Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
:: Magdalena Medio, Colombia ::
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En los años más duros de la guerra la ACVC fue la escuela de los liderazgos campesinos
Carta abierta del campesinado a las comunidades del Magdalena Medio
 

La Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra – ACVC representa la vida, los sueños y la lucha incansable de cientos de familias campesinas que expulsadas de distintas zonas del país nos encontramos en esta región para tejer estrechos lazos de solidaridad, amor y confianza que nos permitieron permanecer en el territorio, construir un proyecto de vida colectivo y defender nuestra identidad campesina frente a cualquier intento de estigmatización o exterminio.

Somos una organización orgullosa de su raíz campesina. Sumamos más de veinte años de luchas por la defensa de la vida, por el reconocimiento del campesinado y su aporte a la construcción de país, y la protección de nuestras riquezas naturales. Aunque elegimos un camino difícil en el que hemos debido enfrentar las pruebas más duras, muchas de ellas dolorosas, mantenemos intacta nuestra alegría y compromiso campesino en la construcción de una Colombia incluyente, equitativa y en paz.

La historia de la ACVC es la historia de la construcción de paz territorial en el Valle del río Cimitarra. En los años más duros de la guerra, la ACVC fue la escuela de los liderazgos campesinos, impulsó alternativas de protección y soberanía alimentaria para asegurar la permanencia en el territorio de las comunidades rurales, y construyó una apuesta territorial en defensa de la vida, la dignidad y la economía campesina que representa todo lo que somos.

Generación tras generación hemos empeñado lo mejor de nuestras vidas en cimentar las bases para la construcción de la paz, esa ha sido, es y seguirá siendo nuestra labor permanente. Siguiendo el ejemplo de los integrantes de nuestro Consejo Ético y Moral, esos primeros colonos y colonas que cimentaron las bases de nuestro proceso organizativo y continúan orientando el rumbo de este proyecto colectivo, declaramos hoy que aquí hemos estado y aquí nos quedaremos hasta que nuestros cuerpos abonen esta tierra fértil, mientras tanto nos ocuparemos de cumplir nuestro propio mandato:

  1. La implementación del Acuerdo de Paz debe volverse un acto cotidiano de las comunidades organizadas, la ACVC tiene capacidades, acumulados y experiencias para empujar el mandato de la Reforma Rural Integral, la sustitución de cultivos, la protección de comunidades y liderazgos sociales, la reconstrucción de la verdad y el reconocimiento del papel protagónico de las mujeres en este proceso. Seguiremos impulsando la Red de Liderazgos en los PDET del Sur de Bolívar-Yondó y Nordeste y Bajo Cauca Antioqueño como apuesta de gobernanza, mantenemos nuestro compromiso con la sustitución de cultivos como apuesta de recuperación de la economía campesina al punto de convertir nuestro territorio en despensa alimentaria de la región, entendemos que la población de ex-guerrilleros en proceso de reincorporación en nuestra región es parte activa de nuestro proyecto de vida colectivo y contribuiremos desde nuestra memoria colectiva e individual a la reconstrucción de la verdad sobre lo ocurrido en la guerra, con el fin de comprender que pasó y por qué para impedir que en nuestra región se abra un nuevo ciclo de violencia.
  2. Así como en el tiempo de la guerra con los comités productivos generamos alternativas de seguridad alimentaria para responder al bloqueo alimentario impuesto por el paramilitarismo, desde la ACVC continuaremos trabajando para asegurar el abastecimiento alimentario en nuestra Zona de Reserva Campesina y aportar al de toda la región. Con este propósito nuestro compromiso es aumentar y diversificar el cultivo de alimentos, proteger las semillas propias, hacer uso eficiente de la infraestructura productiva que hemos logrado instalar en el territorio, crear y fortalecer los comités productivos y demás emprendimientos veredales. Vamos a comprar y consumir los productos que producimos en nuestra región, como el Arroz de la Reserva, los lácteos y cárnicos de ECOBÚFALO, que son marcas propias. También continuaremos las experiencias de turismo comunitario que garanticen aprovechar el potencial de nuestros paisajes al tiempo que los protegemos.
  3. La organización del campesinado en Juntas de Acción Comunal - JAC, comités productivos, de mujeres, de jóvenes, de derechos humanos y ambientales, han sido fundamentales para la defensa del territorio y para poder permanecer pese a los intentos violentos de expulsión. Por esta razón, nuestro compromiso es el fortalecimiento las Juntas de Acción Comunal, las Mesas Comunales por la Vida Digna, la Coordinadora de Mujeres del Nororiente Colombiano y por ende la Coordinadora Nacional de Mujeres de ZRC, pues sin la participación y liderazgo de las mujeres campesinas la Reforma Rural Integral no es posible. Continuaremos defendiendo la Zona de Reserva Campesina como apuesta de defensa de los territorios en la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina – ANZORC y siendo parte de la Coordinadora de Cultivadores de Coca Amapola y Marihuana – COCCAM, para seguir sustituyendo coca por alimentos. Así mismo, fortaleceremos los lazos de hermandad y trabajo colectivo con las organizaciones sociales hermanas del Magdalena Medio y el Nororiente Colombiano.
  4. Como parte de nuestro compromiso con la protección del territorio, seguiremos cumplimiendo los Acuerdos Comunitarios de Conservación y los ampliaremos más allá de la Franja Amarilla hacia otras áreas de importancia ambiental como el Sistema de Ciénagas y Humedales, así como hacia la protección de agua y el bosque en nuestras fincas. Continuaremos nuestra lucha por la formalización y la democratización de la propiedad de la tierra a través de Comités de Tierras y por la conservación ambiental a través de la Coordinadora Territorial Ambiental. Como parte nuestro programa de acción en la construcción de un territorio sostenible, mantenemos nuestra oposición a prácticas como el fracking y aumentaremos nuestros esfuerzos para que la juventud y la niñez sean los principales agentes de conservación ambiental campesina.
  5. El campesinado del Valle del río Cimitarra tiene un acumulado histórico representado en su amplio conocimiento del territorio experiencia organizativa, legitimidad y reconocimiento regional, nacional e internacional que le permite aspirar a cargos de elección popular para representar los intereses del campesinado en las instancias donde se toman las decisiones y se administran los recursos públicos. Por ello vamos a designar a líderes y lideresas para que nos representen en el proceso electoral que se avecina, quienes deben obedecer mandatos emanados de las bases campesinas y celebrar acuerdos programáticos con sectores políticos comprometidos con la paz territorial y el desarrollo regional sostenible. Con este propósito nos comprometemos a impulsar espacios de formación en las comunidades para garantizar un voto victorioso pero consciente, y activar la Misión Electoral Campesina – MEC para hacer veeduría al proceso electoral.

Expresamos en esta carta lo que somos, lo que creemos y lo que hacemos como organización campesina para invitar a las comunidades urbanas y rurales del Magdalena Medio a un diálogo abierto en el que podamos reconocernos y construir puentes allí donde antes sólo edificábamos muros. Nos interesa una conversación franca y fraterna que nos acerque a la reconciliación de la familia colombiana y que nos permita cerrar de una vez por todas la brecha campo-ciudad, desde el reconocimiento de lo que nos conecta: los alimentos, el agua, la vida misma de la tierra.

Los invitamos a que juntemos las voces y las manos para exigirle juntos al Estado la dignidad que nuestro país merece, al fin y al cabo el Estado somos nosotros.