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Sindicato denuncia arbitrariedad del alcalde de Bucaramanga
Astdemp denuncia la actitud persecutoria contra el sindicato. Lo tiene demandado en Fiscalía por violar la libertad de asociación; en la Procuraduría por abuso de funciones; y con querellas en el Ministerio de Trabajo por violación de derechos laborales y sindicales.
Agencia de Información Laboral ENS / Domingo 8 de abril de 2018
 
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Foto tomada de Vanguardia Liberal

“Desde que llegó a la alcaldía ha estado en contra de los trabajadores. Nos ha tratado de corruptos, de ratas, y una cantidad de sandeces”, afirma Marta Díaz Suárez, inspectora de policía de Bucaramanga, y a la vez presidenta de la Asociación Sindical Colombiana de Servidores y de los Servicios Públicos (Astdemp), refiriéndose al ingeniero Rodolfo Hernández Suárez, alcalde de esta ciudad.

En tono enérgico, como buena santandereana, la señora Díez denuncia la actitud arbitraria y marcadamente persecutoria contra el sindicato y sus afiliados, por lo que éste lo tiene demandado en Fiscalía por el delito de violación a la libertad de asociación; en la Procuraduría por abuso de funciones; y con querellas en el Ministerio de Trabajo por violación de derechos laborales y sindicales.

Y el alcalde, por su parte, responde más o menos con la misma moneda, con persecución al sindicato y denuncias a sus directivos ante la Procuraduría, y con procesos jurídicos de levantamiento de su fuero sindical, procesos que el sindicato ganó en primera instancia.

“Una práctica de acoso laboral recurrente –dice Marta Díaz– es el traslado de funcionarios de un puesto a otro, para aburrirlos y obligarlos a renunciar. Nos niega los permisos sindicales, y nos ha quitado cosas logradas en acuerdos laborales. Y en lo que lleva de su alcaldía no hemos recibido nada de bienestar. Sacó un decreto para retirarnos esos beneficios. Por eso le hicimos una huelga de hambre. También plantones y mítines por los corredores”.

El alcalde Rodolfo Hernández también ha entrabado cuanto ha podido la negociación del pliego petitorio que le presentó el sindicato, la cual adelanta una firma de abogados contratada por la Alcaldía para ese efecto. Por su negativa a negociar en la etapa de arreglo directo el Ministerio de Trabajo la sancionó con 300 salarios mínimos.

Y al alcalde tampoco le gusta el debido proceso, lo considera una vía muy larga, afirma Marta Díaz. Sin cumplimiento del debido proceso despidió a varios trabajadores de la empresa de aseo del municipio, y de un solo tajo trasladó a los trabajadores oficiales a empleados públicos, sin tener atribuciones para ello, violando además la convención colectiva. Los trabajadores demandaron esa decisión y ganaron.

Una piedra en el zapato

Astdemp tiene 400 afiliados, que trabajan en distintas entidades del Municipio de Bucaramanga, 300 de ellos en la Alcaldía, donde es el sindicato mayoritario. “En total hay ocho sindicatos pero hemos sido nosotros la piedra en el zapato para el alcalde, porque lo hemos enfrentado y denunciado”, agrega la señora Díaz.

Rodolfo Hernández, de 73 años, es ante todo un empresario de la construcción, de los grandes de Bucaramanga, de reciente incursión en la política electoral. Y desde esa condición ha hecho gala de un particular estilo para gobernar, con actuaciones que la presidenta de Astdemp califica de arbitrarias. Como la propuesta de descontar 1% del salario de todos los empleados de la Alcaldía como aporte de éstos a la remodelación del auditorio, medida con la que esperaba recaudar mil millones de pesos para sanear las finanzas de la Alcaldía, “deshechas por el despilfarro y la corrupción”, según argumentó.

“Para mí es una situación muy dura, escabrosa. Me ha dicho guerrillera en la cara, que yo combino todas las formas de lucha, y él no tiene por qué decirme eso. Por tutelas que he puesto le han ordenado que me pida disculpas, pero eso a él no le importa. Al parecer está acostumbrado a tratar a las patadas a los trabajadores de su empresa constructora, y así quiere tratar también a los empleados de la Alcaldía”.

El enfrentamiento con el alcalde le ha acarreado amenazas en Facebook, contra ella y sus hijas. Ella lo denunció, y como medida de protección la Sijín recomendó instalar una cámara de vigilancia frente a su oficina, cámara que, según ella, no presta el servicio para el que fue instalada. Al parecer se ha convertido en un medio para vigilar sus actividades sindicales. Esto lo denunció el sindicato, que con el acompañamiento de la Personería verificó que la cámara no se monitoreaba en la oficina de seguridad sino en otra dependencia.

Lo otro es que los entes de control tampoco operan, se queja. Las querellas que el sindicato ha puesto en la Regional del Trabajo han salido en contra: pese a las pruebas que el sindicato aportó, las desestimaron. A su vez, la denuncia en la Fiscalía contra el alcalde por injuria y calumnia y ataques al derecho de asociación no han prosperado, tampoco hay avances en la Procuraduría.

“Hace lo que quiere y no tiene quien lo ronde”, concluye Marta Díaz.

Espera, sí, que prospere la queja que el sindicato formuló ante la OIT por “… los atropellos y planes que se orquestan desde la Administración municipal de Bucaramanga contra los trabajadores y los dirigentes sindicales, en especial contra la presidenta de la Astdemp”.