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Se fortalecen las plataformas campesinas, ANZORC realizó su asamblea nacional
Agencia Prensa Rural / Martes 4 de diciembre de 2018
 

Juan José, es un caserío caribe, caluroso y polvoriento, enclavado en el sur del departamento de Córdoba, unas 5 horas de carretera maltrecha lo separan de Montería. Es un corregimiento del municipio de Puerto Libertador, al llegar, una valla de bienvenida de la Asociación de Campesinos del Sur de Córdoba se levanta a su entrada, las paredes están adornadas con murales que reivindican la lucha por la paz, una gigante cancha de fútbol, y una pretendida avenida llena de negocios, dan la impresión de que no es un pueblo pequeño. Desde allí se divisan muy cerca, aun verdes e imponentes las montañas del Nudo de Paramillo. Está bordeado por el caudaloso y amarillento río San Jorge, responsable de la intensa humedad que se respira en el ambiente, lo que no amilana a cientos de chiquillos que juegan al costado de la escuela, y que con sus gritos de alegría, refrescan las calurosas mañanas.

Sus gentes llevan en el rostro el recuerdo, de jornadas violentas y de esperanza. Juan José, fue un enclave de luchas agrarias desde los años 70, castigada por la violencia terrateniente, porque allí siempre hubo resistencia desde el siglo anterior. También ha sido testigo de Acuerdos de Paz, donde surgieron programas del Estado para superar la pobreza que han sido solo ilusiones. Pero solo gracias a la lucha de su gente, hay puesto de salud y escuela, las promesas han sido secularmente incumplidas, la más cercana, la política de sustitución acordada en La Habana, lo que ha impactado económicamente a los habitantes de este pueblo de campesinos e indígenas zenúes, que le han apostado sin vacilación a la erradicación voluntaria, aun, a cambio de nada.

Allí, en esa tierra, donde se entrelazan la violencia y la esperanza, sesiono la asamblea ordinaria de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, ANZORC. La organización anfitriona fue, ASCSUCOR. Quienes garantizaron todas las condiciones para su realización del 21 al 25 de noviembre.

42 procesos organizativos de la ANZORC, y más de 100 personas entre delegados e invitados participaron de las jornadas. Hubo un espacio de talleres alrededor de los temas centrales de la agenda del movimiento campesino colombiano, el conflicto con parques nacionales frente a la presencia de comunidades en zonas protegidas, los desarrollos del PNIS, plan nacional integral de sustitución de cultivos, la declaratoria de zonas de reserva campesina en solicitud, la inclusión y enfoque diferencial de género, fueron temas abordados por los equipos técnicos de la ANZORC, dando así herramientas para los debates y las definiciones de la asociación.

Las campesinas y campesinos reunidos en su asamblea, concluyeron que la implementación de los acuerdos de paz, garantiza avanzar en los temas relevantes de su plataforma de lucha, por eso comprometieron sus esfuerzos para defender la paz, como un logro histórico para el campesinado. Reafirmaron que solo la movilización social, campesina y rural, pacifica, amplia, será la herramienta en esta etapa, para lograr alcanzar esos objetivos.

Durante tres días de discusión, se refleja la madurez del movimiento campesino, su capacidad autocrítica y su potencia transformadora. Escucharon atentamente los informes de la junta directiva que entregaba su responsabilidad en esta etapa, todas las organizaciones reconocieron al unísono la gestión del equipo, ya que posiciono a la ANZORC en el escenario político nacional, en los diferentes foros de debate frente a la cuestión agraria, en el relacionamiento con diversos sectores sociales y políticos, en el país y el exterior, haciendo de ella la plataforma más sólida del campesinado en el último periodo.

Posteriormente, establecieron retos y desafíos para construir la ruta en este nuevo momento, donde se ciernen amenazas a los Acuerdos de Paz, y en consecuencia a todo el componente de reformas en la ruralidad que este contiene. Profundizaron en la preocupación que generan las declaraciones del nuevo gobierno, y sus decisiones que favorecen la gran propiedad y no a las familias despojadas, víctimas de la guerra que ha golpeado el campo colombiano. Consideraron que el conflicto contra las comunidades asentadas hace décadas en el denominado PNN Picachos y Tinigua, abre una etapa de incertidumbre para el campesinado que históricamente se vio obligado por la violencia a abrir la frontera agrícola, la agresiva y brutal acción del Estado contra estas comunidades, no puede ser el escenario para resolver estas divergencias. Los constantes incumplimientos en el programa de sustitución, golpean a cientos de campesinos, que ha sido avocados a los cultivos de uso ilícito; mientras las comunidades han cumplido sus compromisos, donde en algunas regiones han superado el 90% de erradicación voluntaria, están parados los pagos acordados y no arrancan los programas de sustitución, incluso han amenazado con excluir familias que han cumplido sus compromisos, generando así un clima de escepticismo para ellas.

Estas preocupaciones, y la tenebrosa acción de exterminio contra líderes sociales, de la cual las organizaciones de la ANZORC, han sido víctimas, se constituyen en ejes de trabajo que asume la asociación para esta etapa, la asamblea ratifico su compromiso con las luchas del movimiento social y su responsabilidad con seguir avanzando en el robustecimiento de zonas de reserva campesina existentes y la constitución de las solicitadas en todo el país, como figura primordial para construir un ordenamiento territorial incluyente, que resuelva la deuda histórica con el campesinado colombiano.

La asamblea también coincidió con la terminación del periodo de vigencia de la junta directiva, el colectivo encaró la conformación de un nuevo equipo, desarrollando un interesante ejercicio democrático, donde proyectan nuevos liderazgos y renuevan sus espacios de dirección. Siempre el movimiento campesino enseña, desde la humildad y el compromiso, con formas nuevas radicalmente distintas a los espacios caducos tradicionales, donde las direcciones se atornillan y se aíslan de sus bases. La asamblea en su desarrollo fue un ejemplo de renovadas formas de la política, de relación permanente de la dirección con sus bases, dialogante, y profundamente respetuosa, ratificando la unidad del proceso. Cuanto podrían aprender de la escuela campesina, quienes gobiernan.

De esta manera definieron su nueva dirección, manteniendo un fuerte componente de mujeres, que empodera a la mujer rural en sus espacios organizativos. ANZORC ha promovido la lucha de inclusión de género, garantizando la participación de lideresas en sus espacios de decisión, y esta vez no fue la excepción. En la junta de seis miembros y un fiscal, tres campesinas de diferentes regiones del país fueron elegidas, María Doris Rivera, Elda Yaneth Martínez y María Dormelina Romero. Además de Andrés Gil, Arnobis Zapata y Edisson Villalobos, junto al veterano dirigente agrario del valle del Cauca, Cristóbal Guamanga, quienes completan el nuevo equipo de dirección de la Asociación.

Andrés Gil, reconocido dirigente campesino del Magdalena Medio, de la ACVC, Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra, fue designado como presidente y Arnobis Zapata, joven dirigente agrario e incansable luchador por los derechos humanos en el departamento de Córdoba, nacido en Juan José, vicepresidente. Esta tierra lejana y olvidada, vuelve a soñar y tener esperanza, sus hijos siguen construyendo futuro.