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La paz sigue empatada y depende del nuevo Presidente
Camilo González Posso / Martes 13 de marzo de 2018
 
Imagen: Semana.

Con el empate que se observa en la composición del Congreso de la República, la suerte de la implementación de los acuerdos de paz depende del resultado de las elecciones presidenciales. El Centro Democrático prometió en campaña que el 20 de julio o el 7 de agosto presentará un proyecto de reforma constitucional para cambiar la Jurisdicción Especial para la Paz de modo que los ex miembros de las FARC – EP sólo puedan ocupar cargos de representación popular una vez tengan todas sus cuentas saldadas con la justicia y, los que sean condenados lo hagan con privación efectiva de la libertad. A ese ajuste a los acuerdos le agregan otros que reclamaron cuando triunfó el No en el plebiscito y que no se incorporaron en la renegociación realizada entre octubre y noviembre de 2017.

Dentro de la coalición que defiende la candidatura de Iván Duque hay matices sobre el alcance de la renegociación de los acuerdos de paz con las FARC, tal como lo ha expresado Marta Lucia Ramírez para quién no se debe “hacer trizas” el acuerdo pero en cambio coincide en la reforma constitucional a la JEP y en darle mayores seguridades a militares y a empresarios sobre su exclusión de la justicia transicional y de la posibilidad de expropiación así sea indemniza por razones de utilidad pública o interés nacional. Por la misma línea está Cambio Radical, su candidato Germán Vargas Lleras y el Partido Conservador.

Ese bloque de derecha logró 50 senadores y 86 representantes a la Cámara, frente a 57 senadores y 81 representantes a la Cámara de partidos o movimientos que con alta probabilidad votarán por mantener los acuerdos tal como fueron acogidos en reformas constitucionales en el Fast Track y en el texto pactado en La Habana y firmado el 24 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá. Allí se cuentan los congresistas del Partido de la U, Partido Liberal, Partido Verde, Polo Democrático, Decentes, Mira, FARC, indígenas y afros.

En otros temas de implementación de los acuerdos, como la Reforma Rural Integral, Política de Drogas, restitución de tierras, reformas políticas (electoral, de partidos o Circunscripción Especial para la Paz), la perspectiva es distinta pues ya se mostró que dentro del partido liberal y el de la U buena parte de los congresistas le apuestan a la renegociación de los acuerdos y a la continuidad de las políticas tradicionales, neoliberales unas y de continuidad del régimen político clientelista y patrimonial.

Así que la suerte de los acuerdos de paz y de la perspectiva de las exploraciones de pactos con el ELN depende de los resultados electorales para las presidenciales de mayo. Las candidaturas que están en pie y defienden la paz son las de Gustavo Petro, Fajardo y Humberto de la Calle. Lo ideal sería un acuerdo entre ellos para ir unidos a la primera vuelta. Gustavo Petro cuenta con la favorabilidad en las encuestas y los buenos resultados en la consulta y en la votación a Congreso; Sergio Fajardo aunque no tuvo el protagonismo de la consulta se ve fortalecido por el triunfo de los Verdes este 11 de marzo y De la Calle tiene reservas importantes con los resultados del Partido Liberal que aunque perdió curules es la primera fuerza en la Cámara de representantes y cuenta con maquinarias regionales.

El rompecabezas de la paz esta difícil de rearmar y se necesita mucha grandeza para un salto de unidad. Lo lógico sería un acuerdo entre los partidarios de los acuerdos de paz, lo que incluye al Partido de la U.

El candidato de unidad podría ser Gustavo Petro con una Vicepresidencia y un programa que dé un mensaje contundente de tranquilidad a la franja de opinión que aún cree que Petro es un tiro al aire o parte del eje del mal castrochavista o comunista y que también de señales al empresariado y a los militares de que se gobernará también con ellos en una transición democrática al definitivo posconflicto.

Contra la posibilidad de este tipo de unidad está la aversión de las Campañas a cualquier alianza con Petro y los cálculos de cada uno después del 11 de marzo: todos tienen motivos o expectativas para verse disputando la segunda vuelta y exageran las diferencias. Se especula que el Partido de la U esta siendo presionado desde arriba para plegarse a Germán Vargas Lleras pero que sus principales líderes no se sienten cómodos con esa componenda. También se especula sobre exploraciones entre Fajardo y De la Calle e incluso de Clara López con Vargas Lleras. Nadie ve a Claudia López en fórmula con Vargas Lleras ni a Petro declinado a favor de Fajardo antes de la primera vuelta. La probabilidad no está en línea con la necesidad.

Tenemos una semana crucial para que esta posibilidad remota se decante o para que al menos se haga una coalición bilateral. Intentarlo le dará fortaleza a quienes la enarbolen... incluso para lo que sigue si se impone la insensatez.

Indepaz