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Caminamos sobre lodo, pero nunca perdemos la esperanza y desición de construir la paz
 

Las organizaciones de Colombia filiales y adscritas a la FDIM, reunidas el 2 y 3 de diciembre en cumplimiento de nuestro mandato de verificación del enfoque de género en la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC-EP, hacemos un llamamiento para que hoy más que nunca nos unamos en la construcción y defensa de la paz.

Nuestro seminario nacional nos permite ratificar las serias dificultades y trampas que ha tenido el proceso de implementación de la paz con sus enfoques territorial, étnico, diferencial y de género, evidenciamos que la voluntad política del Gobierno expresada en recursos, garantías para la participación , paridad, protección de la vida, presencia del Estado, cumplimiento de lo pactado, garantías para la reincorporación, entre otras, se han quedado en la etapa inicial y no han cumplido las expectativas, pues el Gobierno Nacional , sus instituciones y las administraciones locales no ha tenido la firmeza y gestión necesaria para lograr su cumplimiento y avanzar en la construcción de un contexto de paz, que signifique eliminar las desigualdades sociales.

El reconocimiento del enfoque de género es uno de los aspectos más importantes del acuerdo de paz, es un logro político del movimiento social de mujeres, que desde nuestras diversidades, territorios y acciones comunitarias, organizativas y de incidencia contribuimos a la exigencia de ser pactantes y no pactadas; en este propósito es clave reconocer el papel y alianza con las mujeres excombatientes quienes comprendieron y acogieron sin dudas las demandas de las mujeres en Colombia.

Pasado un año de la firma del acuerdo final, ratificamos que nuestros cuerpos fueron los más afectados por la guerra, y continúan viviendo el flagelo de la pobreza, miseria, exclusión y desigualdad que ha dejado el abandono estatal y la injusticia social, situación que con el contexto de paz esperábamos se transformara, pero por el contrario, se agudiza a partir del incumplimiento de lo pactado y la negación por parte del Estado.

Pese a este contexto, las mujeres desde las organizaciones, redes, colectivos, parches y alianzas seguimos siendo protectoras, dadoras, actoras y constructoras de paz con justicia social para todos y todas; por ello, las y los invitamos a que unamos nuestras voces, saberes, experiencias, rabia, indignación, pero sobre todo, nuestro trabajo, energía, resistencia y decisión inquebrantable para seguir defendiendo la paz.

En el acuerdo final entre el Gobierno y la FARC EP se lograron más de 100 medidas en relación a los derechos de las mujeres y personas LGBT, pero nos preocupa cómo se va a garantizar su cumplimiento, por ello exigimos garantías, recursos, seguridad, protección y voluntad, para la no repetición de esta guerra, que también ha sido dirigida y patrocinada por terceros como son: los políticos corruptos, partidos con prácticas clientelistas y tradicionales, empresas y entidades privadas ligadas a poderes mafiosos, fundamentalistas religiosos, medios de comunicación parcializados, entre otros actores que avalan y defienden la guerra.

El fast track, como ruta inicial para la implementación de la normatividad del acuerdo, tiene un balance negativo, pues en todo su desarrollo los enemigos de la paz impulsaron una renegociación de los acuerdos, deformando lo pactado en La Habana, desdibujando la función de desarrollar de manera rápida la normatividad básica para desarrollo del acuerdo.

A la fecha se ha establecido que de 37 iniciativas normativas que se han tramitado en el Congreso, sólo 16 nombran el enfoque de género o acciones en relación a las mujeres, ninguna reconoce los derechos de las personas LGBT. Por ello hacemos un llamamiento, a no solo aliarnos, entre mujeres de procesos de base y populares, sino articularnos con los procesos de las personas LGBT, para forjar una sociedad más equitativa y justa.

A las organizaciones filiales y adscritas a la FDIM les preocupa que no todos los lineamientos y documentos de política pública, emitidos para la implementación del acuerdo reconozcan el enfoque de género y los que lo hacen es de forma enunciativa, sin dar lineamientos de cómo debe ser su ejecución y asignación de recursos para su desarrollo. Reclamamos y nos negamos, a que los derechos de las mujeres sigan siendo promesas de papel, sin recursos y acciones reales para trasformar nuestras vidas y violencias políticas, económicas y sociales.

Ratificamos nuestro apoyo y alianza con la instancia especial para contribuir a garantizar el enfoque de género en la implementación del acuerdo final, esta instancia cuenta con 7 representaciones en donde se destaca la diversidad de saberes y experiencias, lo cual hace un espacio plural y con capacidad de incidencia. Declaramos que como organizaciones filiales y adscritas a la FDIM Colombia seguiremos trabajando en alianza, en pro de los derechos de las mujeres excluidas y afectadas por la guerra.

Reconocemos que los mecanismos para garantizar la verdad, justicia, reparación y no repetición han cumplido con la participación equilibrada de las mujeres, garantía del enfoque étnico y diferencial. En especial respaldamos el proceso de elección de magistrados y magistradas para la Justicia Especial para la Paz- JEP, habiendo sido un proceso legítimo, transparente y consecuente con lo acordado, que brinda garantías para las víctimas, y evidencia que una participación diversa y equilibrada es posible.

Ratificamos la denuncia frente al caso de nuestra compañera lideresa Nelly Luna, quien ha sido privada de su libertad injustamente, con falsas imputaciones, cuando de manera legítima se encontraba haciendo uso de los derechos constitucionales, en defensa de lo pactado en los acuerdos, en relación a la sustitución voluntaria de los cultivos.

En este contexto manifestamos nuestra preocupación por la falta de garantías para líderes y lideresas sociales, políticos y excombatientes, que se expresa en la sistematicidad casos de falsos positivos judiciales, estigmatización, criminalización, amenazas y asesinatos, que se ha expresado en más de los 180 asesinados (59 mujeres, 23 excombatientes y sus familiares) que pone en riesgos la sostenibilidad de la paz.

Rechazamos las actuaciones del Gobierno, que bajo la presión de los Estados Unidos ha reforzado la lucha contra las drogas bajo la sustitución forzada, que niega lo pactado en el acuerdo de paz en relación a los procesos de sustitución voluntaria y con ello las necesidades, realidades y exigencias de la población rural y campesina, en especial negando el impacto diferencial sobre las mujeres.

Las organizaciones de Colombia filiales y adscritas a la FDIM abrazan la justa acción de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, las luchas campesinas, la exigencia pueblos étnicos indígenas y afro por la protección de sus territorios, contra un modelo económico- extractivita que depreda la los recursos naturales y con ello la sostenibilidad de la vida humana.

Ratificamos las voces y llamado de la Misión II de Naciones Unidas en relación a las garantías para el proceso de reincorporación que requiere de condiciones mínimas para la dignificación de la vida de las personas que se encuentran en los espacios territoriales de capacitación y reincorporación -ETCR.

Manifestamos nuestro compromiso con la negociación entre el Gobierno Nacional y la insurgencia del ELN, y con ello el esfuerzo realizado por la Juntanza de mujeres como articulación que busca garantizar la participación efectiva y su incidencia.

Expresamos nuestro reconocimiento al apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos OEI y del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo PNUD, quienes han contribuido al desarrollo de las acciones que desde nuestras organizaciones hemos impulsado para el cumplimiento de nuestra labor en relación al proceso de paz.

En este contexto nosotras mujeres afro descendientes, negras, palanqueras, raizales, indígenas, mestizas, campesinas, rurales, urbanas, jóvenes, adultas, excombatientes de la insurgencia, lesbianas, bisexuales, mujeres trans, artistas, feministas, académicas, mujeres cocaleras, líderesas sociales, lideresas comunitarias, lideresas políticas, exiliadas políticas y víctimas, provenientes de todas las regiones del país gritamos, llamamos, afirmamos, decidimos, y exigimos el cumplimiento de lo pactado en La Habana en especial el enfoque de Género.