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Mirador
“Democracia de opinión”
Carlos A. Lozano Guillén / Miércoles 26 de agosto de 2009
 

Según la web www.lasillavacia.com en 103 discursos, artículos y entrevistas, el inefable presidente Álvaro Uribe Vélez ha mencionado el “estado de opinión” como algo superior al Estado Social de Derecho, aunque sin definir con exactitud qué es. Lo presenta como un concepto vago, sin substancia, aunque lo coloca por encima de lo divino y lo humano, ejercido por el gobernante.

En el fondo, para Uribe Vélez, el “estado de opinión” es la sustitución del estado social de derecho. Se une, según él, a la “seguridad democrática”, a la confianza inversionista y a la cohesión social, pilares de su gobierno. Para Uribe el autoritarismo de la “seguridad democrática” es lo que puede atraer a los inversionistas extranjeros; y a su sombra, llámense redes de informantes, Familias Guardabosques o Familias en Acción, se adelanta el asistencialismo para formar un entramado social favorable, que se expresa en el respaldo de opinión y en las encuestas.

Dice Uribe: “El equilibrio entre la democracia participativa y la democracia representativa ha logrado que la opinión pública en creciente actividad, sea el factor determinante del producto legislativo. Es una democracia de opinión en la determinación del contenido de las leyes”. Es lo que dijeron en su tiempo Hitler, Mussolini o Franco, para justificar que no era necesario el sufragio universal o el funcionamiento autónomo e independiente de los poderes públicos, todo se resuelve con el “respaldo popular”, ahora disfrazado de “estado de opinión”.

¿Quién mide el poder de la opinión y de sus tendencias? ¿Quién establece la tendencia predominante en la opinión pública? ¿Quién determina la fuerza arrolladora del estado de opinión? En todos los casos el gobernante. No prevalecen la Constitución y las leyes sino la “opinión” del ciudadano a través del gobernante. Algo demasiado pintoresco aunque realmente peligroso y de tinte totalitario. Acaba con los poderes públicos, crea el unanimismo y elimina el imperio de la Constitución y la Ley.

¿Para que el estado social de derecho si una especie de iluminado en el poder lo decide todo? Es una doctrina autoritaria, que acabó con la independencia de las ramas del poder público. Todo el poder lo concentra el Ejecutivo y lo ejerce a favor propio y hasta de los negocios de sus vástagos como en el caso de la zona franca de Mosquera y en la empresa de reciclaje a expensas de sacar de la “competencia” a miles de humildes recicladores en las principales ciudades del país.

El estado de opinión está asociado a la idea del estado comunitario en el que se concentra el poder omnímodo del mandatario, sobre la base de acabar con sus opositores. Por eso a Uribe le interesa mantener el conflicto, así justifica la condición autoritaria del poder y su vocación mesiánica reeleccionista. El “estado de opinión” es una entelequia, pero de peligrosa aplicación para el futuro democrático de Colombia.