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Urgente grito por la vida
La jornada del 26 de julio convocada por las fuerzas sociales que se juntaron en el Sí a la paz, pretende detener los asesinatos de líderes y exguerilleros así como darle un nuevo impulso a la implementación del Acuerdo de La Habana
Semanario Voz / Miércoles 24 de julio de 2019
 
La Plaza de Bolívar en Bogotá fue el escenario de respaldo a la paz y contra la guerra sucia en el año 2018.

El paramilitarismo se empoderó y vocifera que su presencia se debe a que ganaron las elecciones con Iván Duque. Esa afirmación resulta común entre las denuncias sobre presencia, patrullaje y ejercicio de autoridad del paramilitarismo que provienen desde las comunidades. Incluso las incursiones paramilitares ya se han denunciado en plena capital del país.

El resultado de esta nueva política paraestatal es el genocidio perpetrado contra líderes sociales, defensores de derechos humanos y personalidades democráticas adversas políticamente al partido de gobierno.

Por esa razón un grupo de colombianos agrupados en Defendamos la Paz convocó a una movilización nacional para el próximo 26 de julio con el propósito de detener la muerte sistemática de líderes sociales y el regreso de la violencia paramilitar a los territorios.

Movilización por la paz

La iniciativa cuenta con el respaldo de los partidos de oposición, centrales obreras, sindicatos y organizaciones defensoras de derechos humanos, pero sobre todo de la ciudadanía que nuevamente es llamada a la calle a defender los acuerdos de paz y reclamar por el brote de violencia que hay pese a que el gobierno lo niegue.

Ya se ha convocado de manera creativa la marcha. Intervenciones de calle para romper la indiferencia de la ciudadanía ante los asesinatos de lideres sociales que se han incrementado en el primer año de gobierno de Iván Duque. Los casos de María del Pilar Hurtado, reclamante de tierra cuyo asesinato le dio la vuelta al mundo y los asesinatos de exguerrilleros de las FARC son suficiente razón para marchar el 26 de julio, advierten los convocantes de la movilización.

“Caminemos por la vida de los líderes y las lideresas sociales de Colombia” argumentan personalidades democráticas del país que invitan a gritar en la calle. “Y así como en la escena, la vida también nos ofrece momentos propicios para gritar, y este presente que vive nuestro país, en el que día tras día asesinan a quienes decidieron asumir el papel de líderes de su comunidad, es el momento indicado para gritar”, dice la Asociación de Actores de Colombia.

En las calles de las principales ciudades del país se agita la marcha con simbologías para ganar conciencia sobre salvaguardar la vida. Los rostros y los nombres de los casi quinientos líderes sociales asesinados ocuparán la calle y los espacios públicos con el propósito de reivindicar su memoria y exigirle al Gobierno nacional elevar las acciones eficaces y contundentes para detener la sistemática violación de derechos humanos que se agrava en vísperas de las elecciones regionales.

Voces convocantes

Aunque la iglesia no ha dado oficialmente su apoyo a la iniciativa ciudadana, varias voces representativas del episcopado como Darío de Jesús Monsalve, obispo de Cali, se pronunció en el siguiente sentido: “No pasemos a la historia como la sociedad desvergonzada que fue incapaz de impedir, en estas épocas, otro genocidio de épocas tenebrosas y de cavernas misteriosas. Unidos, formemos una sociedad que recupere confianza en sí misma y credibilidad respetuosa ante el mundo”.

Para la senadora de FARC, Sandra Ramírez, la marcha tiene un sentido mayor y es la defensa de los acuerdos de paz. “Nosotros no firmamos un acuerdo de paz para que nos maten. Hacemos un llamado para que el pueblo colombiano nos acompañe en esta lucha por evitar que sigan cometiendo asesinatos día a día. El próximo 26 de julio clamemos por la vida y por la paz”.

Voceros de Defendamos la Paz han señalado que, si bien el acuerdo de paz tiene obligaciones para ambas partes, los incumplimientos estatales tienen mayor incidencia en la ineficiente implementación. De hecho las cifras lo dicen: “Según el Registro Nacional de Reincorporación, 10.708 exintegrantes de las FARC-EP están participando activamente en el proceso de paz y están cumpliendo a cabalidad las responsabilidades adquiridas en el Acuerdo Final de noviembre de 2016. No solo dejaron las armas, muchos han creado por iniciativa propia programas productivos para suplir los incumplimientos del Estado colombiano, han comenzado una vida familiar estable, se han vinculado al partido político surgido del Acuerdo y a diversas organizaciones sociales y comunitarias”, le dijo Defendamos la Paz al Consejo de Seguridad en su visita de reconocimiento y evaluación de la implementación del acuerdo de paz.

Las razones

La preocupación expuesta a los miembros del Consejo de Seguridad es la sistemática persecución contra exguerilleros y sus familiares. Asesinatos, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y señalamientos son los principales problemas que hoy se le suman a quienes dejaron las armas y le apostaron a la paz, además de las dificultades por el incumpliendo en los proyectos productivos que garantizarían su desarrollo social y económico.

El grito que Defendamos la Paz pretende sea escuchado por Duque, tiene también que ver con la forma en que este Gobierno ha desestimado como sistemático los asesinatos de exguerilleros y líderes sociales pues afirma que no hay evidencia de la existencia de paramilitares. En cambio, la muerte de personas en las regiones hace parte de las lógicas de un conflicto por rutas de narcotráfico y otras “economías ilegales”.

Partido de Gobierno

Una tesis difícil de creer teniendo en cuenta que existen listas y amenazas que circulan con autoría de las “Águilas Negras” advirtiendo dar de baja a quienes no piensan como el Gobierno Duque o a las figuras representativas, líderes sociales que defienden sus comunidades o los que militan en las estructuras políticas declaradas en oposición.

La marcha del 26 de julio será la primera iniciativa de movilización en la segunda legislatura del Congreso de Colombia pues allí se juega otra batalla la paz, pues la implementación normativa del acuerdo es inexistente a pesar de las propuestas de la bancada alternativa para darle desarrollo legal a los acuerdos: De hecho, están en juego las doce curules para las víctimas que fue hundida luego de superar todo el trámite legislativo que demanda una modificación constitucional.

Razones suficientes para marchar y gritar por la paz, la implementación de los acuerdos y lo más importante, no repetir la historia de un nuevo conflicto armado por razón del incumpliendo de la promesa estatal, así pasó hace 60 años en Colombia.