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Miradas desde la prisión sobre el Cese Bilateral (Parte II)
Equipo Jurídico Pueblos / Martes 20 de febrero de 2018
 

El incumplimiento a la sociedad colombiana por parte del gobierno y la continuidad del genocidio contra el movimiento popular, son muestras de la falta de voluntad política del gobierno para dar continuidad a la Mesa de diálogos.

Aun cuando desean a su continuidad, y a la de un cese con nuevas condiciones y reglas claras, los presos políticos del complejo penitenciario de Bogotá (Comeb) y el establecimiento de alta seguridad de Valledupar (conocido como La Tramacúa), señalan que mientras persista la arrogancia del gobierno, la criminalización de la protesta, la represión y asesinato contra líderes sociales, será difícil avanzar hacia una verdadera solución política al conflicto armado en Colombia.

De igual manera, indican que el cese no trajo la humanización de las condiciones de reclusión de los presos políticos del ELN, al contrario, las precarias condiciones de salud, el riesgo contra sus vida por razones de seguridad y la negativa estatal a garantizar su colectivización, persisten.

Complejo penitenciario de Bogotá – Picota

El gobierno una vez mas demuestra su arrogancia, sin tener en cuenta que son unos diálogos entre partes. El doble lenguaje que utiliza en los medios masivos de comunicación que están a su servicio deslegitima las acciones de guerra que realiza el Ejército de Liberación Nacional y posiciona de tal manera una matriz de comunicación desequilibrada y desfavorable para el ELN, haciendo con esto un juego sucio y nada transparente, donde esto es una situación delicada para la sociedad colombiana.

Con el rompimiento del cese al fuego, es lógico que la guerra se generaliza y más con un gobierno que no cumple… Para un nuevo cese al fuego, deben hacerse una reglas claras de ambas partes y necesariamente áreas de distensión para llevar a profundidad los acuerdos, la participación de la sociedad se daría con mucha más confianza y con esto se avanzaría hacia soluciones políticas en muchos aspectos de la cotidianidad de la población.

Durante el cese el gobierno le dio un barniz a lo pactado en el tercer ciclo, en lo atinente con los presos políticos del Ejercito de Liberación Nacional, como para cumplir un requisito a los organismos internacionales, la situación real de muchos centros carcelarios fue nula. Es más, se sigue profundizando la problemática en todos los aspectos, en lo referente COMEB se adelantaron unas valoraciones médicas muy superficiales que en nada ayudaron a mejorar las situaciones de algunos compañeros que padecen de enfermedades. La cuestión de seguridad sigue aflorando en algunos casos particulares a raíz de algunas denuncias que venimos realizando sobre todo contra la corrupción que se vive en las cárceles. Tampoco se nos ha brindado los espacios y horarios para la formación política e ideológica como colectivo, esto lo consideramos un gran limitante para poder seguir desarrollando pedagogía por la paz. El gran desequilibrio para las políticas de estado es alejarnos de nuestro núcleo familiar y el no cumplimiento de ese acercamiento con la familia como quedó acordado en el tercer ciclo.

Desde el Complejo penitenciario Tramacúa – Valledupar

La suspensión de la Mesa de Quito y el cese al fuego, es la consecuencia de los incumplimientos y la falta de voluntad política del gobierno, teniendo en cuenta que éste en varias ocasiones busco imponer criterios unilaterales, desconociendo lo pactado.

Además de continuar con la conducta belicista contra la gente que cultiva la mata de coca y criminalización de la protesta social, los asesinatos a líderes sociales sin que hasta ahora el gobierno implemente las medidas contundentes para detener este genocidio. Creemos que hasta que no se supere esto, es difícil que avancen las negociaciones.

Para los presos políticos del ELN durante el cese al fuego nacional y temporal, pactado en la mesa de Quito, no hubo cambios significativos en el mejoramiento de las condiciones de vida. En general fue lo mismo para los presos políticos en la distintas cárceles.

Esta valoración la hacemos basados en la falta de atención médica, el sometimiento de presos políticos a cohabitar bajo riesgo y sin que se nos permitan el reagrupamiento para la vida colectiva de los presos políticos. Situación que expone a los presos políticos a vivir bajo la amenaza de agresión verbal y física de quienes afuera son sus enemigos antagónicos. De la misma manera la guardia se comporta como un cuerpo contrainsurgente, así lo demuestra en los operativos de requisa organizados en patios donde hay colectivos de la organización. Aún nos mantienen dispersos por toda la cárcel y alejados todo nuestro entorno familiar y social, esta situación no permite un ambiente de paz.