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Opinión
Ridículas amenazas de los miserables afectados
Camilo Salazar Ortega / Miércoles 27 de marzo de 2019
 

Nada extraño resultan las pancartas y la amenaza de judicialización contra la Minga y su dirigencia, por sectores históricamente reaccionarios, representados en CAMACOL, FENALCO, y la Cámara de Comercio, en donde se dan cita el odio hacia aquellos que no se dejan someter; que no permiten ser subordinados por el poder económico y político que en este país, se levanta con espurios métodos, teñidos por la explotación, la violencia, la mentira, el engaño, la falsedad, el despojo, en manos de estos, que no resisten que un pueblo valiente les afecte sus ganancias. Para estos, no hay historia, para estos personajes, la tragedia de millones de colombianos empobrecidos, no cuenta, su voz tiene que ser callada, utilizando cualquier método.

Hipócritamente invocan el derecho al que han recurrido, como lo han hecho con la violencia, para sostener sus privilegios. Por eso promueven el uso de la fuerza de las armas del Estado, para arrasar la acción, rebelde e irreverente del pueblo Nasa y de los campesinos que se sostienen en la vía. Haciendo uso de sus métodos fascistas, recurren a la estigmatización, con letreros y pancartas contra la Minga Indígena, Campesina y Popular, método nada nuevo en estas huestes que hacen suyos las formas de la mentira, al mejor estilo del Ministro de propaganda Nazi Joseph Goebbels, y copiada a la perfección por los defensores de estos repudiables gremios, el senador Álvaro Uribe y su partido Centro Democrático. Pero bien equivocados que están, no conocen absolutamente nada de la dignidad y valor de los hijos de Juan Tama y Manuel Quintín Lame. No se han enterado de lo que significa la dignidad, tan ausente, en estos arribistas de FENALCO, CAMACOL y la Cámara de Comercio, y que le sobra a los NASA.

Sepan que desde la invasión española este pueblo, jamás ha sido doblegado. Esta gente, nunca ha sido subyugada, pese al exterminio al que ha sido sometida en la conquista, después en la colonia, la república y hasta hoy. No pudo la muerte que rondaba sus propios territorios, por las acciones de guerra, tanto del Estado, como de la guerrilla; olvidan la forma en que los actores armados fueron expulsados de su entorno, recurriendo a la resistencia civil, decisión que les costó el sacrificio de varios comuneros. Si han fracasado todos los intentos de doblegarlos, incluido el terror del paramilitarismo, como expresión patrocinada e impulsada, precisamente para atemorizar la voz de este respetable, integro, e insumiso pueblo, menos lo podrán hacer las amenazas de ridículas denuncias y el señalamiento fascista de estos gremios, que tendrán que esperar hasta cuando los NASA decidan suspender la Minga, junto a sus hermanos campesinos que se levantan con el misma fuerza, en las indomables tierras del Cauca, porque lo que se pelea en esa tierra, para nada tiene contenido particular como lo quieren hacer ver. Lo contrario, la avaricia del bolsillo y de la acumulación, esta es en estos gremios.

La grandeza está en los pueblos que exigen respeto a la tierra, el agua, el aire, a “la vida de todos” amenazada por el modelo depredador de la naturaleza, implantado por élites nacionales y extranjeras, desconociendo el derecho a la consulta previa. La integridad, la tienen estos pueblos que se pelean por sostener la producción alimentaria con destino a la ciudad y el campo. El honor, es de estos valientes insurrectos de la vía, que cuestionan la concentración del 80% de la tierra en tan solo 1% de propietarios, los que confrontan el Plan de Desarrollo de Duque que profundiza la inequidad, el extractivismo y la pobreza.

La dignidad, es de los rebeldes que llaman a cumplir la palabra empeñada en la paz, porque nadie más que ellos, han sufrido las crueldades de la guerra.

WebSur