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Encuentro internacional en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó
10 años de vida y resistencia
 

Organización campesina del Magdalena Medio que construye la Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra. Premio Nacional de Paz en 2010.

San José de Apartadó se declaró comunidad de paz el 23 de marzo de 1997. Aproximadamente 500 campesinos, pertenecientes a 17 veredas, decidieron organizarse para sacar la guerra de su territorio, para no colaborar con ningún actor armado, para llevar adelante un proceso de neutralidad respecto del conflicto.

En el marco de la celebración del décimo aniversario de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó nos reunimos delegados y delegadas de diferentes comunidades en la vereda La Unión y en San Josesito de Apartadó, en el municipio de Apartadó: Resguardo Kankuamo (Sierra Nevada de Santa Marta), Resguardo Wawnan (Chocó), desplazados en Jerusalén (Cundinamarca), Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, Asociación Campesina del Catatumbo, Asoproa del Oriente Antioqueño, campesinos de Dabeiba, Consejo Comunitario del Río Naya, Resguardo Muisca de Chía (Cundinamarca), Resguardo Nasa de Cerro Tijeras (Cauca), Resguardo Nasa de Timbío (Cauca), Madres de la Candelaria Línea Fundadora (Medellín, Antioquia), Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo (Valle), Corporación Claretiana Norma Pérez Bello (Bogotá) y la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, con la presencia de 27 delegados y delegadas internacionales de 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Inglaterra, Italia, México, Portugal y Suiza.

Mientras Colombia sigue exigiendo toda la verdad y toda la justicia frente a la sistemática violación de los derechos humanos, la pérdida cada vez mayor de la legitimidad del estado, cuyo parlamento en su mayoría ha sido elegido bajo la presión del narcotráfico y con estrategias de violencia y corrupción y legisla para su propio beneficio, impulsando y aprobando proyectos legislativos contra el pueblo colombiano, la Comunidad de Paz cumple 10 años de resistencia con 178 víctimas, más de 500 agresiones constitutivas de crímenes de lesa humanidad, denunciadas en 15 derechos de petición presentados ante el presidente Uribe y cuya constancia se ha dejado ante la comunidad nacional e internacional. La conmemoración de este décimo aniversario tuvo el carácter de un lugar de encuentro de solidaridades y de un caminar en dignidad y memoria.

La marcha en silencio del 23 de marzo que recorrió las calles de Apartadó, pasando por el cementerio, el edificio donde funciona la Fiscalía y finalizando en el caserío de San José de Apartadó, irrumpió en una ciudad que en sus sectores dirigentes y aún en muchos sectores de base ha sido cooptada por una cultura paramilitar que ha convertido a grandes sectores de su población en seres insensibles frente al sufrimiento y la destrucción de vidas humanas y que no reacciona ante la violación masiva de los derechos humanos. En medio de la marcha fueron dejados 178 ataúdes simbólicos frente al edificio donde funciona la Fiscalía con el fin de recordarle a dicha institución que ha faltado nuevamente a su función constitucional al dejar en la impunidad centenares de crímenes perpetrados en más de diez años.

Queremos demandar a los medios de comunicación, a la fuerza pública y demás instituciones del estado, respeto a todos aquellos que participan en estas formas de resistencia por el derecho a la vida y a la justicia. Consideramos que acciones como las que se presentaron en esta movilización donde los medios de comunicación locales utilizaron calificaciones irresponsables e instigadoras, pusieron en riesgo nuevamente la vida de los miembros de la comunidad. También registramos cómo la fuerza publica filmó y fotografió toda la movilización, actitud que ya en ocasiones anteriores ha tenido consecuencias negativas y se ha convertido en montajes y manipulaciones contra la comunidad.

Son cada vez más las comunidades y organizaciones nacionales e internacionales que se solidarizan y hermanan con la Comunidad fortaleciendo sus proyectos de vida y territorio, ya que muchas de ellas han sido testigos de la barbarie cometida por el estado contra las comunidades en general en Colombia y en especial contra la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Esperamos que estos acompañamientos nacionales e internacionales le permitan al mundo erradicar estas formas de violencia que ofenden a la humanidad como tal y que el estado colombiano llegue a establecer la verdad, a sancionar justamente a los culpables, a reparar a las víctimas y a reconstruir todo lo que ha sido destruido.

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó respaldada por la Red de Comunidades en Resistencia y las y los acompañantes internacionales se ha reafirmado en su declaración de paz del 23 de marzo de 1997, en sus principios y en su decisión de seguir trabajando por el derecho a una vida digna en medio del conflicto social y armado, por un modelo económico alternativo y por una dignificación de sus víctimas.

Los participantes en este encuentro apoyamos a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó en sus cuatro demandas para reconstruir el espacio de interlocución con las instituciones del estado colombiano creado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos: 1) Retirar el puesto de policía colocado en medio de las viviendas y de los espacios de trabajo de la Comunidad y retornar a la mesa de concertación sobre dicho asunto que fue abruptamente interrumpida por el presidente Uribe el 1 de abril de 2005; 2) Rectificar las calumnias que el presidente Álvaro Uribe ha lanzado públicamente contra la Comunidad de Paz, sus integrantes y acompañantes; 3) Aceptar la constitución de una comisión de evaluación de la justicia, y 4) Reconocer las zonas humanitarias señaladas por la Comunidad con respaldo en el derecho internacional humanitario.