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Opinión
Papel de las y los profesionales del campo en la sustitución de los cultivos de uso ilícito
Los cultivos de uso ilícito son el principal factor de riesgo para el campesino en zonas de conflicto.
Alexánder Arteaga / Miércoles 16 de octubre de 2019
 

La Coordinada Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM), el 10 de diciembre del 2018, en su último informe, denunció que desde su creación el 27 de enero del 2017, 47 de sus miembros fueron asesinados y la gran mayoría
recibió amenazas.

El campesino colombiano que tiene cultivos de uso ilícito lo hace por subsistir, no con fines de lucro. En Colombia hay una política antidroga más dura y violenta contra los que cultivan por necesidad, en comparación con los verdaderos narcotraficantes que solo tienen como propósito acumular riquezas.

Siendo el eslabón más débil de la cadena, los cultivadores son perseguidos, judicializados y asesinados. Esto obedece a una estrategia norteamericana planteada por Lee Brown, el primer zar antidrogas de la administración Clinton quien decía que “es más fácil acabar con el panal que luego con las abejas volando”; es decir, es más sencillo combatir a campesinos indefensos que a grupos armados organizados. Ese es el punto de partida de la política antidrogas de EEUU, asumida por Colombia de una forma lacaya.

La experiencia en Perú nos enseña que para disminuir los cultivos de uso ilícito no se debe perseguir al campesino que cultiva por una necesidad, por lo contrario se debe tratar de reducir la demanda, tesis sustentada por el antropólogo y sociólogo Julio Cotler del Instituto de Estudios Peruanos en su trabajo sobre Drogas y política en el Perú . Eso se logra con una buena política de salud pública.

Desde un enfoque sociológico y profesional, lo principal es entender las causas del problema, determinar sus factores desencadenantes y solucionarlo así de raíz. Es por lo anterior que la solución del problema de los cultivos de uso ilícito debe pasar por la transformación social, política, estructural y económica del campo.

El Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) es la vía para la solución sostenible y definitiva del problema de los cultivos de uso ilícito, este por ser un componente de la Reforma Rural Integral debe tener un acompañamiento de profesionales del campo, manteniendo el principio de construcción participativa y de consenso con las comunidades en los territorios.

La planificación socialmente consensuada de la producción agropecuaria, nos permite avanzar en lo económico y en lo social, transformando al campesino gradualmente para una mentalidad colectiva, en función de producir para el buen vivir y en formas de protección al ambiente. Para lograr eso necesitamos involucrar a la academia, a las y los profesionales del campo, volver a pensarnos la política rural y utilizar programas que permitan un avance real en materia de desarrollo.

Los Pogramas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), son un instrumento de planificación y gestión para implementar de manera prioritaria los planes sectoriales y programas en el marco de la Reforma Rural Integral (RRI).

La articulación de zootecnistas, agricultores, acuicultures, veterinarios, profesionales del campo en general, instituciones como la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y campesinos principalmente, es fundamental en la construcción de los Planes de Accion para la Transformacion Regional (PATR), siendo este el instrumento para la implementación de los PDET.

El problema de los cultivos de uso ilícito no se soluciona con represión, por lo contrario su desenlace se encuentra en el desarrollo rural. Es necesario profesionalizar el campo y hacer al campesino cada vez más conciente, para que avancemos hacia mejores formas de producción.