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Del norte al sur de Colombia se cumplirá la jornada de resistencia civil contra la política láctea del gobierno
En Nariño, Bogotá y la Costa Atlántica se desarrollarán las protestas
 

Tres importantes actividades se efectuarán el próximo miércoles 9 de marzo en el marco de la jornada de Resistencia Civil que decenas de miles de productores y comercializadores de leche y pequeños y medianos industriales de derivados lácteos han decidido adelantar. La primera, un plantón en el puente de Rumichaca, en la frontera con Ecuador, que realizarán las asociaciones y cabildos indígenas de los pueblos pastos de Cumbal, Guachucal, Chiles así como representantes de otros municipios de Nariño. La segunda, la marcha en Bogotá, que reunirá delegaciones de 15 departamentos y de la Capital de la República y, que recorrerá a mediodía la Carrera Séptima desde la Plaza de Toros hasta el Ministerio de Agricultura. La tercera, una concentración en el municipio de Manatí de ganaderos y lecheros de la Costa Atlántica, de siete municipios del sur del Atlántico y cinco del norte de Bolívar, damnificados por el invierno.

Todas las organizaciones convocantes en esta Jornada han ratificado su participación en ella porque su objetivo central es demandar la modificación completa de la política láctea del gobierno y no sólo ajustes coyunturales que buscan, antes que resolver de raíz los problemas que afectan al sector, desarticular las protestas cuando se presentan. Las manifestaciones del 9 de marzo serán unas más de las muchas que habrán de desarrollarse por la cadena láctea nacional mientras el gobierno tenga como fin someterla a los capítulos lácteos de los seis TLC que los incluyen.

La prohibición, a corto y mediano plazo de la leche en cantina, las importaciones y el contrabando de lactosuero y de otros géneros lácteos, la imposición, con la complicidad gubernamental, de las condiciones de compra al ganadero por parte del oligopolio industrial, el alza incontrolada de los insumos, la restricción de los apoyos oficiales a “hatos de talla mundial” y la permisividad del Invima para el comercio de “bebidas lácteas” que, con base en agua, lactosuero y otros aditivos, simulan presentarse como leche, son apenas algunos de los componentes más relevantes de la desacertada política estatal que, al tenor del libre comercio, persigue entregar el mercado nacional al control de firmas internacionales.

Aurelio Suárez Montoya
Director Ejecutivo