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Comunidades campesinas solicitan al Presidente detener fumigaciones y priorizar sustitución
Señor Presidente, detenga el retorno de la violencia, impulse la productividad del campo, garantice la protección ambiental. ¡Comprométase con la sustitución de los cultivos de uso ilícito!
 

Ante la inminencia del retorno de las fumigaciones con glifosato como medida de fuerza para el control de los cultivos de uso ilícito, las comunidades campesinas de las zonas de reserva campesina, nos declaramos en alerta pues es también el retorno de la violencia, del desastre ambiental, económico y de la salud de nuestras comunidades, que ya hemos sufrido en el pasado y cuyas consecuencias aún no se superan. Las fumigaciones aéreas con glifosato significan para nosotros la contaminación de nuestras aguas, el incentivo a la deforestación, la muerte de nuestros cultivos y con ello el retorno de nuestra inseguridad alimentaria. Es el regreso de las laceraciones en la piel, de las afecciones respiratorias, de los abortos, es el retorno del pánico a nuestras parcelas y veredas. Pero especialmente es un indicador de que La Paz tan largamente anhelada y tan costosamente lograda, se va como el agua entre los dedos.

El Acuerdo de Paz le trajo a nuestro campo, que es no solo nuestro sino de todo el país, la sensatez de la sustitución como el camino más seguro y con ese nos comprometimos a fondo: cien mil familias nos suscribimos al Programa Nacional Integral de Sustitución -PNIS-, junto al gobierno y la FARC, concertamos voluntades y empezamos a dejar los cultivos de coca. La ONU (UNODC) certifica nuestro cumplimiento del 94%. Hemos erradicado voluntariamente 35.317ha en 56 municipios. Cumplimos pese a que los niveles de incumplimiento de los compromisos del programa ha sido muy elevado, principalmente en el pago de la Asistencia Alimentaria Inmediata que es el que garantiza nuestra subsistencia mientras los nuevos cultivos dan sus frutos.

Nunca antes en el país, se había registrado un concierto de voluntades campesinas de estas proporciones, en torno a la solución de un problema nacional. Es inadmisible que semejante contribución a La Paz, a la protección ambiental, a la producción de alimentos, al desarrollo rural, no sea valorada y fortalecida.

Semejante esfuerzo hecho por quienes hemos sido el eslabón más vulnerable y más perseguido, no puede ser desconocido por el gobierno, la sociedad colombiana y la comunidad internacional. Sería una bofetada al campesinado abandonado, despojado y violentado por décadas.

Señor Presidente, durante su gobierno el funcionamiento del PNIS injustificadamente se ha detenido pese a que un decreto con fuerza de ley impone la obligación de cumplimiento. Las instancias de concertación que han permitido el aterrizaje y concreción de la sustitución han sido paralizadas. La asistencia alimentaria y técnica que garantizan la generación de nuevos cultivos, sigue demorándose y esto le despeja el camino a las fuerzas violentas interesadas en el retorno del desmadre que los cultivos de uso ilícito provocan en el campo.

Señor presidente detenga esas fuerzas, usted puede hacerlo. Dé cumplimiento
al decreto ley que regula el PNIS. Acelere el cumplimiento de los compromisos del gobierno con el programa, ese es el acelerador del fin de esta problemática y el acelerador de la productividad del campo. No nos vuelva a traer el pánico, la violencia, el hambre y el desastre ambiental que traen las fumigaciones con glifosato al campo.

La Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, tiene presencia en 15 departamentos y está desplegada en los 170 municipios priorizados para la implementación del Acuerdo de Paz, donde hemos puesto en marcha la sustitución, está dispuesta a dialogar con el Gobierno nacional y la comunidad internacional para sumar esfuerzos orientados a profundizar, ampliar y acelerar la sustitución.

Llamamos a la sociedad colombiana y a la comunidad internacional a acompañarnos en la defensa de la sustitución de los cultivos de uso ilícito y a rechazar la fumigación con glifosato porque es innecesaria, inconveniente e ineficaz. La sustitución es indispensable, urgente, conveniente y significativamente eficaz para promover la producción de alimentos, contener la deforestación y proteger nuestra biodiversidad, y consolidar La Paz en los territorios rurales.