Asociación Campesina del Catatumbo
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Catatumbo en marcha
Comunidades de Venezuela y Colombia se integran
Camilo Raigozo / Miércoles 8 de julio de 2009
 

La inexistencia de inversión social, la voracidad de las multinacionales y la militarización-paramilitarización del Catatumbo por parte del régimen uribista está generando una grave crisis humanitaria que no se puede seguir soslayando.

El pasado 27 de junio, en el Concejo Comunal de Ana María Campo, municipio José María Semprum, estado de Zulia, de la República Bolivariana de Venezuela, se inició la realización de la Primera Mesa de Integración del Pueblo Fronterizo, Catatumbo en Marcha.

El evento fue organizado por las comunidades de los dos lados de la frontera, con el objetivo de analizar y buscar soluciones a la crisis humanitaria, al grave estado de postración en que se encuentran los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, así como del medio ambiente y la seguridad en la frontera.

Del lado colombiano asistieron al certamen en la otra orilla del Río de Oro, representantes de las veredas Caño Escondido, La Unión, Caño Tomás, Caño Martillo, Caño Mariela, El Suspiro y la comunidad motilón barí, declaradas en Campamento de Refugio Humanitario desde el pasado 29 de abril.

Del lado venezolano asistieron, entre otras, representaciones de las comunidades de los concejos comunales de Zapadana, San Carlos, La Trinidad,Caño Grande, Caño Lindo, Las Palmas, Simón Bolívar, Los Robles y las comunidades indígenas de El Calvario.

Para el desarrollo del trabajo, la asistencia se dividió en tres grupos, cuyos temas a tratar fueron, derechos humanos y crisis humanitaria, medio ambiente y seguridad fronteriza, respectivamente.

Cuidar el proceso revolucionario

“Esta Mesa tiene por objetivo, entre otras cosas, alertar a nuestro pueblo venezolano, sobre lo que le puede pasar sí descuidamos nuestro proceso revolucionario, liderado por el comandante Hugo Chávez Frías, basándonos para ello en la amarga experiencia que han padecido nuestros hermanos colombianos, víctimas de numerosas masacres, ejecuciones extrajudiciales, desplazamientos, fumigaciones y siempre expuestos a la voracidad de los grandes capitales nacionales y extranjeros”, le dijo en algunos apartes a Voz el concejal venezolano Luis Urbina, en referencia a la estratégica paramilitarización de que viene siendo objeto el estado de Zulia, cuya gobernación está en manos de la rancia oposición venezolana.

Por su parte, el líder de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) Pablo Antonio Téllez, recordó que la estrategia paramilitar del régimen colombiano en los últimos 10 años ha asesinado al menos a 11.250 personas, ha desplazado a otras 110 mil, ha realizado más de 600 desapariciones y ejecutado extrajudicialmente a por lo menos 400 líderes agrarios en la región del Catatumbo (Norte de Santander).

“El problema del Catatumbo no es la coca, el problema son las inmensas riquezas naturales que aquí existen y que están en la mira de la voracidad de las multinacionales, las cuales cuentan con la complicidad del gobierno colombiano, dispuesto a feriarlas a consta del sufrimiento de nuestras comunidades”, le dijo Téllez a este medio, y agregó que ”la crisis del Catatumbo es generada y dirigida desde el gobierno central con el fin de despojar al campesinado de sus tierras para entregárselas a los capitales internacionales”.

Bombardeos, fumigaciones y represión

“A las miles de necesidades sociales que tenemos en el Catatumbo colombiano, el gobierno responde con bombardeos, fumigaciones indiscriminadas y militarización-paramilitarización, cuyos resultados son entre otros las ejecuciones extrajudiciales mal llamadas falsos positivos, capturas masivas arbitrarias de campesinos, asesinatos selectivos, desapariciones, control de alimentos y medicinas, terror y el desplazamiento forzado, entre otras aberraciones del régimen”, dijo Olga Lucía Quintero, ponente en la mesa de Seguridad.

“Ante tanta ignominia y olvido por parte del Gobierno, el pueblo catatumbero ha tenido que recurrir a la siembra de cultivos ilícitos para poder subsistir con sus familias”, agregó Nidia Figueroa en la misma mesa.

Mientras tanto, en la mesa correspondiente al medio ambiente, Juan Carlos Quintero advirtió que todo el veneno del glifosato regado en las cuencas hídricas de este lado de la frontera colombiana es transportado por las aguas de los ríos que van a desembocar en el Golfo de Maracaibo en la hermana República Bolivariana de Venezuela, arrasando con los ecosistemas, la fauna y la flora de la región entre los dos países. “Prueba de ello es la desaparición paulatina de la riqueza pesquera de los ríos y del Golfo de Maracaibo”, dijo Quintero.

“El petróleo, el carbón, el agua, la madera y otras múltiples riquezas naturales del Catatumbo están ya en el inventario de las multinacionales. Es nuestro deber defender esas riquezas para que no le sean arrebatadas a los colombianos, quienes son sus únicos propietarios”, agregó Quintero.

Al cierre de esta edición, no se sabía el resultado de la visita de un equipo compuesto por miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela prevista para el pasado viernes 3 de julio al Concejo Comunal Ana María Campo, lugar donde se dio inicio con éxito a la Primera Mesa de Integración del Pueblo Fronterizo.