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Declaración
El pensamiento bolivariano está más vigente que nunca
/ Jueves 11 de julio de 2019
 

En el marco de las conmemoraciones de los 200 años de la primera independencia de Colombia, resultado de la lucha heroica y persistente de nuestros pueblos desde la invasión europea, lucha que se extendió durante los siglos XVII, XVIII y XIX, de comuneros y comuneras, de indígenas y afro-descendientes, y de tantos hombres y mujeres que entregaron su vida contra la dominación española, los profesores, investigadores, trabajadores y trabajadoras de las expresiones artísticas y culturales, y todos los y las participantes del Seminario Internacional Bicentenario y Paz , realizado del 4 al 6 de julio del 2019 en la Universidad Industrial de Santander (UIS), en Bucaramanga, reafirmamos nuestro incondicional compromiso con la paz, con la vida, la solidaridad, el internacionalismo y la independencia de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe.

Las reflexiones de este Seminario buscan contribuir de manera sustancial a identificar no solamente los elementos que explican la continuidad histórica de las luchas de nuestros pueblos, sino que al tiempo rechazan las visiones que pretenden robarnos la historia, construyendo una “historia oficial” despojada del reconocimiento del accionar popular, tornando en iconos inofensivos a las y los próceres, a líderes y lideresas y sepultando el ideal transformador y revolucionario de Bolívar.

El pensamiento bolivariano, expuesto en valiosos documentos históricos, de carácter político y que aún interpretan la realidad de nuestro tiempo, como la “Carta de Jamaica”, y otros cargados de lo lúdico, lo simbólico, ético y transformador como el “Delirio sobre el Chimborazo”, tiene más vigencia que nunca, llamando a la unidad amplia, de profundo contenido revolucionario en la actualidad, por su visión contra el saqueo de nuestros recursos y en general contra la explotación de un sistema capitalista ignominioso.

Rechazamos contundentemente las intervenciones militares extranjeras, la imposición, manutención y apertura de bases militares en América Latina, la presencia militar de los Estados Unidos en Guantánamo y el retroceso que representan para Cuba las nuevas políticas de bloqueo de Donald Trump. Igualmente, rechazamos el ingreso de Colombia en la OTAN, por ser una grave amenaza para la paz continental y, especialmente, levantamos nuestra voz contra la persistencia del colonialismo en Puerto Rico y la agresión imperial contra el hermano pueblo de Venezuela.

Enviamos nuestro afectuoso saludo y nuestro solidario abrazo al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, que se encuentra privado injustamente de su libertad, víctima de una estrategia de criminalización a través de una farsa jurídica que escandaliza al mundo.

Entendemos que el acuerdo de paz en Colombia es una herramienta para luchar por un cambio profundo en el país. Su implementación implica la construcción de una paz democrática, con justicia social, con respeto al enfoque de género, a la multietnicidad, sin paramilitarismos, sin ejecuciones extrajudiciales. Por
eso condenamos el asesinato de líderes y lideresas de Colombia y la acción y omisión del Estado que cierra los espacios a una paz estable y duradera. Apoyamos incondicionalmente el Sistema integral para la Verdad, la Justicia, la reparación y la No repetición y especialmente a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) y todas las instancias que hoy trabajan como resultado de los acuerdos para garantizar la vida y los derechos de las víctimas.

La implementación de lo acordado en La Habana es responsabilidad principal del Estado colombiano, pero es también una construcción colectiva que solo será posible mediante la organización, el trabajo y la lucha de los más variados sectores de Colombia, América Latina y el Caribe. A pesar de las dificultades, de los crímenes cometidos contra líderes y lideresas, y contra los excombatientes, y de la ausencia de voluntad gubernamental, ya el camino está iniciado y los avances pueden palparse. Sería un paso afirmativo retomar el camino del diálogo y la solución política con el ELN. Es necesario perseverar en el esfuerzo para alcanzar la paz y profundizar en Colombia los efectos de la aplicación de los acuerdos.

Apoyamos la recolección de un millón de firmas para lograr la implementación de las 16 circunscripciones de paz y el derecho de las víctimas a elegir y ser elegidas como ya se estableció en los acuerdos. Apoyamos la movilización por la vida digna del próximo 26 de julio en Colombia.

Condenamos la actividad predatoria de las transnacionales de la minería y las luchas por la defensa de la Amazonia y los páramos, patrimonios ambientales de nuestros pueblos.

Convocamos a un movimiento unitario, amplio y poderoso, de profundo arraigo popular, internacionalista y solidario, para la defensa de la paz, la vida digna, el medio ambiente, la cultura y los derechos de las mujeres, de los indígenas, de los afrodescendientes y de los sectores populares en general, de nuestra identidad, contra la colonización y las pretensiones imperiales en América Latina y el Caribe.

Agradecemos a la Universidad Industrial del Santander (UIS) y a su Señor Rector la amable hospitalidad en Colombia. Igualmente, al Consejo Mundial de Paz, al Foro de Sao Paulo, a la Corporación Colombiana de Teatro, a la Revista Taller, al Semanario Voz y queremos destacar el trabajo del equipo organizador, del Archivo Oral de Memoria de las Víctimas (Amovi-UIS) y de todos las y los participantes que hicieron posible la realización exitosa de este Seminario.

¡Viva la Paz! ¡Viva la Vida digna!
¡Viva el pensamiento transformador de Bolívar!
¡Viva la unidad y la solidaridad de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe!

DECLARACIÓN FINAL DEL SEMINARIO INTERNACIONAL BICENTENARIO Y PAZ
Bucaramanga – Colombia 4 a 6 de julio de 2019