Agencia Prensa Rural
Mapa del sitio
Suscríbete a servicioprensarural

ETA decreta un alto el fuego permanente, general y verificable
"Como compromiso firme con un proceso de solución definitivo y el final de la confrontación armada"
Gara / Lunes 10 de enero de 2011
 

ETA ha dado a conocer, mediante un nuevo comunicado, su decisión de decretar un alto el fuego "permanente" y de carácter "general", verificable internacionalmente, como "compromiso firme" con un proceso de solución definitivo y con el final de "la confrontación armada".
En su declaración, redactada en tres idiomas (euskara, español e inglés) y grabada en vídeo en los dos primeros, la organización armada hace alusión a la Declaración de Bruselas y al Acuerdo de Gernika, con los que coincide en la necesidad de ofrecer una solución "justa y democrática" al conflicto. A su juicio, la resolución vendrá de la mano de un proceso democrático que tenga como instrumentos el diálogo y la negociación, y cuyo norte sea la voluntad popular.

Tras anunciar su alto el fuego permanente, ETA insta a actuar con responsabilidad histórica, al tiempo que llama a las autoridades españolas y francesas a que desactiven toda medida represiva y dejen de lado de una vez por todas la negación de Euskal Herria.

La nueva declaración de ETA se produce después de insistentes rumores y especulaciones sobre un inminente comunicado de la organización armada. En su contenido, ETA despeja dudas sobre el alcance y estabilidad del alto el fuego, al calificarlo de "general", y llega más allá de lo solicitado por la declaración de Bruselas y el Acuerdo de Gernika, pues utiliza la expresión "compromiso firme" en lugar de la de "muestra de voluntad" que se le demandaba respecto al final del camino emprendido.

Aprovechar el "momento"

Editorial de Gara

Finalmente ETA ha respondido a la Declaración de Bruselas y a la Declaración de Gernika y lo ha hecho en positivo. No sólo ha aceptado los términos establecidos tanto por la comunidad internacional como por relevantes agentes sociales y políticos vascos –que le pedían que declarase un alto el fuego "permanente y verificable"– sino que ETA ha decidido que esta tregua sea además "general", renunciando a otras actividades que, como ha ocurrido en anteriores procesos, puedan distorsionar la dimensión de esta apuesta política. Asimismo, el comunicado sitúa este paso dentro del "compromiso" con un proceso de paz definitivo en el País Vasco y con el final de "la confrontación armada", evitando así cualquier duda sobre la "voluntad" que le pedían los firmantes del Acuerdo de Gernika.

En este momento es el Gobierno y la clase política española la que debe decir si, atendiendo a la petición de los firmantes de la Declaración de Bruselas –entre los que se encontraban cuatro premios Nobel de la Paz junto a importantes personalidades–, responde "de manera positiva" a los pasos dados de manera unilateral por ETA.

Una parte importante de la sociedad vasca dejó claro el pasado sábado, en la manifestación por los derechos de los presos políticos vascos, por dónde puede empezar el Gobierno a dar esos pasos: por cumplir su propia legalidad y por cesar en la extrema crueldad con la que se castiga a los prisioneros vascos. La reciente condena por torturas a cuatro guardias civiles es otro elemento que está aún encima de la mesa y sobre la que, sorprendentemente, el Ejecutivo español aún no se ha pronunciado.

Hace poco Gerry Kelly, militante histórico de Sinn Féin y miembro del Gobierno del norte de Irlanda, hablaba de cómo en un proceso de estas características no sólo son importantes los pasos concretos, sino también el "momento". Kelly llamaba a las partes, a vascos y españoles, a aprovechar este momento. Quienes minusvaloren el paso dado por ETA estarán intentando sabotear ese momento y no cabe otra que denunciar su falta de responsabilidad. Por el contrario, quienes respondan "de manera positiva" no sólo estarán atendiendo a lo que les pide una importante representación de la comunidad internacional, sino que estarán aportando a un escenario de paz, justicia y democracia.