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Catatumbo entre el miedo y la zozobra de la guerra
Yésica Ibarra / Lunes 23 de abril de 2018
 

El dolor, la tristeza y desesperanza son las expresiones que deja la guerra, esa que atenta con la dignidad humana, los sueños y la vida.

En el Catatumbo desde el pasado 14 de marzo se está librando una guerra entre las guerrillas del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y EPL (Ejército Popular de Liberación), que se agudiza con el paro armado impuesto por el EPL el pasado 12 de abril, afectando a la población civil de los once municipios que conforman esta región de Norte de Santander.

Los campesinos y campesinas de la región están haciendo uso de los refugios humanitarios para salvaguardar la vida y buscar soluciones a la graves crisis, que según el informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), publicado el viernes 20 de abril, el desplazamiento interno asciende a 4.633 personas (1.249 familias) por miedo de quedar en medio de los enfrentamientos de los actores armados y el cumplimiento de las amenazas que constantes han tenido las comunidades, ya que se le exige que salgan de las veredas hacia las cabeceras municipales.

Los refugios humanitarios han sido la solución que han implementado los pobladores de la región con el acompañamiento del defensor Regional, los personeros municipales y las dirigentes de organizaciones sociales, ya que a la zona no han podido ingresar otros organismos internacionales.

La respuesta institucional ha sido nula frente a esta problemática, casi al punto que desde la fuerza pública se llegó a minimizar ante esta crisis humanitaria.

Hasta el momento están constituidos 12 refugios humanitarios que se encuentran ubicados en el corregimiento La Gabarra (Tibú), en el cual se asientan personas de la comunidad desplazada de Saphadana, Convención, desde el pasado 12 de febrero; las comunidades de las veredas la Legía, El Pozón y Carrizal se encuentran en el refugio humanitario en San José del Tarra, (Hacarí), otro en la vereda Vegas de San Antonio (La Playa de Belén) donde se ubicaron los habitantes de las veredas el Guayabón y Moti lola, en Ocaña las familias afectadas de los alrededores de este municipio se resguardado en el Coliseo UFPS-O sede Algodonal y San Calixto uno de los municipios que presenta siete refugios humanitarios.

Las autoridad municipal en San Calixto pidió al Gobierno Nacional una pronta ruta de atención para mitigar la situación que enfrentan las comunidades, que según información de la comunidad, se encuentran en los refugios humanitarios en el Hogar Juvenil Campesino alrededor de 40 familias de las veredas el Zul, San Jerónimo y Quebrada Grande, en el corregimiento La Quina alrededor de 300 personas, en la vereda Quebradilla se refugiaron en la escuela local alrededor de 70 personas, vereda El Helecho alrededor 170 personas, en la vereda San Javier y San Ignacio 300 personas y en el casco urbano en la casa de campo 70 personas de las Piletas.

Cada día en la guerra genera nuevas situaciones que violan el Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos como consecuencia de las acciones armadas. Según el informe de OCHA, al menos 90.000 personas tienen limitaciones en la movilidad y restricciones de acceso a derechos fundamentales, bienes básicos y asistencia, 4.000 indígenas del pueblo Barí pertenecientes a 25 comunidades en los municipios de Tibú, El Tarra, Convención y El Carmen no se pueden movilizar y se presentan retenciones de personal médico, limitación a la movilidad de ambulancias y cierre de algunos centros de salud en cinco municipios.

44.829 niños, niñas y adolescentes, según cifras de OCHA, no han podido asistir a los centros educativos desde el inicio del paro armado del EPL, siendo esto la violación al derecho fundamental de la educación. Además, la economía campesina presenta ya perdidas, pues de cosechas de cebolla roja, tomate y papa no pudieron se comercializadas, el transporte público y el comercio se encuentra paralizados, los establecimientos se encuentran cerrados, así mismo el pasado 18 de abril fue quemado los víveres y enceres en una tienda en la vía que de San Pablo comunica al casco urbano de Teorama.

Estas comunidades viven bajo la zozobra del los estruendos de los enfrentamientos entre estas guerrillas y que en los que va de la semana han sido asesinadas cuatro personas. En el municipio de San Calixto, el pasado 19 de abril las comunidades enfrentaron un amanecer bañado en sangre; tras la acción violenta que terminó con la vida de Jesús David Julio y Virgilio Cuadros, la desgarradora imagen de una mujer ensangrentado con un bebé en brazos, debido a un ataque a una vivienda en la vereda el Cerro en horas de la madrugada por actores no identificados. Así mismo, el viernes 20 del presente mes en la vereda Vijagual cerca al Corregimiento San Pablo, Teorama fueron asesinados otros dos hombres que se transportaban en una camioneta blanca.

La búsqueda de una salida a la crisis humanitaria

El sabado en horas de la mañana miles de habitantes salieron a marchar en las calles de los municipios de San Calixto, Tibú y El Tarra exigiendo la paz en el territorio y la terminación del conflicto en la Región del Catatumbo.

Asi mismo, el domingo 22 en el municipio del Tarra habitantes, líderes sociales, comunales, el pueblo Barí y organizaciones sociales de todos los municipios de la región se dieron cita a la gran “Asamblea Regional por la Vida, la Reconciliación y la Paz en el Catatumbo” cuyo objetivo es el objetivo general de esta asamblea es realizar mesas de trabajo por municipio con temas específicos para al final unificar propuestas de región que contribuyan a la consecución de la paz con justicia social del Catatumbo.