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Argentina
A los 82 años falleció Norma Lydia Barberis, activista contra los agrotóxicos
Graciela Vizcay Gómez / Sábado 20 de enero de 2018
 

Su nieto Fernando Cáceres la llamaba "Abu Yaya", y así la llamábamos todos. Fernandito falleció a los 4 años de edad por una leucemia linfoblástica aguda.

Norma luchó hasta los últimos años de su vida como una activista más contra las fumigaciones, sacando fuerzas de donde no tenía, hasta quedar postrada en su cama sin poder caminar, por la enfermedad que padecía.

“Nos preguntaban de dónde veníamos, cuando nombramos Venado Tuerto la jefa del equipo, la Dra. Mónica Mattus, me dijo que había probabilidad de que sea consecuencia de los agrotóxicos”. decía Norma. Siempre afirmaba ante los medios que su nieto Fernandito estuvo expuesto al agrotóxico en las vías del tren donde solía llevarlo su padre. En todo el país se fumigan las vías del tren con glifosato, como en Buenos Aires, lográndose su prohibición en pocos municipios, entre ellos Vicente López, gracias a la lucha incansable de los vecinos.

Nunca dudó sobre la causa de la muerte de su nieto, su video recorrió el mundo, y logró recuperar la historia clínica de su nieto que guardaba en decenas de cajas con información y estudios sobre agrotóxicos. Así la conocí, peticionando frente al municipio por una ordenanza, o por una mejor protección contra las fumigaciones. Jamás tuvo una respuesta. Luego recuperamos la historia clínica del niño, que se negaba a entregar un Sanatorio de la zona.

La visité en Venado Tuerto y me malcriaba con sus empanadas dulces, con pasas de uva. Recorrimos los medios llevando su caso, tanto en radio LT29, y en la TV.Canal 12 de Venado Tuerto. La abuela se hacía oir y así pueden dar fé el periodista Dr. Abel Pistrito y Carlos ‘Pachi’ Barbarich del Diario La Capital de Rosario, a quienes siempre agradecía por darle un espacio. “Porque hay otros niños enfermos de Venado Tuerto tratándose en Rosario y en el Garrahan y no quiero que tengan el mismo final de mi nieto”. decía siempre.

Se fué Abu Yaya. Ya no llora más, ahora ríe junto a Fernandito. Nunca le fallaste, cumpliste Yaya. Ahora puedes caminar y no hay dolor.

Pasadas las diez de la mañana de este sábado 19 de enero, luego de las medicinas diarias le dijo a su enfermera, "Quiero dormir". Y te dormiste Yaya, porque un ángel acariciaba tu pelo. No quisiste dejarlo escapar y te aferraste a su mano pequeña. Juntos andarán por ahí sonriendo, atrás quedó un disfraz de conejo del niño, ya no lo necesita, la abuela será mejor diversión y compañía en el cielo.