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Quindío
Grito por la vida en Armenia
Jhon Jairo Salinas / Viernes 2 de agosto de 2019
 
Fotografía: Daniela Rivera. Marcha por la vida Armenia, Quindío.

El día viernes 26 de julio de 2019, en las principales calles de Armenia, Quindío, acudimos a una cita con la historia. Desplegamos las alas de libertad, un sin número de líderes sociales gritando al unísono, con rabia defender la vida es defender la paz. ¡Basta ya, ni uno más!, fue una de las consignas que hizo retumbar un grito trepidante por la vida.

Los ciudadanos y ciudadanas del departamento del Quindío, las distintas organizaciones sociales, sindicales, étnicas, ambientalistas, culturales, estudiantes y diversidades, nos congregamos para hacer un llamado al respeto por la vida y en respuesta a los asesinatos y amenazas de líderes y lideresas sociales a lo largo de la geografía nacional.

Hemos marchado por las Principales calles de Armenia para hacer un llamado y unirnos en un clamor nacional para que nuestra voz se escuche y exigir a los dirigentes político, en general a toda la institucionalidad nacional e internacional, sobre la necesidad de defender la integridad física y moral de todos los líderes y lideresas, que desde diferentes procesos vienen defendiendo el territorio y promoviendo los derechos de las comunidades, de la naturaleza y la protección del territorio. Es hora de parar la ola de asesinatos y la hora de defender la vida y la paz.

Asesinar las voces de líderes populares en Colombia es una estrategia de un sector del Estado para desplazar poblaciones de tierras ricas y disolver con servicia y sangre los procesos organizativos que buscan con su trabajo la reivindicación de derechos a la tierra, al agua, a educación, acceso a un servicio de salud digno y a la vida.

Después de la firma del acuerdo de paz entre el Estado y la Insurgencia, han sido asesinados más 600 líderes sociales. El 2018 ha sido uno de los peores años en materia de derechos humanos para las personas defensoras y líderes sociales en Colombia, con un total de 805 agresiones y dentro de ellas 155 asesinatos, podemos decir que las cifras de violaciones a la vida de estos activistas alcanzaron niveles nunca antes registrados por el Sistema de Información sobre Agresiones contra personas Defensoras de Derechos Humanos –SIADDHH– del Programa Somos Defensores.

El informe recalca que “la ausencia de medidas integrales que intervengan los círculos de violencias” en todo el territorio nacional, desencadenaron un escalamiento del conflicto armado. El Acuerdo de Paz, que fue un punto de giro en Colombia, podía haber conducido a resultados diferentes, pero las malas decisiones generaron las condiciones para alimentar la guerra y permitir su escalamiento, señala el informe.

En medio de las nuevas realidades que afronta el País, es un deber categórico buscar y propiciar los medios para que cese la persecución y termine la barbarie que engendra la violencia. Los colombianos y colombianas hemos sufrido por décadas las consecuencias que se derivan del conflicto armado, sin mayores posibilidades para resolver la crisis social, política, y ambiental. Nuevamente el fortalecimiento del narcotráfico, con sus estructuraras paramilitares han trenzado la disputa para consolidar el territorio en un rugidero de muerte.

Fue, así como en una jornada de tres horas terminamos en la plaza de Bolívar, con un canto a la vida, poesía, música, teatro, danza, nutriendo la esperanza por una Colombia en paz con justicia social.