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Ex diplomático uribista en Estocolmo fue asesor político de Carlos Castaño, quien pagó por su trabajo
Dick Emanuelsson / Martes 19 de mayo de 2009
 
Ernesto Yamhure, autor de las amenazantes calumnias contra el periodista Dick Emanuelsson.

El ex diplomático colombiano en Suecia y actual columnista del diario El Espectador, Ernesto Yamhure, fue en realidad todo menos un diplomático. Fue amigo y asesor político personal de Carlos Castaño, máximo jefe de los escuadrones de la muerte, AUC, durante la peor época de matanzas y crímenes de lesa humanidad cometido por la “Sexta División” de las FF.MM., como bautizó Human Rights Watch a los paramilitares colombianos.

Las denuncias conocidas por este reportero contra Yamhure no las hacen organismos de derechos humanos sino Juan R. García, el amigo y también asesor político de Carlos Castaño y Fredy Rendón, alias ‘El Alemán’. Si la policía sueca de seguridad y de extranjería hubiera tenido esta información en el 2005, todo indica que Yamhure habría sido expulsado del país nórdico por cometer espionaje contra sus compatriotas.

Espiaba a la colonia colombiana en Suecia

Ernesto Yamhure era hasta 2006 oficialmente el primer secretario de la embajada colombiana en Estocolmo (Suecia), pero varias fuentes tanto en Suecia como en Colombia indicaban que era el encargado de crear la “red de cien mil amigos de Colombia en el exterior”, una de las primeras decisiones que tomó Álvaro Uribe cuando asumió la Presidencia en agosto del 2002. La idea de esa red era llevar un registro de toda la oposición en el exterior y la responsabilidad para esa tarea recaía sobre la embajada o respectivo consulado. En Colombia, el Ministerio de Defensa tiene la misma tarea, pero allí se trata de crear una red de ‘sapos’ llamada “red de cooperantes e informantes”, que según el Ministerio ya tiene más de tres millones de colombianos como “superagentes”.

Pero el diplomático Yamhure fue desenmascarado en el mes de julio 2005, cuando fue pillado ‘in fraganti’ registrando con su cámara fotográfica a los colombianos exiliados. Éstos se habían concentrado en el muelle del puerto de Estocolmo a la llegada del buque Gloria de la Marina colombiana. Los exiliados manifestaban así su rechazo al terrorismo de estado y los crímenes y detenciones masivas cometidos por el régimen del presidente Uribe.

La acción de Yamhure fue ampliamente divulgada tanto en la prensa escrita como en la radio estatal sueca en donde le preguntaban los periodistas por qué él estaba haciendo registro de sus compatriotas que habían sido víctimas de un estado terrorista, pregunta ante la cual el diplomático se enredó bastante al responder.

Yamhure fue además demandado por los exiliados en Suecia ante la Policía de Extranjería y los organismos de seguridad (Säpo), pero el caso, como es complicado con diplomáticos, fue archivado, pero ahí quedó registrado el calvito oligarca.

Carrera diplomática quemada

Ernesto Yamhure, que viene de una familia oligarca de la Costa Atlántica, tuvo a Fernando Araújo como cuñado, ya que el ex canciller uribista estuvo casado con Mónica Yamhure, hermana de Ernesto. Durante la retención por parte de la guerrilla de las FARC del corrupto y ladrón de terrenos de los afrodescendientes en Cartagena, la hermana de Ernesto le puso los cachos a su marido, Araújo.

“Como las relaciones de la oligarquía colombiana son basadas en el interés, y para lograr ese objetivo utilizan hasta la familia, luego de la retención por parte de la guerrilla de Fernando Araújo, ésta (Mónica Yamhure) lo dejó y se fue con otro”, relata Miguel Suárez, director de la Radio Café Stereo, en una de sus crónicas semanales [1].

La carrera diplomática de Yamhure se vio quemada por el escándalo del espionaje a los exiliados colombianos en Suecia. Dicen fuentes en Bogotá que Uribe tenía planeado designar a Yamhure como embajador en los Países Bajos. El dibujado camino fue truncado. Y el Sr. Yamhure ha agarrado un tipo de “odio-amor” a este humilde reportero, dándome la culpa por haber “quemado” su carrera diplomática. Por eso me sindica a cada rato en su columna en El Espectador de ser “embajador” de la guerrilla colombiana, a la cual la tilda de “terrorista”.

Yamhure con Carlos Castaño y 70 jefes paramilitares

¿Pero quién es el verdadero vocero de los verdaderos terroristas?

El 3 de febrero recibí un correo electrónico a través de una agencia de noticias en Caracas, dirigido a mí en donde el Sr. Juan R. García, asesor político dea Carlos Castaño y ‘El Alemán’, opinaba sobre algunos asuntos en donde el señor Yamhure está implicado. Se trataba de una cumbre con los 70 máximos comandantes de las AUC en el año 2002. Me extrañó que Ernesto Yamhure, este ‘godo’ (conservador) estuviera presente en una reunión donde la seguridad física de esos paramilitares tendría que ser de la más alta prioridad y en donde no cualquier personaje tiene permiso para entrar. Pero ahí estaba el Sr. Yamhure, según García.

Hace una semana tomé contacto al señor García y le pedí unas aclaraciones sobre el contenido de la carta del 3 de febrero y le hice las siguientes preguntas:

Dick Emanuelsson: Dice usted que Yamhure y Juan Rubín (argentino y también asesor político a las AUC) participaron en una cumbre del 2002 con 70 comandantes de las AUC. ¿En qué calidad participaron? ¿Asesores del Gobierno o de las AUC?

Juan R. García: Rubini (estuvo) en calidad de asesor de las AUC, Yamhure en calidad de asesor de Carlos Castaño, y yo en calidad de asesor de Carlos Castaño, de Fredy Rendón (El Alemán), y de mi hermano Carlos Mauricio (Rodrigo Doblecero), quien no estaba presente (fue asesinado el 28 de mayo de 2004 en la ciudad de Santa Marta (Colombia) por sicarios de las AUC).

Dick Emanuelsson: Usted ha escrito que “…y a la luz de los estudios de Ernesto Yamhure, quien se aprovechó de la confianza que como a su asesor y amigo le tuvo Carlos Castaño...”. ¿Yamhure era amigo y asesor a Carlos Castaño o se refiere a usted?

Juan R. García: Yamhure era amigo y asesor de Carlos Castaño, y como tal tuvo acceso a información sobre las AUC que luego utilizó para una tesis sobre esa organización y sus debilidades frente al Gobierno para una negociación.

Dick Emanuelsson: Sigo la cita de su texto en que subraya “...que aunque el doctor Yamhure sea fiel escudero del fiel escudero del Presidente, el ministro de Agricultura, y sea asesor o empleado de la oficina del alto comisionado para la paz, no por eso es menos cierto que Carlos Castaño lo quería como amigo, lo respetaba como asesor, y hasta donde tengo conocimiento, le pagaba...”. ¿Fue Yamhure a quien Carlos Castaño quería como amigo, como asesor, y hasta (…) le pagaba” a Yamhure?

Juan R. García: Efectivamente. Mi hermano Carlos Mauricio decía que Carlos Castaño cuando veía un cura o un godo se “meaba a goticas”, y eso le ocurría con Yamhure como godo. No se cómo llegó Yamhure hasta Castaño, pero sabiendo los amigos en común que tenían, no es extraño, pero yo lo conocí en la casa de Carlos Castaño, donde nos vimos varias veces en calidad de asesores y amigos de Carlos (ambos), compartíamos con él días enteros hablando de temas políticos, y en alguna ocasión, en presencia mía, Carlos le entregó una suma de dinero en efectivo, no sé bien si eran tres o cinco millones de pesos (aproximadamente 2.300 dólares, nota del redactor), ni sé si era por honorarios o por otro concepto, por lo que afirmé lo del pago en esos términos un poco imprecisos.

Paramilitarismo, “política de estado”: Salvatore Mancuso

Las declaraciones de Juan R. García son interesantes y confirma hasta dónde han llegado los tentáculos de los paramilitares colombianos en el aparato estatal.

Pero, ¿quién se aprovecha de quién?

Recordemos que Salvatore Mancuso en las audiencias públicas con los fiscales colombianos o en diálogo con los familiares de las víctimas de las AUC afirmaba y afirma que las AUC eran un producto de los sectores poderosos de la sociedad colombiana y lo que hacía este organismo paramilitar era “política de estado” [2].

No se sabe cuánto tiempo el ex diplomático de Uribe ejerció el papel de asesor político al máximo jefe de los paramilitares, pero sostiene García que los dos se reunieron con Castaño y los 70 jefes paramilitares en el año 2002. También es importante poner esa época en su contexto en lo que respecta a las violaciones de los derechos humanos de los paramilitares.

Yamhure asesoraba Castaño que cremaba a sus víctimas en hornos

El 29 de abril, Salvatore Mancuso sacudió la opinión pública internacional en una declaración judicial transmitida desde Washington. Decía que, como un favor a dirigentes políticos y jefes militares, incineraron (las AUC) en hornos centenares de cadáveres de sus víctimas. El máximo jefe paramilitar señaló que la orden de “desaparecer personas era un favor que (el desaparecido jefe paramilitar) Carlos Castaño les estaba haciendo a las autoridades”.

Detalló que la decisión fue tomada tras una reunión con militares, políticos y altas personalidades, en la que se acordó hacer un favor a las autoridades y disminuir las estadísticas de víctimas de la violencia paramilitar debido a la cantidad de muertos y masacres que estaban saliendo a la luz del año 2001 al 2003, reportadas todas por las agencias de noticias internacionales.

¿Pero qué tiene que ver Ernesto Yamhure en este asunto?

Recordemos las declaraciones de Juan R. García que relataba que él, Rubini y Yamhure se encontraban en el 2002 en los campamentos paramilitares y que Yamhure y García intercambiaba y asesoraba a Castaño, con quien tuvo conversaciones días enteros para darle orientación al temible jefe de los paracos.

¿Quién era la persona que era un buen amigo de Yamhure y que éste asesoraba?

Pues Castaño era la persona que dio orden de construir hornos para quemar a centenares de víctimas al mejor estilo nazi alemán. Así desaparecieron las víctimas de sus crímenes horrorosos y así pulieron la fachada del Estado y de una organización criminal en un proceso ya preparado por los asesores de Castaño cuando asumiera la presidencia Álvaro Uribe.

“Grupo de los seis”, los verdaderos patronos de las AUC

Prácticamente todos los extraditados jefes paramilitares declaran ahora que los verdaderos patronos de los paramilitares eran o son los grupos de poder en Colombia. El mismo Carlos Castaño menciona en su libro “Mi confesión”, con prólogo de la franquista Salud Hernández Mora, periodista de un vespertino español, que las verdaderos “arañas” del terrorismo paraestatal eran el “Grupo de los seis”, un grupo entendido como los más poderosos oligarcas, generales y políticos en Colombia. Son los responsables por el genocidio político-sindical de la Unión Patriótica, los tres mil sindicalistas exterminados, los desaparecidos y toda una gama de redes sociales y políticas en los barrios y en los campos colombianos que han sido eliminados, dejando sólo un cascarón de estructura.

Los casi 30 años que he cubierto Colombia como periodista han dejado impactos imborrables. Las muertes de Reynaldo Maiguel (1994) y José Güette (2001), dos presidentes seccionales del sindicato Sintrainagro de los obreros bananeros en Ciénaga, centro de la producción de la empresa transnacional gringa Dole, que en esta zona son acusados incluso ahora por los jefes paramilitares como ‘Carlos Tijera’ de ser los promotores y verdaderos “patronos” de los paramilitares. Según Tijeras, Dole financiaba el 40% de la estructura militar de las AUC en los departamentos de Magdalena y La Guajira, región de donde vienen Ernesto Yamhure y el ex jefe del DAS (la Policía política secreta bajo el mando directo del presidente Uribe), Jorge Noguera.

Y Oviedo Olivo, secretario general del sindicato de los obreros bananeros Sintrainagro y el presidente seccional de Apartadó, Francisco Giraldo, o para no hablar de los mil líderes, militantes del Partido Comunista Colombiano o la Unión Patriótica, el joven dirigente comunista y secretario general del concejo de Apartadó, Albeiro Bustamante, que el Ejército acusó de ser responsable a una matanza en la ciudad en enero del 1993. Estuvo encarcelado un año y cuando fue liberado porque era inocente, lo mataron tres semanas después. Fueron luchadores populares que dejaron en mí una memoria imborrable por su valentía, coraje y principios clasistas a favor a la clase trabajadora y el socialismo. Pero sujetos como Yamhure jamás entenderán eso, nacidos con pañales caritos.

Yamhure, Noguera y la red de sapos en el exterior

Noguera será juzgado en Colombia, acusado por la Fiscalía de ser el responsable de entregas de listas a los paramilitares, de personas que posteriormente fueron asesinados. Es el mismo ex jefe de DAS que en enero del 2005 se hizo presente en San José de Costa Rica para convencer al médico colombiano Hernando Vanegas, exiliado desde 1997 en el país centroamericano y con dos hermanos asesinados en Colombia, de entregarse y colaborar con el DAS para facilitar una pista de los integrantes de la Comisión Internacional de las FARC-EP y capturarlos. Aparte de que no sabía dónde se encontraban los guerrilleros, Vanegas sabía perfectamente bien que al otro lado de la mesa tenía a un terrorista institucionalizado, un enviado especial de Uribe que quería armar una trampa y secuestrarlo como hicieron con Rodrigo Granda en Caracas. Con la ayuda de movimientos populares en Costa Rica, y el Acnur, la familia del Sr. Hernando Vanegas logró escapar de la red que había montado el DAS en Costa Rica con ayuda de los organismos de seguridad y algunos políticos corruptos de ese país y radicarse en Suecia, donde tienen residencia permanente, protegido por el estado sueco.

La red de Pinochet cayó, lo mismo pasará con la de Uribe

La tarea de Yamhure y su “red de amigos” en el país nórdico tenia y tiene como tarea hacer inteligencia al estilo de la embajada pinochetista en Estocolmo durante la dictadura militar (1973-1990), porque la colonia chilena era un frente de resistencia antifascista y antidictatorial que al final aportó su granito de arena para que fuera derrotada la dictadura chilena.

Las declaraciones de García, Mancuso y otros personas ligados a las AUC, son importantes porque se confirma otra vez que era y es el estado colombiano quien dirige personajes e instituciones como Yamhure, Castaño, AUC y DAS, respectivamente en la guerra contra el pueblo colombiano.

Lo triste para un periodista es constatar que un medio con prestigio como El Espectador presta espacio a un señor que era amigo personal y que asesoraba a un jefe de una organización que cremaba a sus víctimas en hornos como hacían los nazis alemanes y que además es un ‘loro’ uribista que ‘hace dedo’ a todos y todas que cuestionan al Presidente. En esta actitud hay ’complicidad’? Porque la gerencia de El Espectador, la revista Semana y El Tiempo, el diario del vicepresidente y ministro de Defensa, nunca cumplen el papel ético y el derecho universal de réplica o rectificación a las personas que son acusadas en forma descarada por personajes como Yamhure. Quizás porque son de la misma clase social. Y entre ellos se pelean pero cuando se trata de proteger su clase, pues cierran filas en forma hermética.


Reflexiones personales y subjetivas sobre la obsesión de Yamhure

Yamhure tiene una obsesión con este humilde periodista y reportero. Quizás porque lo tomé en flagrancia con mi cámara cuando estuve en Suecia en 2005, reemplazando a compañeros en la redacción del diario Flamman (fundando 1906) que disfrutaban sus vacaciones. Parece que se quemó en su carrera diplomática y me culpa a mí.

Desde que yo tenía que salir en diciembre del 2005 de Colombia como consecuencia de las amenazas por mi labor periodística, el ex diplomático ha escrito por lo menos cuatro crónicas en el diario El Espectador, dándome el titulo “embajador de las FARC”, sin pensar en ninguna de las consecuencias para mi seguridad, o quizás justo por eso.

El 29 de abril recientemente, varió el lenguaje titulándome “Embajador itinerante del terrorismo de las FARC”, sacando por completo unas declaraciones que había hecho yo en la emisora Café Stereo acerca el uso de las minas antipersonales en Colombia.

En ese dialogo informé de mis propias experiencias en el Sur de Bolívar (departamento en el norte de Colombia) en donde llegué a unas fortificaciones que la guerrilla había conquistado de los paramilitares y en donde fueron decomisadas minas antipersonales de producción gringa, llamadas “Kleymore” y distribuido por el ejército a los paracos. Expliqué también que a raíz del escalamiento de la guerra por parte de Uribe y su padrino militar de Estados Unidos, las minas antipersonales como defensa propia de la guerrilla ya es un arma muy usado, que incluso ha dado golpes y resultados a las tropas regulares.

Pero Yamhure saca el tema, como hacen personajes que temen la verdad, de su contexto y sostenía que yo defendía el uso de las minas que matan a militares y población civil:

“Lo paradójico es que ese individuo (Dick E.) continúe como un pez, moviéndose entre Centroamérica y Europa con total impunidad. ¡Cuánto nos falta en materia de cooperación internacional para la judicialización de los adláteres de los violentos!”.

Es decir: el ex diplomático uribista quiere cooperación internacional para capturarme y juzgarme por terrorismo internacional.

Pues habría preguntar a la Fiscalía, el DAS, la inteligencia militar, la Cancillería, la embajada colombiana en Estocolmo y al mismísimo presidente Uribe: ¿Cuál es el delito que ha cometido este reportero? Lo que yo sé es que ni siquiera figuro en el famoso laptop del comandante Raúl Reyes, a pesar de que lo entrevisté una cantidad de veces en la selva colombiana y en Estocolmo cuando venía invitado por la canciller Anna Lindh (q.e.p.d.) y el gobierno sueco, más los industriales suecos? A pesar de que el mismo Reyes estuvo en mi casa, en donde conversamos mucho acerca el futuro de Colombia, nada ha sido dirigido hacia mí porque mis principios por el periodismo no son hacer cosas por debajo de la mesa o a las espaldas de alguien sino de frente.

Pero sin duda, Ernesto Yamhure ahora tiene mucho que explicar por qué se encontraba y frecuentaba la base paramilitar de Carlos Castaño, no solamente una vez, sino cantidades de veces.


Lea más en: “Periodista sueco en la mira del gobierno colombiano”, por Ernesto Carmona. Es periodista y escritor chileno, consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y Secretario Ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

http://www.seinforma.ca/dickesp.html

[1Fernando Araújo y el corral de los bandidos, por Miguel Suárez

[2El Tiempo, 15 de mayo, 2007: ’El paramilitarismo es una política de Estado’