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El río Cauca exige su libertad. El río Cauca le habla a Colombia
Ríos Vivos / Miércoles 6 de junio de 2018
 
Río Cauca. Mayo de 2018. Foto: Bibiana Ramírez - APR.

La única opción ética y responsable en las actuales circunstancias generadas por Empresas Públicas de Medellín (EPM) y por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), quien nunca controló realmente a EPM, es que dejen el río correr libremente, lo que implica un desmantelamiento controlado de las obras de Hidroituango antes de que la naturaleza lo haga, pues las montañas van a seguir desprendiéndose.

En la zona sabemos que cuando inicia una grieta la montaña continúa desmoronándose afectando a zonas distantes del hecho, el muro tiene filtraciones en distintas partes, en la casa de máquinas nadie sabe qué pasa y como si fuera poco no nos volvieron a hablar del túnel que generó la avalancha. Por la desinformación y el riesgo que corremos ya se instaló un profundo miedo en la población que aumenta en la medida que pasa el tiempo, el éxodo es imparable. Como Movimiento de comunidades afectadas por Hidroituango desde siempre nos opusimos a esta obra, pedimos a gritos que no la realizaran, hoy pedimos a gritos que la desmantelen de manera controlada y las razones son más que suficientes: nadie nos garantiza la vida e integridad física, la protección de nuestros bienes, nadie sabe cuánto tiempo tardará la situación de incertidumbre.

¿Cuándo nos devuelven la vida? y peor aún nadie sabe cuántos y quiénes somos, pues los estudios sociales están peor que los técnicos, sólo que las manifestaciones sociales han sido impedidas por la violencia sociopolítica. Hace rato perdieron el control de la obra, recuperarlo les tardará en términos técnicos, sociales y ambientales mucho tiempo y miles de miles de millones de pesos que deberían ser para reparar los daños causados a las comunidades y para desmantelar el monstruo que crearon. ¡No boten más el dinero que sale de nuestros propios bolsillos al río!

El vertedero no es la solución y EPM lo sabe, así como no lo fue la cota 410, como la fiesta de algunos ciegos que no quieren ver la realidad o que no viven las afectaciones, la principal de ellas es la incertidumbre que no puede ser eterna, nadie podrá nunca acostumbrarse a sentir miedo constante y menos al hecho de que “el desarrollo” nos haya robado la forma de vida y tranquilidad en torno al río Cauca, el Patrón Mono. EPM le mintió a las comunidades y al país al decir que con la famosa cota 410 desaparecía en gran medida el riesgo de avalancha, como si la avalancha no se hubiese generado ya por factores distintos al muro dejando poblaciones aisladas, produciendo muertes por desconexión, miles de familias sin poder trabajar, sin sus viviendas, sin su vida, además del riesgo que nadie menciona aguas arriba causado por el aumento día a día del represamiento que deja a más y más familias en la calle.

Cerca de un mes sufriendo aguas arriba un represamiento arbitrario e ilegal, como si sobre la cadena de nuestras montañas no hubiesen impuesto sus obras que al parecer nadie ve. Ya es una costumbre que nos vendan la publicidad promovida por EPM a través de la mayoría de los medios de comunicación, que no están informando como lo requerimos las comunidades sino como lo prefiere la empresa. Hoy hacen una nueva venta para mantener embelesados a los medios con píldoras de distracción, dejando de lado la gran responsabilidad de trasmitir la verdad que posibilite a las familias tomar las mejores decisiones sobre su vida, no una verdad amañada y orientada por EPM a su servicio, el asunto del vertedero no será nada distinto a un nuevo espectáculo por demás riesgoso ante la certeza de que esta hecho a las carreras y de que no es la solución. Agradecemos a los medios de comunicación y especialmente a periodistas que se han atrevido a contar la verdad, a darle a las comunidades y a la institucionalidad igual tratamiento, igual tiempo e invitamos a los demás a que asuman su responsabilidad con la claridad y transparencia porque con la vida no se juega.

Señor Ministro de Minas y Energía ningún llenado prioritario, sufrimos la irresponsabilidad de un llenado arbitrario e ilegal ¿O usted ya sabe por qué taparon con cemento los túneles antes de terminar la obra, cree que no sabían que el agua no cabía por un sólo túnel y por tanto se iba a represar? ¿Acaso no sabe que ya EPM había anunciado el llenado “rápido” a la ANLA? No le mienta más al país por favor, no continúen tratando de salvar una empresa y un proyecto que pasaron y siguen pasando por encima de las comunidades.

No necesitamos ser expertos para saber que este proyecto estaba condenado al fracaso, no necesitamos presumir sabiduría para entender que la arrogancia paisa nos impuso esta obra de destrucción, nos impuso el mal llamado desarrollo que hoy por fin sabemos lo que es. Desarrollo para Hidroituango es: no tener casa, ver las montañas caerse, ver los puentes inundados o destruidos, nuestros enseres y cultivos perdidos, no tener comida, estar enfermos, no dormir de la angustia, no escuchar a las guacamayas, a los pájaros y demás aves del bosque, estar sin peces, el desplazamiento forzado, los amigos y familiares que se fueron para Medellín y otras partes, el estar hacinados en carpas, el estar sin agua, el no ser escuchados, el estar sometidos a que decidan por nosotros todo hasta lo más básico.

No se requiere ser erudito para saber que la única manera de disminuir la presión que ejerce el agua represada sobre las montañas, la casa de máquinas, los túneles y el mismo muro es vaciar la represa, pero no lo pueden hacer lentamente porque no tienen cómo, por eso debe ser el desmantelamiento controlado la estrategia a seguir para restablecer el bienestar de las comunidades. Las palabras del presidente Santos y sus Ministros no sólo son engañosas en relación a las responsabilidades, sino que nos hacen sentir que privilegian al proyecto Hidroituango por encima de la población, hoy no hay opción o es la represa o somos nosotros las comunidades pero juntos no podemos cohabitar. ¡Los gobernantes deben elegir ya!

Desde el año 2012 después de una gran movilización expresamos nuestra preocupación por las múltiples fallas geológicas y el comportamiento del cañón del Río Cauca, que conocemos porque lo hemos habitado ancestralmente, la respuesta por parte de EPM fue que ellos eran los expertos y que tenían todo bajo control. Ahora se hace evidente que lo único que han hecho es jugar con nuestra vida, ponerla en riesgo, dejarnos sin medios de subsistencia y todo por la ambición desmedida.

Los antioqueños del cañón del Río Cauca, occidente, norte y bajo Cauca nos sentimos ofendidos con un Gobierno Nacional que nos borra, que nos desaparece del paisaje, pues sus visitas son a la obra no a la gente y con ello reproduce lo que siempre nos dijo EPM: que no existimos; con un país que respalda a la empresa criminal que nos engañó, que no reconoció a miles de personas afectadas, que aún hoy después de la evidencia de las múltiples errores en sus estudios técnicos no se ponen en duda sus estudios sociales y continúa en la misma posición en relación a lo social y prueba de ello es que estamos durmiendo en la administración municipal y oficinas de EPM en Sabanalarga hace cerca de un mes y en el coliseo de Ituango sin comida, sin atención médica, sin posibilidades de seguir trabajando, sin nada mientras los alcaldes continúan diciendo que esto no es una emergencia. Miles de personas no han podido volver a trabajar al río Cauca, estas familias están en la pobreza y el Gobierno Nacional, departamental y locales desatiende la gravedad de lo que ocurre aguas arriba del muro de la indolencia, de la indignación y ahora del muro de la pobreza y el aislamiento llamado Hidroituango.

También nos sentimos ofendidos con algunos sectores que rezan por la obra y no por nosotros, que están del lado de los poderosos y no de los humildes, que nos hacen sentir como si no fuéramos colombianos cuando diceb que “Hidroituango es Colombia”. ¿Y nosotros los afectados qué somos? ¿De dónde somos? ¿Ya nos desterraron? Con estas posiciones queda claro que es Hidroituago o somos nosotros las comunidades, pero ambos no podemos coexistir.

No somos esos paisas empresarios y destructores, somos antioqueños humildes y trabajadores que cuidamos de la naturaleza y que nunca pedimos este proyecto que hoy debería ser vergüenza nacional. Queremos decirle al país que no tenemos futuro con el gran daño que nos han hecho, que han destruido nuestro proyecto de vida, que en las actuales circunstancias de incertidumbre, de daño a la memoria, de irrespeto a los vivos y los muertos, el país tiene que repensarse, escuchar a la población porque es evidente que los dirigentes actuales están actuando en nuestra contra.

Nuestra solicitud es concreta, liberen el río Cauca, devuelvan la tranquilidad a este territorio agobiado por las múltiples formas de violencia incluida la ambiental y reparen a todas y cada una de las familias que han afectado. De lo contrario, de continuar empecinados en imponernos este absurdo, reubiquen a toda la población pero juntos, con los amigos y familiares, no dispersos como nos sacan hoy con un millón de pesos, dennos otro Cañón, otro río Cauca, desde Santa Fe de Antioquia hasta la Mojana porque todos estamos sufriendo las consecuencias de su proyecto y todos estamos en riesgo.

Damos un especial agradecimiento a las personas y sectores que ruegan y se solidarizan con las comunidades afectadas, sin ellos hoy estaríamos en peores condiciones.