Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

De las cortinas de humo y otros demonios
Johnson Bastidas / Martes 5 de junio de 2007
 

El nuevo presidente francés necesita un golpe mediático importante, ahora que se avecinan encuentros multilaterales como el G-8, donde Francia pretende recuperar el prestigio perdido ante el NO del pueblo francés a la constitución europea. Sarkozy como su colega Uribe necesitan cortinas de humo para tapar la realidad.

En la conferencia de prensa dada anoche por el Presidente Uribe éste le mostró al país y a la comunidad internacional el poder de seducción del presidente francés. Las decisiones adoptadas en las últimas semanas en Colombia aduciendo “razones de Estado” quedaron a la luz pública, el presidente no había aclarado de cual Estado, pero para todos quedó claro anoche que tales razones de Estado, son las razones del Estado francés y no las razones de Estado de la nación que él mal-gobierna.

Cuatro llamadas de Nicolas Sarkozy pudieron más que todas las manifestaciones que desde la sociedad colombiana se han hecho para reclamar el intercambio humanitario, ahora con la liberación unilateral por parte del gobierno del Canciller de las FARC-EP Rodrigo Granda, regresamos al punto de partida. El intercambio queda aplazado hasta no sabemos cuando, prolongando la situación de los prisioneros de guerra.

Con Rodrigo Granda, secuestrado en Caracas el gobierno muestra hasta que punto puede llegar “cuando el fin justifica los medios”. Ante los pirricos resultados de la “seguridad democrática” se decidió por el delito, y promovió y pagó el secuestro de Granda para demostrar una captura importante, después de que había prometido capturar a todo el secretariado de la guerrilla en seis meses. Y que no hablar de la captura irregular de Simón Trinidad quien fue otro trofeo de guerra de la seguridad democrática, pero capturado en Ecuador y no por las militares colombianas. Ahora finaliza el ciclo Granda, liberándolo de manera irregular -como lo explicó su abogado-. Una captura y una liberación pasadas por los delitos de Estado.

El nuevo presidente francés necesita un golpe mediático importante, ahora que se avecinan encuentros multilaterales como el G-8, donde Francia pretende recuperar el prestigio perdido ante el NO del pueblo francés a la constitución europea. Sarkozy como su colega Uribe necesitan cortinas de humo para tapar la realidad. Sarkozy quien pertenece al mismo equipo de gobierno que tiene sumida a Francia en una de sus más profundas crisis sociales; altas tasas de desempleo, agudización del problema de la vivienda, el rechazo a la constitución neo liberal europea, la marginalización de los franceses de segunda generación, el NO al primer contrato de empleo, que la juventud francesa rechazó en la calles, y que no decir del discurso xenófobo del presidente francés frente a la criminalización de la migración, en fin la liberación de Ingrid Betancourt seria un buen golpe mediático para Sarkozy.

Por su parte Uribe necesita quitarse la presión paramilitar y de todos los para-políticos, los jefes paramilitares han amenazado en contar toda la verdad sobre la bien tejida red paramilitar, y esto preocupa al gobierno colombiano, cuyo presidente tiene unos lazos nada santos con el paramilitarismo desde que oficio como gobernador de Antioquia. Los lazos paramilitares están muy cerca al palacio de gobierno, así que la liberación de Granda le permite al régimen poner en el mismo nivel a paramilitares y guerrilla, y justificar la excarcelación de los para-políticos y paramilitares que han ayudado a elegir al presidente de turno. Granda es pues para el gobierno un buen efecto mediático para lavar su maltrecha imagen internacional. Aquí no se improvisa detalle si nos atenemos la explicación de Uribe ante le cuerpo diplomático acreditado en Colombia. Ahora esperaremos la liberación de los para-políticos, -legitimada con la liberación de Granda- pues como dice el asesor estrella del presidente, José Obdulio, “estos procesos tiene necesariamente unas dosis de impunidad”.

La pregunta que nos queda por hacernos a los colombianos es la siguiente; si el presidente francés con cuatro llamadas ha logrado, la liberación de insurgentes, que pasa cuando a Uribe es llamado por su protector G. W. Bush. El adjetivo “lacayo” le quedó grande a la clase dirigente colombiana encarnada en el presidente de turno. Esto puede explicarnos, el porqué senadores estadounidenses salen a defender los intereses de los trabajadores colombianos, afectados con la firma del TLC, y no la clase dirigente colombiana, llamada supuestamente a defender y preservar el patrimonio y los intereses nacionales. No hay derecho.

Ante el suicidio del ministro de agricultura japonés, por haber perdido el “honor” en un caso de corrupción y tráfico de influencias, en los comentarios de cafetería nos preguntábamos ayer en Colombia, qué pasaría si nuestra cultura fuera “japonesa” donde el “honor” es fundamental para existir, la respuesta era clara; no tendríamos clase dirigente. Juan-Manuel Santos se había suicidado por las intersecciones telefónicas, Pachito Santos había hecho los mismo por haber promovido ante los paras la creación del Bloque-Capital. Y claro no tendríamos presidente. Pero no. La conclusión era clara, no tenemos honor, o al menos no nuestra clase dirigente.

La explicación dada anoche por el presidente Uribe abre más interrogantes que los que pretendía aclarar. En que contexto jurídico fue liberado Granda si éste no firmó la ley de justicia y paz. Como pretende el gobierno liberar a los prisioneros en poder de las FARC-EP- como lo dijo anoche- si no despeja los municipios de Florida y Pradera. Como pretende liberar a Ingrid Betancourt si este acto unilateral no compromete a las FARC-EP. Es acaso la liberación de Grada el precio que se debe pagar para garantizar la impunidad de los para-políticos. Que hará el presidente, sí las FARC-EP desautorizan a Granda públicamente, si nos atenemos al hecho que éstas ya han nombrado a sus voceros oficiales para efectos de intercambio humanitario.

En fin, el remedio resultó peor que la enfermedad, el tema del intercambio sigue en vilo ante la insistencia del gobierno al rescate militar, como lo muestran los operativos contra los campamentos guerrilleros. A última hora, hemos conocido que en Florida el comandante de la policía, capitán Julio Solórzano ha sido hecho prisionero de guerra por fuerzas insurgentes. Otro miembro de la fuerza pública que se suma a la lista del intercambio humanitario. Estos hechos demuestran que el intercambio humanitario es una necesidad ante el tipo de conflicto que vivimos en el país, mientras llega la solución política. La pregunta que nos hacemos es, será posible que algún presidente extranjero llame a Uribe y le pida, aduciendo -bien entendido- razones de Estado para que por fin tengamos Intercambio Humanitario y solución política al conflicto.