Asociación Campesina del Catatumbo
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Incursión paramilitar en el Catatumbo, una década de impunidad
 

Hoy 29 de mayo se conmemoran diez años de la primera incursión paramilitar en el Catatumbo colombiano. Tras una década de impunidad, la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) y los campesinos de la región han planeado desarrollar un acto simbólico para denunciar la prevalencia de la impunidad sobre la verdad y la justicia.

El evento, que contará con la presencia de la Iglesia Católica, se llevará a cabo a partir de las cuatro de la tarde, en el campamento refugio humanitario, asentado desde el 29 de abril en la vereda Caño Tomás del corregimiento Fronteras de Teorama en el municipio de Teorama. Posteriormente se llevará a cabo una liturgia y peregrinación en memoria de las víctimas.

En esta misma fecha en el año de 1999, el paramilitarismo, bajo las órdenes de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, incursionó en la región con el auspicio de la Fuerza Pública, arrojando cifras de víctimas que superan los diez mil muertos, 600 desaparecidos y 110 mil desplazados.

Aproximadamente 200 “paracos”, como se les conoce popularmente, ingresaron al Catatumbo movilizándose en seis camiones provenientes del departamento de Córdoba y Urabá, pasando por los retenes del Batallón Santander de Ocaña, del Distrito de Policía de Sardinata, por los retenes de control del Grupo Maza en la Ye, por los retenes de control del Batallón Héroes de Saraguro en Tibú y por las garitas del Comando de Policía en Refinería, sin ninguna resistencia por parte de la Fuerza Pública.

Una vez en la vereda Carboneras del corregimiento especial de La Gabarra municipio de Tibú, en el kilómetro 18, la caravana paramilitar fue emboscada por guerrilleros del frente 33 de las FARC-EP, produciéndose un combate que arrojó como saldo decenas de paramilitares muertos. Ante la frustración que les dejó esta emboscada guerrillera, los paramilitares instalaron un retén de más de un kilometro, entre Carboneras y el puente Socuavo, lugar que se encontraba entre 3 y 5 km del puesto de control Refinería de la Policía Nacional.

En esa misma fecha y como represalia, los paramilitares interceptaron los buses intermunicipales que transportaban aproximadamente a cien personas, entre campesinos, comerciantes y demás pobladores, que fueron retenidos y con lista en mano, bajaron ocho personas que fueron ejecutadas a sangre fría, entre ellas Jorge Camilo González Prada, presidente de la junta de acción comunal de la vereda Palmeras, Jabar Antonio Quintero Díaz, Gerardo Berbesí, Mariano Contreras Peña, Rafael Claros y Víctor Julio Contreras Rangel.

En la vía donde permanentemente se encontraban retenes del batallón Grupo Mecanizado Maza, bajo el mando del coronel Víctor Hugo Matamoros Rodríguez, y efectivos del batallón Héroes de Saraguro comandado por el mayor Mauricio Llorente Chávez (hoy condenado a 40 años por la masacre paramilitar del 17 de julio en Tibú), fue quitado el retén del Ejército de La Cuatro, pero permanecía el retén de la Policía en Refinería y por allí pasaron los paramilitares con camuflados y portando armas de largo alcance, identificados con brazaletes que decían "ACCU" (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá).

La autoría de estos hechos fue reconocida el 10 de julio de 1999 por el comandante paramilitar alias “Camilo”, en declaraciones dadas a una comisión integrada por miembros de la Defensoría del Pueblo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Diócesis de Tibú.

Por esta masacre, el 19 de agosto de 2008, la Fiscalía General de la Nación libró orden de captura contra el coronel retirado Víctor Hugo Matamoros, quien para ese entonces se desempeñaba como subgerente de la Industria Militar (Indumil) y a quien se le sindica como coautor de los delitos de concierto para delinquir agravado y homicidio y actualmente se encuentra detenido en una guarnición militar, donde como militar de alto rango goza de privilegios.

Alias “Camilo” está prófugo de la justicia; el capitán Luis Alexander Gutiérrez, que se desempeñaba como comandante del distrito de Policía de Tibú está vinculado a la investigación de la masacre de Carboneras; y los familiares de las víctimas continúan a la espera de la verdad, justicia y reparación integral que se les ha negado durante una década.

Es por ello que hoy 29 de mayo de 2009, diez años después, la Asociación Campesina del Catatumbo rinde homenaje a las víctimas de esta masacre para que crezca la memoria y reflorezca el Catatumbo.