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Modelo de desarrollo, derechos humanos, alternativas y resistencias. Necesidad de espacios de reflexión
Freddy Ordóñez / Miércoles 9 de septiembre de 2009
 

El modelo de desarrollo capitalista neoliberal ha tenido recientemente una de sus más fuertes crisis, lo que en un principio se pensó era sólo un problema del imperio norteamericano, terminó afectando al sistema en general.

Esta crisis ha tenido varias expresiones, la más visibilizada ha sido la económica, representada en la quiebra de bancos, las inyecciones de dinero estatal al capital financiero privado, la “estatización” de empresas, entre otras manifestaciones, que evidenciaron la imperfección del sistema capitalista, y la imposibilidad de su perpetuación. Pero contrario a lo que podría pensarse, la fase final del capitalismo esta todavía distante.

La otra cara de la crisis está en el agotamiento político del modelo, que en Latinoamérica tiene como referente la ascensión de modelos políticos de corte latinoamericanista, bolivariano y socialista. Ejemplos de lo anterior son los gobiernos de la República Bolivariana de Venezuela, Ecuador y Bolivia. A pesar de este panorama político alentador, en países como el nuestro, se presenta la radicalización y profundización del capitalismo transnacional, en la lógica del capital, Colombia se presenta como una tierra apta para la llegada de capitales foráneos, que buscarían la apropiación y extracción de recursos básicos, los cuales lucrarían a sectores privados transnacionales y multinacionales, en una nueva tendencia (o continuación) a la reprimarización de la economía colombiana, funcional a intereses ajenos al país, en lo que se ha llamado en el lenguaje uribista “confianza inversionista”.

Estas tendencias del capital generan la victimización de sectores sociales que se ven afectados directa e indirectamente, por la implementación en sus tierras y territorios de los proyectos del capital transnacional. Entre los sectores que se ven vulnerados están los campesinos, afrodescendientes e indígenas, sectores que ante la vulneración han desarrollado resistencias, alternativas y reclamaciones.

Para ilustrar lo anterior tenemos por ejemplo el proyecto de carretera “Las Ánimas - Nuqui”, ubicada en el Chocó, de 130 KM de extensión, esta vía hace parte de la propuesta “Infraestructura para la competitividad” definida en el Plan Nacional de Desarrollo, “Estado Comunitario: Desarrollo para todos”, la infraestructura para la competitividad busca la funcionalidad de la infraestructura vial del país a los flujos de comercio internacional y al capital privado. “Las Ánimas – Nuqui”, una carretera aparentemente sin mayor importancia en el olvidado departamento del Chocó, se enmarca dentro de la vía Pereira – Tribugá, se encuentra contemplada dentro de la transversal Tribugá – Arauca, forma parte de la ruta Sur de la carretera Panamericana, aprobada según la Ley 121 de 1960 y que tiene por objetivo la integración vial del norte, centro y sur de América. De igual forma Ánimas - Nuqui permite la salida por el pacífico hacía el mercado asiático de productos provenientes de la República Bolivariana de Venezuela. Este proyecto afecta e impacta territorios de siete consejos comunitarios y de cuatro resguardos indígenas, y se desarrolla en cuatro ecosistemas de alto valor ambiental: La Serranía de Baudó, la Cuenca del Atrato, la Cuenca del río San Juan y la zona costera de la unidad territorial del Golfo de Tribugá. Como el anterior ejemplo se presentan una serie de iniciativas económicas que bajo el discurso de la modernidad y la competitividad, trastornan la vida de comunidades campesinas, afros e indígenas.

Surge entonces la necesidad de construir escenarios que den cuenta del panorama descrito y desde el cual se proyecten acciones por parte de las “víctimas del desarrollo”, para la exigibilidad de sus derechos. El Instituto Latinoamericano de Servicios Alternativos, ILSA, propone la realización del curso “Modelo de desarrollo, resistencias sociales y la defensa de los derechos económicos, sociales, culturales, ambientales y colectivos”, entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre del presente año, en Fusagasuga, Cundinamarca, como en primer lugar, un espacio desde el cual se aporte información sobre la globalización neoliberal, sus repercusiones en lo local y sus impactos diferenciados; en segundo lugar, un marco que posibilite a los movimientos sociales urbanos y rurales para profundizar la crítica radical al capitalismo; y finalmente, como un escenario para profundizar en el entendimiento de las diferentes manifestaciones de la crisis capitalista, el modelo de desarrollo y su impacto en comunidades rurales y urbanas, en sus espacialidades y territorios. El Instituto plantea como objetivo de fondo del curso 2009, crear un escenario para el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de capacidades de resistencia y reclamación de las organizaciones sociales.

Espacios de análisis como el propuesto por ILSA deben, no sólo permitir el entendimiento de la coyuntura y de los posibles escenarios futuros, sino también permitir el intercambio, el diálogo de las experiencias y principalmente la articulación de las mismas, en el ánimo de dar saltos cualitativos en la exigibilidad de derechos por parte de las víctimas del desarrollo y en la lucha contra el actual modelo hegemónico.