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Puerto Matilde, Antioquia
Escuela de Mujeres "María de Jesús Mahecha"
Agroecología, defensa personal e importancia de los acuerdos de paz, fueron algunos de los temas que se tocaron en esta capacitación en la finca "La Bufalera"
Agencia Prensa Rural / Miércoles 7 de noviembre de 2018
 

Entre el 2 y 4 de noviembre se llevó a cabo en la finca La Bufalera, vereda Puerto Matilde del municipio Yondó, en Antioquia, la Escuela de Mujeres María de Jesús Mahecha. El nombre de la escuela, así como los núcleos de base en los que se dividieron las participantes fueron puestos en honor a lideresas asesinadas en la región.

Uno de los principales temas que se tocaron en las jornadas de trabajo fue el de la agroecología. La mujer y la semilla nativa son de vital importancia para la defensa de la tierra y la permanencia en los territorios; por esta razón se recalcó el papel protagónico del trabajo femenino al empoderarse de esta labor histórica para rescatar las semillas originarias. A través de estos talleres se vienen rescatando costumbres ancestrales para la elaboración de abonos naturales y la preparación de alimentos para la cría de animales sin químicos nocivos; recuperando la relación natural mujer-tierra.

Desde el Centro de Estudios para la Paz -CesPaz- se hizo énfasis en la importancia del empoderamiento de las mujeres para exigir la implementación de los acuerdos de paz en cada uno de sus territorios, dada la importancia del enfoque de género que se discutió de manera transversal en los diálogos de La Habana. Temáticas como la participación política de las mujeres rurales, el acceso de las mujeres campesinas a la tierra, la Reforma Rural Integral y la defensa del territorio, la seguridad y protección, la erradicación de todas las formas de violencia, la autonomía económica, economía del cuidado y desarrollo regional; fueron tomados como punto de partida para la discusión que se viene desarrollando desde la Coordinadora de Mujeres Campesinas del Nororiente Colombiano.

La noche estuvo amenizada por un compartir al rededor del fuego. Con una fogata y al calor de un canelazo, las mujeres intercambiaron sus historias costumbristas de mitos y leyendas de la región.

Finalmente se presentó el espacio para el aprendizaje de técnicas de defensa feminista. Ejercicios y movimientos con los que el mal llamado "sexo débil" puede hacer respetar su cuerpo y responder de manera adecuada a los ataques que pongan en riesgo su integridad.

Antes de regresar a sus comunidades, las mujeres participantes recibieron un certificado que las acredita como replicadoras de los talleres en sus regiones, especialmente al interior de los comités de mujeres en cada una de las juntas de acción comunal. Para facilitar el ejercicio de réplica, las nuevas talleristas llevarán a sus hogares cartillas, textos y libros para compartir con las demás mujeres que pronto harán parte también de esta gran familia.