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¡Raponazo!
David Ravelo Crespo / Sábado 4 de septiembre de 2010
 

El concepto de regalías por la explotación de minerales e hidrocarburos es muy amplio e integral, pero todavía hay quienes creen que estas, las regalías, que le corresponden por derecho propio a los entes territoriales, son un regalo. Con esa visión equivocada el gobierno nacional radicó, el pasado 1 de septiembre del presente año ante el congreso de la república el proyecto de acto legislativo número 13 del 2010.

Si bien las regalías son una contraprestación económica de propiedad del Estado, también está claro, que las entidades territoriales, es decir los municipios y departamentos productores, tienen un derecho de participación sobre las regalías y es ese derecho el que el gobierno nacional pretende conculcar en el susodicho proyecto de acto legislativo.

Con razón el senador Jorge Enrique Robledo, en la sesión informal de la comisión quinta de senado que sesionó en Barrancabermeja, manifestó de manera categórica que este proyecto es un raponazo que le pretenden hacer a las regiones colombianas.

El gobierno adorna el proyecto y habla de cuatro principios fundamentales:

1-Equidad regional

2-Ahorro para el futuro

3-Competitividad regional

4-Buen gobierno

Además, el proyecto pretende eliminar el Fondo Nacional de Regalías, y crear una bolsa común, que la denomina Sistema General de Regalías.

También el proyecto busca crear dos fondos:

1-Fondo de Ahorro y estabilización, manejado por el Banco de la República

2-Fondo de competitividad regional, Administrado por el gobierno nacional.

Como se puede observar el objetivo gubernamental es centralizar estos recursos, para que a su libre albedrío, poder asignar de manera arbitraria dichas regalías, que entre otras cosas son las razones por las cuales elimina el concepto de regalías directas e indirectas.

El gobierno entra en contradicción en el manejo de los conceptos, cuando en los principios que esboza en el proyecto habla de equidad regional. Será equitativo y justo que un municipio como Barrancabermeja, que le ha generado tanta riqueza y desarrollo al país por la explotación y refinación del petróleo, ahora solamente se lepretenda dejar con las consecuencias funestas del impacto ambiental y social que implica la explotación de la industria del petróleo. Impacto negativo como lo es la contaminación de nuestros recursos hídricos, que indicativo sería que el ministro de hacienda y el de minas se comieran un hermoso boca chico de nuestra ciénaga Miramar, para que comprueben esta terrible realidad; el aire está contaminado, por eso no es exagerado decir que cuando un niño nace en nuestra ciudad viene respirando cáncer.

Las expectativas que genera para el resto de colombianos la explotación de la industria del petróleo son muy grandes, por las altas tasas de desempleo que existen en nuestra nación. Esto trae como consecuencia una sobrepoblación que encarece el costo vida en nuestra ciudad, al punto que los servicios públicos son insuficientes, haciendo que los municipios amplíen la cobertura en salud, educación, vivienda, saneamiento básico y es cuando surgen las falencias, como por ejemplo no es exagerado plantear que en nuestra ciudad existe un déficit de 17.000 viviendas.

Como se puede comprobar las regalías no son un regalo que nos están dando, simplemente es resarcir, en parte, el daño que estamos recibiendo por crear esa riqueza, que ha significado para las ciudades capitales desarrollo, a un costo muy alto para los pobladores y pobladoras, de estos municipios olvidados.

Entonces se llevan lo poco que recibimos por regalías, pero nos dejan una trilogía que al conjugarse se convierte en un detonante social, es decir, la violencia, la pobreza y la exclusión social, parece que es la herencia que nos pretenden endosar.

Es cierto que el gobierno anterior, descuartizo la ley 141 del 94, no con motosierra si no con la ley 756 del 2002, creando un desbalance injusto en la distribución de regalías para los municipios petroleros, pero así con lo nefasto de esta ley, tenemos que afirmar que el proyecto de acto legislativo número 13 del 2010 es lo mas funesto y regresivo, para los intereses de la provincia colombiana y en especial para los municipios y departamentos petroleros.

Se aduce como pretexto, para justificar la modificación de nuestra constitución, el manejo fraudulento en algunos entes territoriales de las regalías, claro, que el manejo de la cosa pública en el país está lleno de actos de corrupción y en eso se especializó el pasado gobierno nacional. Pero, acaso no existen leyes, decretos y resoluciones, que son un mecanismo de control para evitar el despilfarro de nuestro erario, nos preguntamos ¿sí han cumplido las autoridades delegadas para este menester de control fiscal y disciplinario?

Lo que se puede inferir en este proyecto de acto legislativo es una especie de estocada final a la descentralización política y administrativa, por la que tanto hemos luchado desde la provincia colombiana, y sobre lo que de manera reiterada nos insistieron con propuestas de descentralización en la pasada campaña electoral para la presidencia de la república.

El llamado es al congreso de la república, y en especial a la comisión quinta del senado, para que se abstenga de aprobar semejante esperpento como lo es el proyecto de acto legislativo 13 del 2010, por cuanto va en contravía del espíritu de la constitución política del país de 1991.

Desde ya, es necesario generar una corriente de opinión, para que se discuta en el congreso de la república un proyecto de ley que pueda crear la ley de hidrocarburos, que sea una herramienta para defender nuestros recursos naturales no renovables.

Llamar a los alcaldes, concejos, organizaciones sociales, comunales, gremiales y a la comunidad en general para sumar voluntades y utilizando lo establecido en la constitución política colombiana, decretarnos en estado de alerta, llamando a la movilización cívica y social, y si es necesario realizar un paro cívico regional por la defensa de los derechos que nos quieren conculcar, mediante este descarado raponazo.