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Especial ’Bicentenario de los pueblos’
Uno de los promotores en la ‘Batalla del Pienta’: ¿Quién era? (Parte II)
Alfredo Valdivieso / Martes 5 de marzo de 2019
 

Se trata de Antonio Morales Galavís, ignorado personaje en Colombia, aunque uno de los más prominentes héroes de la hermana República del Ecuador. Antonio Morales Galavís, fue uno de los que cogió a pescozones a González Llorente el 20 de julio de 1810. Era abogado de la Real Audiencia y miembro del cabildo. Sus padres eran personas pobres (hoy podríamos decir de clase media-baja), pero el muchacho −al 20 de julio tenía 25 años− logró hacerse abogado con mucho esfuerzo y hasta privaciones. Fue nombrado secretario de la junta legislativa, a la vez que capitán de los nacientes ejércitos libertadores, tras el 20 de julio.

Antonio se desprendió de todo y marchó a participar de muchas batallas en el período que el propio Nariño llamó ‘La Patria Boba’. Sufrió derrotas en la mayoría de ellas, y cuando aparecen en Santafé de Bogotá, Morillo, Latorre, Calzada y demás secuaces, en abril de 1816, y los patriotas se debaten entre irse a Popayán o a los Llanos, Morales Galavís insurge comandando un gran escuadrón. Junto con Serviez y Santander marchó a los Llanos. Allí, en Casanare, en 1818 fue elegido diputado al Congreso de Angustura, cargo que no aceptó expresando que solo lo haría cuando triunfara la guerra. El odio que, desde un comienzo, destiló contra él, el ‘pacificador’ Pablo Morillo, llevó al jefe chapetón a confiscar todos sus bienes (que eran de su esposa, Ana María Espinosa, hermana del ‘Retratista de la Libertad’, José María Espinosa, autor además de ‘Memorias de un Abanderado’). Morillo apresó a su padre, don Francisco, a quien fusiló en diciembre de 1816.

En calidad de teniente coronel remontó los Andes, y tras las batallas de Paya-Corrales, y Gámeza, el 11 de julio de 1819, Bolívar lo envió a El Socorro, investido como Gobernador y Jefe Militar. En dicha provincia, acosado y hostigado por chapetones y traidores, estuvo a punto de ser sometido a consejo de guerra, pero logró coordinar las guerrillas de ‘La Niebla’, comandada por Antonia Santos y las demás guerrillas de la zona, que actuaban dispersas, y frenar el avance chapetón que venía de refuerzo desde Venezuela. Con enormes pérdidas y sacrificios lo lograron el 4 de agosto de 1819, en la ‘Batalla del Pienta’ (como ya contamos), lo que permitió en buena parte el triunfo del 7 de agosto de ese mismo año en el Puente de Boyacá, que dejó libre a la parte esencial de la Nueva Granada de tropas españolas, y donde se apresó a 38 oficiales de lo más granado de las tropas de Fernando VII.

Tras el triunfo de Boyacá estuvo un tiempo, como civil, en Bogotá. Cuando en noviembre de 1820 Bolívar firmó con su archienemigo Pablo Morillo, mariscal de campo, conde de Cartagena y marqués de La Puerta, los Tratados de Trujillo (de Regularización de la Guerra y de Armisticio), el Libertador nombró al coronel Antonio Morales Galavís para llevar la información a Quito. Morales aceptó su designación, tras la muerte de su esposa, y se puso en marcha. Cuando llegó a Pasto encontró los restos fugitivos del Ejército del Sur, derrotado en febrero de 1821. De esa desbandada se salvaron 586 hombres, que Sucre recibió. Morales en Pasto llegó a un acuerdo con el gobernador Basilio García, en términos del armisticio, quedando el río Mayo como línea divisoria. Morales se trasladó a Guayaquil. En esta ciudad y a órdenes de Antonio José de Sucre fue designado jefe de la plaza.

Sucre lo designó Jefe del Estado Mayor General para la campaña de liberación de Quito, y en tal calidad combatió en la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822, donde nuevamente dio muestras de valor, coraje e intrepidez. Después de la batalla, Sucre le encargó la redacción y firma del Acta de Capitulación con el gobierno de España, y la recepción del arsenal de guerra realista. En agosto de 1823 acompañó a Bolívar en la campaña libertadora del Perú. Volvió a Guayaquil, intervino en los pormenores de la entrevista de Bolívar y San Martín, y Bolívar lo nombró comandante general de Armas del Departamento, en agosto, al marchar para el Perú. Sus acciones fueron tan satisfactorias, que el Libertador, lo ascendió a General de Brigada del Ejército de Colombia. En 1825 fue designado Embajador y Plenipotenciario de Colombia ante los Estados Unidos de Centroamérica. Después de ocupar todos los honores militares y civiles, falleció en panamá en cumplimiento de sus funciones, el 8 de julio de 1852.

Los historiadores burgueses, camanduleros e hipócritas, han tratado de lanzarlo al olvido porque en su permanencia en El Socorro estuvo acurrunchado con la hermana menor del también general de la independencia, Joseph Hermógenes Maza. De éste hablaremos lueguito.

Pero en el Ecuador, sobre todo, es uno de los más destacados héroes de la Independencia y la Libertad. Y aunque era un pequeño burgués, los comunistas, los revolucionarios y todos los patriotas, sobre todo los rolos y rolo-habitantes, deberíamos exaltar su memoria, que no fue solo la del hombre de los pescozones, aunque dichos tiestazos fueron las primeras acciones de pelea de nuestra independencia, sino que además desde las huestes populares fue uno de los héroes en la Batalla del Pienta y en todos los hechos posteriores de nuestra primera Independencia.

En próxima entrega hablaremos del movimiento guerrillero patriota, de campesinos y pobres, que sirvió de puntal a nuestra liberación del yugo español.