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Cauca y Nariño: Crisis de seguridad en el posacuerdo
Red de Prensa Alternativa Zur / Miércoles 23 de enero de 2019
 

En el informe Cauca y Nariño, crisis de seguridad en el Posacuerdo, realizado por INDEPAZ, Marcha Patriótica y Cumbre Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular, se denuncia y analiza la cifra de 566 asesinatos a líderes y lideresas sociales en el país, una cifra mayor a la que presenta el gobierno colombiano y que según Camilo Gonzales Posos, director de INDEPAZ, esta diferencia “es producida para confundir a la opinión pública , no se aclara que las cifras que presenta la Fiscalía son datos parciales cuya cobertura en el país es pequeña.”

Los líderes y activistas asesinados corresponden a indígenas, afrodescendientes, campesinos y líderes comunales, “lideres asociados a la defensa de territorios, que están cuidando los derechos de la población y que entran en choque después de la firma del acuerdo de paz, con los intereses que van detrás de sus territorios, intereses ilegales y legales” afirma Camilo Gonzales, quien agrega que “en definitiva tiene que ver con agentes en contra de la implementación de los acuerdos de paz, que expresan que debe haber una estrategia de consolidación de sociedad en los territorios de mayor conflictividad, todos estos elementos son expresiones de una resistencia a la transición a una consolidación de estado social y de convivencia pacífica”

El investigador afirma que en el país están emergiendo grupos armados con nuevas características: “no son grupos con sentido político, se han formado bajo una lógica de seguridad de negocios ilegales, narcotráfico y lavado de activos, con la lógica de penetrar, corromper, comprar funcionarios y agentes de la fuerza publica y fiscalía en lugar de enfrentarlos” , afirma Camilo Gonzales frente a los responsables del sistemático asesinato de líderes sociales. Asi mismo expresa que la composición de estos grupos está relacionada con “nuevos reclutas que quedaron por fuera de las denominaciones de milicias en el caso de Tumaco, o que estaban en pequeñas pandillas de barrio y fueron cooptados para llenar el vacío de seguridad que se generaron después de la desmovilización de las FARC y la disolución del frente Daniel Aldana en Nariño” y concluye que ”no se puede confundir con el para militarismo que se dio como aliado de estrategias de contrainsurgencia en el pasado, en conexión con estrategias centrales del gobierno, lo que no niega que existan conexiones entre estos grupos y agentes del Estado”