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Poema
Lírica muerte de mi río Cauca
Jhon Jairo Salinas / Martes 12 de febrero de 2019
 
Naturaleza destruida. Foto: Bibiana Ramírez - APR

Asesinaron mi río, río del Cauca
Ven y ven - vuelven a morir los peces en el río
Ya no volverán a nacer.
Río de mi Cauca escondieron su secreto
Por bribones y matones.

El río ya no despertará
Solo lánguidas rocas brillarán en la oscuridad
Bajo el firmamento de nubes rabiosas espira su caudal
En Sombras de cóndores su sangre derramara
Clamando justicia en sed padecerán
Bebiendo la sangre del río, del hilo que teje la araña.

Río de mi Cauca huyo el agua como amor de un día
Por sus veredas en ánimas en pena
Reclama su condena
Su muerte fue como sueño impune
Su gran dolor viaje a la muerte
Cuando las hojas secas decoraron su traje
Sí, el río es como un hombre de corazón inquieto
Condenándole a su infierno.

Hoy sus laderas son como cementerios
Tumbas llenas de huesos
No se siente el sonido de sus aves
Ni luz solar del cauce boreal.
El río Cauca ha sido profanado
Oscuro, oscuro, oscuro
Como naufragio del infierno.

Ahora nos ahogamos en inmensas polvaredas
Caminado en piedras pegajosas
Con ladridos de perros
Su sonido puro ahora es un crujidero de muerte
Creciendo en humedad como llanto de lluvia.

Peces muertos como ángeles del cielo en
Ataúdes verticales subiendo al infierno
Pescadores lamiendo árido suelo
En piedras rocosas dibujando la muerte
Ya no soy un río me cortaron la furia
Más violentamente.

Ya no soy un río, ya no soy un río
Ya no me deslizo por valles febriles
Los niños ya no se me acercaran
De día, de noche la luna se esconderá
Pescadores ya no posaran sus ojos en los míos
Hundiendo para siempre sus atarrayas en oscura claridad
En mis aguas fantasmales
La lluvia arderá.

Seguiré bajando en secas cascadas con furia y terror
Ya no soy el río eterno de la dicha
Ya no siento las brisas cercanas,
Ya no siento el viento en mis mejillas,
Ni viajare por montes, y laderas
Seguiré en alma pidiendo justicia.

Yo no seré el río que cantara al mediodía
Hombres asesinos
Cantaran en sus tumbas,
Volviendo sus rostros impíos
En mis cauces sagrados.

Sí. el río es como un hombre de corazón inquieto
Que va encendiendo hogueras y se muere de frío.
Únicamente el río conoce su secreto.
Únicamente el río.
Sí. El río es como un hombre de corazón inquieto
Que va encendiendo hogueras y se muere de frío.
Únicamente el río conoce tu secreto.
Únicamente el río.