Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Más recursos en contra del enemigo interno: el pueblo colombiano
 

El estado colombiano, en cabeza de Álvaro Uribe Vélez, está desarrollando una guerra indiscriminada contra el pueblo colombiano. Hoy 27 de febrero de 2007, a través de su portavoz Juan Manuel Santos, anuncia un incremento en los recursos destinados para la misma que supera la cifra de tres mil millones de dólares.

El estado colombiano está combinando su estrategia militar con la eliminación de las condiciones materiales de subsistencia de los campesinos asentados en el suroccidente colombiano, a través de las ampliamente cuestionadas aspersiones aéreas sobre el territorio colombiano, eje central de la política de erradicación de cultivos de uso ilícito.

El gobierno de Uribe conoce los estudios de toxicología y los daños directos y colaterales que produce el uso del glifosato. Sin ningún escrúpulo sigue literalmente bañando con este contaminante a los cultivos de alimentos tradicionales, fuentes de agua, bosques nativos y humildes campesinos.

El estado colombiano sabe que la mezcla utilizada en las fumigaciones (glifosato + POEA (Polioxietileno-amina) + Cosmoflux 411F) corresponde a un herbicida no selectivo, de amplio espectro, muy soluble en agua que representa riesgos al ambiente y a la salud, tanto de los componentes del Roundup (glifosato comercial producido y comercializado por Monsanto), como del efecto sinérgico de la mezcla utilizada en las fumigaciones aéreas:

- Cuando el glifosato cae a tierra el principal metabolito de degradación es el ácido aminometilfosfónico (AMPA), el cual es también tóxico. El glifosato al combinarse con nitratos (presente en algunas mucosas animales y fertilizantes) produce de N-nitroso glifosato, compuestos reconocidamente cancerígenos.

- El surfactante POEA causa daño gastrointestinal y al sistema nervioso central, problemas respiratorios y destrucción de glóbulos rojos en humanos. Además el POEA que se está usando, en el plan de guerra indiscriminada contra el pueblo colombiano, está contaminado con 1-4 dioxano; el cual ha causado cáncer en animales y daño a hígado y riñones en humanos.

- Del Cosmoflux se conoce que disminuye el tamaño de las gotas de glifosato y aumenta la adherencia del mismo a la superficie donde cae, lo que permite una mayor absorción a nivel digestivo, respiratorio, cutáneo y de la cutícula de las plantas, aumentando la deriva por permitir un mayor tiempo de suspensión en el aire.

- Hay estudios que demuestran un aumento de malformaciones congénitas en niños de regiones sometidas a fumigación con glifosato. Este herbicida (usado en las fumigaciones aéreas del Plan Colombia) es particularmente peligroso, debido a que el producto posee un agente surfactante, el 1,4-dioxano, que se estima es diez veces más carcinogénico que la misma sal de glifosato. De igual manera hay informes de que la fumigación aérea con glifosato con el supuesto fin de acabar con los cultivos de coca, amapola y marihuana genera una acción devastadora en el ambiente.

A pesar del conocimiento que el estado colombiano tiene de la información arriba expuesta y de múltiples estudios que la amplían y corroboran, el 17 de febrero de 2007, en el corregimiento El Plateado, municipio de Argelia, incrementó la guerra químico - biológica en contra de las comunidades y el medio ambiente de la zona. De forma indiscriminada en desarrollo del Plan Colombia las fuerzas militares y de policía fumigaron con los tóxicos de la Monsanto la casa de la humilde campesina Josefina Reyes Torres y su hijo Andrés Estiven Reyes Torres de 8 años edad. La fumigación se ejecutó en contra de Andrés Estiven Reyes Torres dejándolo literalmente bañado en tóxico. Horas más tarde presentó un cuadro patológico de vómito y brotes en la piel, y posteriormente murió en el centro de salud del corregimiento El Plateado.

El hecho que se constituye en una evidente violación del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH) deja ver cómo actúa el estado colombiano que, con sevicia, en forma intencionada asesina con químicos a un menor de edad indefenso que únicamente ha cometido el delito de nacer en una zona de amplios y variadas reservas naturales y en condición de humilde campesino.

El diseño y ejecución de la política integral del estado colombiano burla el DIDH y vuelve común en Colombia fenómenos de impunidad social, institucional e intergubernamental, legalizando la indiferencia en contra este estado criminal. Ahora presenta ante la opinión pública como benéfica la asignación de cuantiosos recursos para esta danza de muerte y terror, librada en contra del "enemigo interior", es decir, en contra de las poblaciones humildes y desposeídas.