como muchos otros, se sintieron utilizados pues el real propósito de las estructuras paramilitares era la de cuidar los intereses de políticos, empresarios y narcotraficantes.

Manifiesta que respalda los Acuerdos alcanzados en La Habana porque este sí fue un verdadero proceso de paz, no como el de las AUC que fue un contrato de impunidad para los jefes mayores, sobre todo para el paraco 01, al cual nunca le mencionaron nombre pero se sabía que era un antioqueño muy importante, “ya se imaginarán quién es, pues a buen entendedor pocas palabras”, dice el mismo Jorge. Espera poder superar los prejuicios con él debido a su pasado aportando a la defensa de los derechos y previniendo que más olas de violencias se repitan en el país. Sin embargo, reconoce que hay muchos que se sentían a gusto con el estilo de vida de un paramilitar, de ahí que estas estructuras aún prevalezcan y estén una vez más persiguiendo a dirigentes.