Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

Leche: La Vía Campesina propone soluciones para la crisis global
La Vía Campesina / Martes 1ro de septiembre de 2009
 
Las organizaciones europeas de la Vía Campesina han hecho varias campañas contra la crisis lechera, incluyendo la venta directa de productos lácteos a precios justos.

El precio de la leche para el productor directo ha caído drásticamente en todo el mundo [1], amenazando a millones de productores con dejarlos fuera del mercado. En consecuencia, los productores de leche se han alzado en una protesta global. Desde el comienzo del año, miles de miembros de las organizaciones de La Vía Campesina se han sumado ha estas protestas en Bruselas y Estrasburgo, en Madrid, Berlín, Galicia, Francia, Bélgica, Alemania, Portugal, Suiza, Indonesia, República Dominicana y a lo largo de Estados Unidos.

Aunque sólo una pequeña parte de la leche producida en el mundo se comercializa a nivel internacional, la "liberalización" de este mercado a llevado a todos los productores de leche a depender de los precios en los mercados mundiales. La OMC enfrenta entre sí a todos los productores de leche del planeta en una carrera a lo más bajo, ya que las grandes compañías de comida procesada como Nestlé, Fonterra, Kraft... se benefician del acceso a leche barata.

El precio de la leche está principalmente influido por el bajo costo de producción en los grandes países exportadores como Nueva Zelanda y Australia, y por el dumping de la sobreproducción de EU y Europa en el mercado mundial. Aun así, en vez de reducir la producción lechera, la UE y EU han reactivado recientemente las ayudas para la exportación, forzando unos precios para la leche internacional aún mas bajos.

En cualquier lugar del mundo, hoy en día, los precios de la leche son muy bajos como para que los productores se ganen la vida decentemente. Esta situación tampoco beneficia a los consumidores, ya que el precio de la leche en los supermercados se ha mantenido altos desde que subieron durante la crisis alimentaria en 2007/08. De este modo, tanto la industrial de la leche como las grandes superficies de distribución están amasando una fortuna a expensas de los productores y de los consumidores.

La Unión Europea ha decidido liberar aun más el mercado lácteo marcando una fecha límite en 2015 para su sistema de gestión de producción (cuotas), e incrementando estas cuotas en un 1% anual hasta el 2015. Esta política lleva a los productores de leche a una situación de crisis sin precedentes que podría concluir en un desastre social y medioambiental.

En los Estados Unidos, los promotores del libre comercio y las compañías de productos lácteos procesados continúan exigiendo una mayor desregularización del mercado de la leche y acentúan la necesidad de "ser globalmente competitivos y estar orientados a la exportación". El precio de la leche está mayormente determinado por el precio del queso en la Bolsa de Valores de Chicago (CME, Chicago Mercantile Exchange), el cual es susceptible a la manipulación por parte de unas pocas entidades corporativas.

En diciembre de 2008, Dairy Farmers of America (DFA), la mayor corporativa de productos lácteos del país, fue multada con 12 millones de dólares por manipulación de los precios en la CME. La DFA fue también investigada durante dos años por el gobierno de EU por abusos contra la libre competencia al monopolizar el mercado y forzar a los productores de leche a asociarse a su cooperativa, ya que en muchas partes del país, los productores no tienen mas opciones que vender su leche a la DFA.

Gracias al vacío jurídico creado por la OMC, los productores de leche de EU han sido también perjudicados por el dumping de concentrados de proteína de origen lácteo extranjeros, especialmente procedente de Nueva Zelanda. Estos productos han desplazado a los productores de leche norteamericanos abaratando los precios de los productos para el consumidor.

El acuerdo de la OMC de 1994 y las condiciones para el crédito por parte del FMI, forzaron a los gobiernos a desregular el mercado de la leche. Excepto en algunos países como Canadá, todos los sistemas de gestión de producción han desaparecido.

La leche es un producto fresco y nutritivo que otorga valor comercial a millones de hectáreas de pastos en el mundo, promoviendo el desarrollo y el empleo rural siempre y cuando su producción esté en manos de muchas granjas familiares sostenibles. No obstante, como resultado de la liberalización del mercado, la producción lechera industrial ha remplazado mayormente todas las pequeñas granjas productoras de leche.

Esto ha tenido consecuencias devastadoras: la producción industrial es dependiente de costosos insumos (piensos y harinas alimentarias, energía...), contamina el medio ambiente (deshechos orgánicos, metano, transporte del alimento...), y conlleva el desastre social (desaparición de las productoras de leche familiares, empleos de baja calidad en las productoras industriales...).

En enero de 2009 el Sindicato de Agricultores de Indonesia (SPI por sus siglas en inglés) exigió al Gobierno que protegiera a los productores de leche locales de llegar a la quiebra completa. La compañía transnacional Nestlé, primera compradora de leche del país, comenzó a reducir el precio de compra en las granjas aunque el precio de venta al consumidor de los productos lácteos alcanzó un precio excepcionalmente alto. Todas las grandes compañías procesadoras de leche le siguieron los pasos.

Esto pareció ser el ultimo golpe para la industria láctea doméstica, que venía siendo atacada durante los últimos 25 años de desregularización. En 1983, bajo la regulación del FMI, el Gobierno anuló la ley que obligaba a las empresas que operaban en Indonesia a comprar un cierto porcentaje de la leche usada en sus productos al margen de la leche que importasen de otros países terceros.

En 2003, el gobierno de Indonesia fue mas allá, reduciendo los aranceles de la leche importada de un 5% a un 0%. Como resultado, hoy en día, el 70% de la leche consumida en Indonesia proviene de Nueva Zelanda y Australia, y en consecuencia, las productoras y los productores preguntan si serán capaces de mantenerse en el mercado.

La Vía Campesina insta a los gobiernos a actuar para solucionar la crisis urgentemente:

* Mantener y desarrollar una producción lechera sostenible basada en los campesinos en todas las regiones lecheras, la cual estará basada en los pastos y forrajes locales;

* (Re)introducir los sistemas de gestión de la producción públicas para mantener la oferta en equilibrio con la demanda, y conseguir así precios justos tanto para los productores como para los consumidores;

* Los precios de compra al productor han de cubrir los costos de la producción, incluyendo el costo del trabajo justamente remunerado;

* Detener la obligación impuesta por la OMC de importar un mínimo del 5% de los productos lácteos;

* Prohibir cualquier subsidio a la exportación y permitir que todos los países y uniones convengan tarifas o impuestos para proteger su propia producción de leche.

* Mantener altos estándares en la identificación de los productos lácteos para garantizar la integridad de la definición de "leche" y para prevenir el dumping con productos sustitutivos de la leche de peor calidad.

[1En Europa, el precio de la leche cayó un 30% desde el final de 2007, más bajos aún que los precios mínimos de 2006.