Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
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En libertad Andrés Gil, dirigente de la ACVC encarcelado por el régimen durante casi dos años
 

Finalmente liberaron a Andrés, ayer, 31 de agosto a las 5:30 pm, después de casi dos años de reclusión. Lo esperaban afuera de la cárcel 30 amigos y compañeros, y miles de campesinos en el Magdalena Medio.

La juez, la Fiscalía, el DAS, el Batallón de violadores de derechos humanos Calibío, del ejército colombiano, se habían empecinado en mantenerlo cautivo alargando las audiencias a las que los testigos a sueldo no se presentaban. Querían obtener un fallo condenatorio y “ejemplarizante” para el resto de dirigentes campesinos de la ACVC, pese a que ya habían sido absueltos otros cinco compañeros también encarcelados. Cuando no pudieron hacerlo, optaron por alargar la penuria de las rejas.

Querían terminar de vigilar, querían terminar de castigar, siendo los carceleros y sus jefes verdaderos delincuentes. Colombia es un cementerio o un panóptico para los luchadores sociales y los defensores de derechos humanos. Son miles los presos políticos y miles las fosas comunes de las víctimas.

Los sindicadores y acusadores de la ACVC son todavía una fiscalía regional de Medellín controlada por la mafia, un DAS penetrado por el paramilitarismo, unos batallones militares que violan niñas y asesinan civiles para hacerlos pasar por guerrilleros, un sistema de justicia que es un oscuro manto de impunidad.

Finalmente un colectivo de mujeres y de hombres organizados en la ACVC pudo más que la muerte y el encierro. Andrés y los prisioneros políticos de la ACVC fueron un ejemplo de dignidad y resistencia primero en los campos, después en las cárceles Modelo y Palogordo, y lo continúan siendo ahora en libertad.

Los casos de persecución judicial permanecen abiertos contra la ACVC, como una herida que el victimario no deja cicatrizar. Los perseguidores quieren mantener la posibilidad de volver a encerrar la voz, el semblante de la esperanza, el olor de la tierra, el verdor de la montaña, el agua del río, la luz que alumbra el camino.

No podrán, siempre la verdad y la justicia serán mucho más grandes que la mentira y el oprobio.