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Nueva masacre paramilitar en Viotá (Cundinamarca)
Camilo Raigozo / Lunes 2 de julio de 2007
 

Una nueva incursión paramilitar volvió a sembrar de dolor y luto a este afligido municipio cundinamarqués distante tan solo dos horas de Bogotá. Los criminales llegaron a la 1:30 de la madrugada del domingo 1 de julio hasta un establecimiento público donde se encontraban unas 70 personas celebrando la fiesta del Día del Padre y acribillaron a cinco de ellas.

Las víctimas fueron José Rodríguez, Jairo Alarcón, Néstor Espitia Sánchez, Florián Rodríguez y un joven de 14 años. Otro niño de 10 años resultó gravemente herido y fue remitido al Hospital de La Mesa.

Varias familias se habían reunido en el establecimiento El Tigre a festejar la celebración cuando llegaron -según testigos- unos ocho paramilitares que se movilizaban en una camioneta, fuertemente armados, vestidos de camuflado, chaquetas negras, pasamontañas y a sangre fría cometieron el múltiple crimen delante de quienes se encontraban celebrando.

Durante el año de 2003, coincidiendo la puesta en marcha de la operación Libertad I, primera fase del Plan Patriota en Cundinamarca y la entrada a este departamento del grupo paramilitar Autodefensas Unidas del Casanare, se cometieron crímenes de lesa humanidad contra la población de Viotá y sus alrededores, quienes fueron víctimas de una actuación selectiva, ya que la gran mayoría integraba organizaciones sociales campesinas, o dirigían procesos comunales o tenían roles en corporaciones públicas, como es el caso de los concejales, el registrador y los empleados de la alcaldía, o pertenecían a opciones políticas de oposición.

El pasado 5 de enero, la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General profirió resolución de acusación y medida de aseguramiento por los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio múltiple agravado, desplazamiento forzado, secuestro agravado, desaparición forzada, terrorismo y concierto para delinquir agravado, contra el coronel Rodrigo Alfonso González Medina, el mayor Alexander Lizarazo Parra y el mayor Alejandro Robayo Rodríguez, integrantes del Batallón Colombia 28 Aerotransportado durante el 2003.

Igualmente la Fiscalía compulsó copias para que se investigue al capitán Mauricio Arbeláez por los crímenes de desaparición forzada, tortura, homicidios y desplazamientos forzados ocurridos, y acusó dentro del mismo radicado a Jhon Jairo Sánchez Roa, Oscar Andrés Huertas Sarmiento, Jair Madrigal Quintero y Agapo Gamboa Daza, integrantes de las Autodefensas Unidas del Casanare.

En esos años de terror militar-paramilitar, se presentaron en el municipio de Viotá, múltiples desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, desplazamiento forzado y torturas, al tiempo que se consolidó la presencia y actuación del grupo paramilitar Autodefensas Unidas del Casanare.

Según datos de la Fiscalía, se han hallado en ese municipio nueve fosas con igual número de restos de personas. Pero se presume que en varias veredas y fincas hay entre 300 y 700 cadáveres de personas desaparecidas por militares y ‘paras’.